Buda pillaría

Salgo de casa. Son las 22h. Quedo con un amigo, el tío que se enrolló con la chica que me gustaba en ese momento. Yo también me enrollé con ella, pero luego la cerda me la jugó. Ahora ella sigue siendo una cerda y Ozone y yo seguimos siendo amigos. Él vive con una chica italiana de buena familia, en un zulo de mierda en la zona alta de BCN. Ella no está. Ozone se siente solo. No porque no esté con ella, sino porque su curro y su vida le parecen una puta mierda. Ha contratado ONO para tener 12 megas y solo tiene 9 reales. Su novia se pasa el día currando en una tienda de informática y cuando llega se pone a mirar la tele. Se la puede follar cuando quiere, pero ya no le apetece.

Nos gusta hablar de mierda, de todo lo que ha ido mal cuando debería haber ido bien. Pero la vida no tiene ninguna fórmula, y menos una llamada éxito. Le escucho y comparto su desamparo existencial. No hay cobertura en su zulo pero al tener el móvil cerca del patio de luces me llega una llamada. Es Vince. Es un batería de un grupo emergente. Vince también se enrolló con la chica que me gustaba. Ella sigue siendo una cerda pero Vince sigue siendo mi amigo.
No quiero ir a dormir tarde pero Vince tiene plan. Una amiga suya hace una fiesta de cumpleaños en Eleph, un local en Pedrables al que únicamente entran personas con invitación. Estamos invitados. Ozone pasa de ir. A mi me apetece ver que se cuece por ahí. Finalmente quedamos los tres. La tentación de moverse entre la caspa ostentosa en plena decadencia de la noche barcelonesa me atrae. Me desplazo en moto y ellos en taxi. Llegamos. Un portero elegantemente vestido y con un pinganillo discreto nos atiende. Antes he ido a cambiarme casa para eliminar cualquier tipo de duda con el dresscode. Entramos. Es una mansión. Un embalse en forma de cascada cruzado por un puente señala la entrada. Delante de unos cuidados arbustos que flanquean el puente de madera que cruza el embalse hay unos elefantes. Esculpidos con cierto realismo. Glamour de mierda. Un Ferrari negro ruge justo enfrente del local. Nos sentimos como en casa. Vince, el batería, considera estos lugares como un paso más en su camino hacia su estatus real. Yo veo estos lugares como un eslabón hacia la perdición absoluta, hacia el veo la misma mierda en todas partes. Quizá porque soy yo el que he ido distanciándome de las piezas prescindibles del engranaje capitalista. Es una putada tener un trabajo en el que si la palmas te reemplazan por otro igual, al que le pagan incluso menos. Me aburro pensando en estas tonterías. Me apetece una cerveza y hablar con Vince y Ozone, hace tiempo que no nos veíamos los 3. Su amiga todavía no ha llegado. Nos apalancamos en la sala principal. Madera oscura en el suelo y flanqueada por sofás ostentosos, tiene unos 500m2. Nada del otro mundo. La gente parece en su salsa. Ricos, vestidos icónicamente, toman una copa que sabe a nada, pero ellos no lo saben. Nos sentamos. Enciendo un cigarro pese a la prohibición explícita de no fumar.
-Estoy entre largarme a Santander, Mexicali o Venezuela- Ozone busca una salida a su rutinaria vida con la tiene italiana que, pese a todo, me parece que tiene un buen culo.-Hasta pillaría la mochila hoy mismo, me da igual.
Vince y yo asentimos.
- Si necesitas largarte, hazlo, nadie te va a negar que te puede ir bien, pero sigue estudiando esta mierda a distancia que haces, un título es un título.
Es un tema que ya toqué con él hace unas semanas. No quiero revolver la mierda.
-¿Qué tal el grupo, Vince?.
-Ahí sigo, tocando como un cabrón, ensayo semanal y cada día en el estudio mejorando los temas. 
-La pasta no llegará hasta que no lleguen los conciertos, hay que tener paciencia.
-Comprendo, me hago cargo de la situación. En mi caso-añado-parece que mi labor literaria sigue por buen cauce. No me quejo. Por fin puedo hablar en voz alta de toda la mierda que me pasa por la cabeza. La que está en las calles, en las esquinas, en las tetas de las tías, en la incompetencia generacional, ya sabes. Y voy encontrado grupos, gente, personas que comparten el desespero existencial que nos rodea.
-¿pedimos unas cervezas?
-For sure
La camarera que nos encontramos en la barra tiene una 100 de pecho, grosso modo. Lleva una cola de caballo alta y un vestido negro.
-¿Qué queréis?
-Saber a qué hora acabas en este curro de mierda y 3 cervezas.
-La chica, sorprendida, mira juguetonamente y nos sirve. 
-3 Heineken 18€
-Invito y pago con tarjeta.
Añado una pregunta:
-¿Son reales?-señalo su escote.
-¿Qué?!! Claro.
-Bien, lo digo porque veo que aunque llevas un sujetador potente, en un par de años empezaran a caer y a caer. Tengo un muy buen amigo en Miami, opera bien. te dejo Mi tarjeta.
-Cómo quieras...
El House apestoso que inunda los altavoces de la sala parece sacado de un manual de cómo coño puedo hacer el primo como DJ.
Terminada la cerveza, una botella verde cruza la sala principal, pasa por encima de la camarera de la coleta, dos cabezas, un tío con gafas de sol-a las 2 de la noche- e impacta en el cráneo del DJ.  Se lo llevan a rastras y deja un rastro de sangre a su paso.
Ponen a otro pero la música no mejora. Eso es lo que me preocupa.
Llega la chica del aniversario. Menudo petardazo. Arregladísima, con un vestido blanco virginal y una diadema que ordena su pelo rizado e ultra preparado. Vince me la presenta. Hola, digo.
Todo lo demás son tíos pijos de entre los cuales está el novio de la tía de la amiga, que parece Carlos Baute.
Voy al baño. Cuando llego al baño confirmo que todos los baños del mundo de la noche son igual de apestosos. Da igual lo pijo que sea el sitio. El primer WC está repleto de vómito. Paso. Me meto en el de tías. Hay más cola para mirarse al espejo que para mear. Saco mi bolsa de material blanco. Un par de chica me miran con cara de desaprobación. Otra muestra curiosidad.
-¿Quieres?
-Nunca lo he probado...
Aprovecho para decir la frase que siempre he querido decir y nunca he dicho:
-Es mierda de la buena.
La chica esnifa, yo también. Aprovecho el subidón que le da para meterle mano. No se inmuta. 
-¿Cachonda?
-Bueno...
-Tienes las tetas demasiado pequeñas. Conozco un cirujano en Miami que...bah, da igual, te dejo mi tarjeta. Muak Muak.
Cuando regreso a la sala, veo a Vince y Ozone sentados en un sofá contemplando la sala medio vacía. En el suelo, las manchas de sangre siguen ahí.
-¿bailamos?
-mira que grupo de petardas.
Miro. Es cierto, un grupo de 4 tías con pinta de 18 contonea su cuerpo entre grácil y patéticamente. Follables, poco más.
La amiga del cumpleaños viene y nos saca unas fotos.
-¿tu eres escritor, me ha dicho Vince?-me pregunta
-Sí, en eso estoy, ¿por?
-Me gusta Zafón,¿sabes?
-No.
-Ah, vale-se va.
Me acerco al grupo de tías. Una de ellas duerme. 
-Nena, ¿ por qué no le dices a tu amiga que llame a su padre y la venga a buscar?
Regreso al grupo. Vámonos de aquí. Ya. Me he cargado un DJ y no quiero derivar esto en una peli gore. Me rasco la nariz, encuentro un resto de coca.
Vince llama a otras amigas suyas y están dos solas en un club de arco iris liándose entre ellas. Pero está lejos y paso de que me metan mano tíos con camiseta de tirantes.
Me levanto sobre las 12. Estudio Estadística II una hora en la biblioteca. La chica de mi lado estudia la II G.M. Me pone bastante, pelo cortado al ras justo por la nuca. Pantalones de pitillo.
Le pregunto si ha leído Mi Lucha. Dice que que es. Le explico pedagógicamente que es el libro que escribió el Fürer con mucho cariño para joder a un grupo de tíos con barba y sombrero negro que cuentan dinero y también para ayudar a Alemania a pasar unos años movidos. No entiende. Yo tampoco, le digo. Son cosas que pasan, pienso.
Por la tarde bien un Master de mi uni y estudiamos Contabilidad II. 
Noche. Cena de cumpleaños. Voy con algunas cervezas en una bolsa. Me he vestido con clase. Lo sé. No follaré, lo sé. 
Las dos chicas de la cena tienen novio. Son amables. Es curioso. Hablamos de la crisis y salen temas nuevos. Todos han estudiado en una universidad privada de economía.
Lo más curioso es que adoptan posiciones moralistas. Falta ética en el capitalismo, etc.
Me emborracho y como lo más rápido que puedo.
Hablo de mi trabajo, parece ser que soy el único que no trabaja por una multinacional. Al dedicarme a temas culturales, ello me da un cierto caché que termino por arruinar por culpa de mis balbuceos alcohólicos y mis visitas constantes al baño para esnifar felicidad blanca.
Terminamos en una discoteca de mierda de un barrio seudo caro. Me la pela todo. Uno de los tíos me paga media entrada. No aceptan tarjeta. la música es una mierda, todo es una mierda. Mi mirada de autosuficiencia pasa desapercibida. Pasa el rato, no sé dónde estoy. Me ubico por las gordas. Si tengo gordas al lado me estoy equivocando de lugar. Me quedo sin gordas al lado, estoy con los colegas. 
HHH me pregunta por mi trabajo de nuevo. No entiendo bien lo que me dice pero terminamos congeniando bien. Me dice que en su carrera notaba un vacío intelectual brutal. Raro, pienso. Me habla de 2001. Reconozco que estoy flipando. Me cae bien HHH. Nos damos el número para vernos en otro momento. 
Pasan las horas, mis 3 amigos se van y me quedo solo. Todo el mundo conoce las canciones que suenan pero a mi me parece que es la primera vez que las escucho. Miro a una chica que se sabe las letras y le explico.
-Mira, no tengo ni idea de qué es todo esto, pero quiero fingir que estoy integrado. Yo canto el estribillo y bailamos juntos, ¿te parece?.
-Dónde está tu amigo vasco?
- Se ha ido, ¿por?
-Era mono.
-Ya. ¿yo no?
-No.
-Bueno, no tienes ni idea de lo que tengo en la mano.
-¿qué?
- Un vaso de tubo. ¿alguna idea?
-Asqueroso.
-Joder nena, que quiero sentirme integrado, ¿qué canción es esta?
- Es de Madonna.
-¿esa zorra?
-¿qué?
-zorra.
-zorra
-zorra.
Toco hondo una vez más, pero ya me he acostumbrado a vivir en el subsuelo.
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