Bueno por conocer. Malo conocido. Nada que perder.

El debate posee todas las características esenciales para que sea interesante, reñido, choque de roles, qué se yo; como todo buen debate, los elementos azarosos acabarán por decidir la noche, sin que ninguno de los participantes haya perdido la razón.

La cuestión implícita versa entre la elección de lo conocido y fiable, o bien, lo tenuemente conocido, con el rechazo 'sutil' y la leve indiferencia que ello implica, de manera natural. No conocer y que te ofrezcan algo nuevo es una buena cosa, salvo que tú tengas ya algo de antemano que anule la llegada de lo nuevo, que 'tengas garantías de que lo peta más, seguro". La palabra seguridad es la que me da miedo en estos casos.

En definitiva, dejemos dos párrafos ambiguos y hablemos de otra cosa.

Ella duerme. Me ha dado la espalda en la cama para evitar la luz de la mesilla de noche de mi lado. Las ventanas, con persianas metálicas, están bien cerradas. Poca luz entra, y no me basta con quedarme mirando el techo y acariciando su nuca y su melena rubia y sus tatuajes. Ahora paso a hacerlo intermitentemente, porque quito la SmartCase del iPad y ordeno fotos y escribo.

Si yo prefiriese 'malo conocido que bueno por conocer', estaría saliendo de parranda con mis amigos del colegio. Y eso sería muy grave. Ya me entendéis, es duro gestionar tantos años de borracheras en parkings, aburrimientos crónicos, frustraciones compartidas y ese humor hiperatrofiado cuyo único efecto es evitar el suicidio físico de manera fáctica. Pero no. Siempre, los buenos por conocer.

¿Acaso la bella rubia que yace a mí lado no es la aparición de lo delicioso en un paladar nicotinero y reseco que vive de sobredosis de terrores conocidos y fantasmas por desenterrar?

Compré el vinilo de Pogo, de Digitalsim, porque me lo recomendó un residente del Apolo, en 2007, que ya no trabaja ahí (chico listo, ser residente del Apolo es como ser un flautista de Hamelin de pueblo y en contrato de prácticas). Podría decir que Digitalism me cambió la vida, y vino a decir esta fracesita pegajosa y bastante panoli: a malo conocido, y 'difuso bueno' por conocer, recuerdo que nunca he tenido nada que perder. Esa es la idea de la autoayuda trash. Mirar hacia las esquinas y renunciar a remar hacia 'una otra orilla' igual que la que se deja atrás. Nunca se llega a nada.

Fin. Ella sigue durmiendo. Buena señal.



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