Balconing flatulento / El mártir volador con sobrepeso /

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Nadie del grupo guay de la clase quería que el gordo fuera con ellos a IBIZA. Pero el tipo, gracias a los chapuzones de Facebook y a ciertas presiones psicológicas a uno de sus componentes (le amenazó con mandarle tarros de cristal con tropezones de curry durante 3 años a su casa), el gordo consiguió acompañar la beautiful people del colegio.

En realidad, no fue tan mala idea, todo grupo de menores de viaje al tercer mundo (léase España), a por alcohol, fiesta y drogas, necesita tener un chivo expiatorio, una víctima fácil a la que humillar. El gordo era la persona indicada. A el gordo no parecía importarle; como buena alma que asume su inferioridad, el mero hecho de ir de viaje con ellos ya era una victoria social.

Creado ya el contexto básico del relato, y ubicado el personaje clave dentro del grupo de líderes, pasemos a la escena que da nombre a este post. (Sí, en efecto, digamos que el final es previsible, pero la idea es promover el goce estético y alimentar la imaginación sana).

Llevaban 3 días borrachos. El gordo vivía con una botella de tequila en la mano. Dormía con ella, y en la ducha juguetaba con el tapón y su trasero. Era de noche, las luces con telarañas iluminaban la piscina del patio interior del bloque de apartamentos. Pasemos al diálogo.

-¡Gordo! Tenemos un nuevo reto de integración en nuestro grupo. Ya sabes, eres muy simpático, divertido y guapo.-Habla la chica popular, en bikini, la persona ideal para manejar la situación malévola, vaya. Hace uso de un vocabulario impropio por sus intereses intelectuales y su edad, pero qué le vamos a hacer, me cuesta vulgarizar léxicamente a mis personajes-
-Gracias Lucia, os prometo que limpiaré los platos mañana por la mañana.
-hehe, no se trata de eso, colega.
-¿Y qué debo hacer?-recordemos aquí su completa sumisión-.
-Sabemos que tu capacidad para provocarte gases es uno de tus atributos más cotizados en los vídeos que cuelgas en Youtube. Pero queremos más, como nos caes bien-recurso retórico usado inconscientemente por Lucia- y queremos hacerte todavía más famoso entre tus fans.
-Hehe-ahora ríe él, sonrojado por el inesperado alabo-.
-Mira, pensamos que, si tragas el suficiente aire, podrías ponerte en la barandilla y tirarte pedos a mansalva y así elevarte y llegar hasta la piscina y tirarte en bomba. Lo grabaríamos todo. ¡Darás la vuelta al mundo!
-¡Uau! Sois todos geniales...Qué buena idea, pero que no lo vea mi madre hehe.
-No, claro, esto queda entre nosotros y tus fans virtuales. Tienes que hacerlo desnudo...-nadie del grupo esperaba que fuera tan fácil de convencer. A las malas, habían pensado en tirarlo directamente-.
-Soy un poco tímido para estas cosas.
-Tendrás premio.
-¿De verdad? Comienza a bajarse los pantalones y se percibe un minipene en completo intento de erección.

En pelota picada, el gordo está listo para saltar a la piscina y, metafóricamente, a la fama. Como es de prever, saltaría a la primera noticia de los telediarios de la noche, y recibiría una especial atención en los programas del corazón a lo largo de, pongamos, 3 días.

Un seguido de pedos de alto calibre emergen de sus intestinos. El exceso de peso inicia su despegue. Las tetillas botan. El gordo sonríe. Sus amigos graban y Lucia le anima en especial. Qué tierno.

La caída transcurre a cámara lenta. Si enfocamos la cara de el gordo, observamos cómo de la felicidad sucumbe al pánico. Se escucha un seco "clac" y luego un "plof"y luego un "arrggghhh" y luego nada.

Se ha quedado a, pongamos, cuatro centímetros del agua. El chorro de sangre que emana de sus orejas se funde con el cloro barato. Algunos vecinos, jóvenes y también extranjeros, sacan las cabezas por el balcón. Al ver el mediocre espectáculo, y sin ganas de perderse la fiesta, regresan a sus apartamentos a escuchar a David Getta por unos altavoces del Carrefour conectados a un PC plagado de virus.

El gordo murió como un héroe, como una víctima manipulada por una panda de listos que le marginaban y abusaban de él. Sus padres. Bah, da igual, no hablemos de sus padres. Ya os podéis imaginar el desconcierto y el sentimiento de impotencia que derivaría en un suicidio por parte de la madre y un accidente de coche (un Fiat 500 de los 90) de su padre.*

Un grupo de post-rock le dedicó una canción: el balcón de la alegría.
Vanity Dust le dedicó un post.
Sus amigos, la beautiful people, colgó el vídeo en Youtube. Fue censurado, así que tuvieron que recurrir a otro tipo de páginas snuff para propagar el incidente. Lo consiguieron.

La tumba de el gordo está repleta de polvo, cloro y grasa carbonizada. Eso sí, grasa famosa.

* La botella de tequila está guardada secretamente, en un cajón repleto de recuerdos, en la habitación de Lucia.
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