Cavando la tumba como escritor amateur

 

La lectura de 398 libros en unos 750 días me ha propiciado cierto conocimiento acerca de lo que es ser un buen escritor y un mal escritor. Sobra decir que el criterio es meramente subjetivo y está sujeto a, por ejemplo, ciertos factores psicotrópicos en sangre. Mi fijación por las bajezas es constante, con lo que expondré a continuación una muestra de lo que puede ser cavar tu propia tumba como literato amateur. (paradójicamente, también pueden encontrarse estos recursos narrativos en escritores de renombre).
      -    El día en que su padre murió por la picadura de un mosquito tigre, Jack se levantó con el pie                                  
           izquierdo.
-       La bala salió disparada de su pistola 9mm como un trozo de pan sacado de una sopa de cebolla.
-       La chica era tan guapa que hubiera perdido la virginidad con ella. Desnudarla sería como arrancar los pétalos de una rosa.
-       Se querían tanto que no podían separarse por nada del mundo, Manolo preferiría morir desangrado antes de soportar su partida. Te hecho de menos, cariño.
-       No podía soportar que le hubiera sido infiel. Quería morir, la vida no tenía ningún sentido sin su amor.
-       Era gay, pero nunca se lo dijo a sus padres por temor a que le quitaran la paga semanal.
-       El viento erizaba su piel, y los pájaros cantaban pio pio.
-       ¿Por qué me dejas? “Tengo que conocerme más a mí mismo”
-       Apagó el motor y bajó del coche.
-       Era gay, pero nunca se lo dijo a sus amigos por miedo a la exclusión social.
-       Secretamente enamorada de su psiquiatra, Camila se tocaba en el baño antes de la consulta.
-       Vamos a morir.
-       El cielo era azul cobalto y las nubes blancas avanzaban lentamente, empujadas como un carrito de la compra en el Carrefour.
Se aceptan más propuestas. He sido relativamente benévolo
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