Aldous Huxley y una performance Valium en gallumbos

He tomado unas cervezas a la fresca en una galería, charlando con un colega y un tipo argentino que vino a España en 1976, perseguido a muerte en la chunguísima Argentina de la época. La birra se ha multiplicado por cuatro y luego hemos hablado de libros y hemos comentado las últimas novedades y el colega me ha dicho que desde que toma Valiums está on fire, ya no le preocupa la pasta ni nada por el estilo. Así que llamamos a Aldous Huxley, previo contacto por Whatsapp.
-Qué pasa Al. Aquí, petándolo antes de hora, ya sabes.
-Joder, mozo, hacía tiempo que no te veía lo suficientemente colocado como para que me pegaras un toque-responde Al mientras escucho a alguien esnifar por el auricular.
-Espera, viejete, que pongo el altavoz y montamos una performance.
-De puta madre, Vanity. 
Abrimos la puerta corredera de la galería al máximo y me quito los pantalones. Conectamos la salida de audio del móvil con el soundystem de la sala.
-Ya puedes hablar, Al.
-Me interesa la verdad. Amo la ciencia. Pero la verdad es una amenaza, y la ciencia un peligro público. Tan peligroso como benéfico ha sido. Nos ha proporcionado el equilibrio más estable de la historia. El equilibrio de China fue ridículamente inseguro en comparación con el nuestro; ni siquiera el de los antiguos matriarcados fue tan firme como el nuestro. Gracias, repito, a la ciencia. Pero no podemos permitir que la ciencia destruya su propia obra. Por esto limitamos tan escrupulosamente el alcance de sus investigaciones; por esto estuve a punto de ser enviado a una isla. Sólo le permitimos tratar de los problemas más inmediatos del momento. Todas las demás investigaciones son condenadas a morir en ciernes. Es curioso -prosiguió tras breve pausa- leer lo que la gente que vivía en los tiempos de Nuestro Ford escribía acerca del progreso científico. Al parecer, creían que se podía permitir que siguiera desarrollándose indefinidamente, sin tener en cuenta nada más. El conocimiento era el bien supremo, la verdad el máximo valor; todo lo demás era secundario y subordinado. Cierto que las ideas ya empezaban a cambiar aun entonces.

-VIEJO AL. NO PUEDES SEGUIR VIVIENDO DEL PUTO MUNDO FELIZ. No nos leas un fragmento ahora, joder.
-Lo siento...espera, que me hago una clencha en las nalgas de esta chica negra tan mona.
-OK.

Aldous Huxley se entrega en las perfomances de sus amigos.


Al vuelve al rato. Mi colega charla con dos guiris interesadas en la galería.

-Bueeeeno, sí, luego, sobre las nueve, cerramos y hacemos una copita para comentar la jugada y ver las obras con más....detalle -y zamba su mirada en el escote de la más delgada.

Vuelve Al.

-Vanity, ¿Alguien me escucha?
-Sí, nosotros y dos guiris. Háblandos del Valium. Queremos una performance sobre el Valium. Yo bailaré en gallumbos como si se tratara de un espectáculo de la danza del Valium.

Y Al, entusiasmado por la movida, lo da todo:

Vale, Valium, no sé si tomarte de dos en dos 
trocearte como un puré e invitarte a mi
                                                             rave nasal.

Conocerte junto al polvo colombiano me ha hecho
un hombre mucho más presentable para los tiempos que
                                                                                        vomitan encima de nosotros.

-Vanity, ya no sé qué más decir.
-Nada, te ha quedado genial. Ya puedes seguir con el culo de tu amiga negra.
-No es mi amiga. Es mi sobrina.
-Estás on fire, como siempre.
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