Antología poética "Réquiem por Lolita": y es que ahora que ha crecido la chica sí es un pivón

Hay veces en las que te la juegan. En las que te meten en algo que te va grande y que te supera por todos lados. Y claro, haces lo que puedes, intentas mantener el tipo y salir airoso de la situación. Igual que cuando te metes en Berghain por primera vez. Igual que cuando te invitan a un ático de Gràcia y tú esperas encontrar una favela pero hallas en vez de eso un lugar en el que no te importaría montar una sucursal para estar en contacto con el cielo con mayor regularidad.
Pedazo de portadón.
Y esto es, más o menos, lo que me ha ocurrido al haber participado en Réquiem por Lolita. Recibí la invitación de Almudena Vega y, como es habitual cuando alguien me propone algo —desde montar una fiesta de cumpleaños en un geriátrico abandonado hasta ir a los karts de Badalona— dije que sí sin pensarlo y me puse a ello. La idea era recuperar poemas oldschool e incorporar algunos nuevos y ver qué salía de todo ello. 4 en total. Primera aclaración importante: no soy poeta. No sé muy bien qué significa ser poeta y, cierto es, leo poca poesía —los anuncios de las paradas de autobús, a veces, tienen su ingenio y appeal—. Segunda aclaración: cuando vi la liga en la que me estaba metiendo mi respect no cabía en la pantalla del iMac. Mi infatigable compañero de batallas Unai Velasco, cuyos versos le he visto recitar y repartir y por el que siento una admiración similar a lo bien que me paso tomándole el pelo, formaba parte de la crew. Es un grande. Al recibir el libro y ver que había  el #EpicPoem Peligrosa es la noche en la página 167, supe que, al fin, tendría algo interesante que contarles a mis nietos inexistentes: mis poemas de juventud aparecieron junto al que ahora estudiáis en el cole, así que cuidao con el grandpa.
Pero si estar junto a Unai es ya un #EpicWin, ¿Qué onda con toda el equipo de antologados? Conozco personalmente a genios como David Leo García, Sandra Martínez, Laura Rosal, Roger Vilanova Jou y Elena Medel. Y siento como si conociese de hace años a Emily Roberts, María Ramos, María Sánchez y Berta García Faet. Y admiro igualmente a Jose Alberto Arias, Leonor Azul, Ana Castro, Juan Bello, David Refoyo, Jorge Segarra y a la mismísima Almudena Vega.
Pa'servirles a tos.
Tras la publicación de Lady Grecia (Aristas Martínez) junto a Riot Über Alles y la soberbia antología El descrédito. Viajes narrativos en torno a la obra de Louis Ferdinand-Céline (Lupercalia), la edición de Réquiem por Lolita (Fundación Málaga) cierra una etapa en la que ha pasado literariamente de todo. Y de la que no puedo sentir nada más que agradecimiento y vértigo a partes iguales. Debo añadir, además, que espero con ansia otra antología prometedora y genial de la que pronto podré dar noticias concretas y tangibles. Can't wait.
Gracias, así, en plan escueto, es lo que puedo balbucear mientras en mi casa el sol se despide un domingo más y los altavoces permanecen, tras varias horas de actividad, impasibles y tomando nota.
Amén.
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