Los momentos poéticos y 'Antiaging' de Ana Llurba

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Este es el momento exacto en el que el tiempo empieza a correr| Ana Llurba| Ediciones de la isla de Siltolá

Conozco a Ana Llurba desde hace más tiempo del que puedo recordar, y eso no es porque sea una amiga de la infancia, ni nada parecido. Nos cruzamos en un momento indeterminado de un pasado o tan lejano pero muy literario en Barcelona y nos seguimos la pista de manera intermitente pero que no muestra síntomas fehacientes de terminar siquiera. Honolulu Books es una de sus últimas aventuras editoriales que ya lleva tiempo de andadura y le deseo mucho más a pesar de las inclemencias y lo complicado que es manejar el tiempo vocacional VS. el tiempo de las exigencias laborales. Tengo un par de libros de Honolulu Books y debería tenerlos todos (Ana, si lees esto, por casualidad, hagamos negocios, please). Sin más, para animar y reactualizar la sección Now Reading de mi site, aquí van unas capturas y un enlace para comprarlo antes de que sea demasiado tarde. Porque, no nos engañemos, el que inventó la frase de nunca es tarde era un cínico con un sentido del humor que muchos no captamos en su momento. En cambio, joder, el de nunca digas nunca se despachó a gusto y nos lo tomamos demasiado en coña.

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Ana Llurba | Vanity Dust

Ana Llurba meets la treintena y todas las frustraciones que tanta rabia dan y que nos persiguen all fuckin' day long

Ana Llurba | Vanity Dust

La poesía de Ana Llurba, si os cae en las manos en el momento exacto, os pateará el ego hasta que ya no sintáis las paranoias que nuestro cerebro empecinado en petarlo no para de mandarnos a pesar de que la mayoría de las veces no damos para más, o quizás sencillamente deberíamos salir a por unas copas y decir basta, vayámonos de aquí, expectativas.

Ana Llurba | Vanity Dust

 

Aunque no lo parezca y muchos hablen de la poesía como ejercicio estético, pocas cosas son más útiles y etéreas para descarriar contra cosas abstractas como el paso del tiempo y lograr por lo menos cachondearse de uno mismo y de todo un poco. Bueno, no sé si es muy útil, cuanto menos reconfortante y eso, recordarnos que no somos los únicos que llegamos tarde. Paradójicamente (o precisamente por eso), el poemario ganó un premio de poesía joven, el primero, llamado I Premio de Poesía Joven Antonio Colinas. Hay que flipar, 206 poemarios recibidos.

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