A New Star Night is Born: JUSTIN NIGHTS. Un machista picha floja, merca en toilettes de rock català, chupitos reagge, un paseo por las callejuelas del Raval. Mis amigos Zizek al Cubo, Gin y el after Maldivas

Las JUSTIN NIGHTS es un concepto que nace en honor a Justin China, un chico que regenta un bar en Gràcia que tiene tupé Justin Bieber y que vende birras por 1 euro, cubatas a 3,5 y deja beber en la calle con la botella. El baño es barra libre de todo. Y hay pijos venidos a menos y luego yonkies del barrio. Hay una bandera del Barça, TV3 con pelis catalanas de mala muerte, y una águila imperial. Las JUSTIN NIGHTS nacen de un esperpéntico encuentro con Gin, que nos cambió la vida debido al nivel de putrefacción delirante al que llegamos en apenas 6 horas de fiesta. He aquí la segunda JUSTIN NIGHT. En este post solo hay fotos de baños.

-Me gusta follarme a las mujeres a saco. Hacerles daño al mismo tiempo que las hago disfrutar- el tipo que habla tiene los dientes un poco separados, no está gordo pero sí desaliñado, y tiene unos treinta años extrañamente llevados y está en nuestra mesa de la terraza de un bar. Todos sabemos que tiene barriga, por mucho que el exija que eso no es cierto. Tenemos que aguantar sus putas inseguridades y frustraciones exponenciadas en una mierda de discurso de gladiador de coños. Y continúa- Ahora me follo a tías de 22, 24...Y mira esta alemana que me tiré la semana pasada, está ahora en la OktoberFest- nos enseña una foto de una rubia con un vestido tribal.
-Supongo que es bueno que te folles a tías de esa edad. Quiero decir, yo tengo 26, así que es un poco obvio a mis ojos que me hables de chorbas de esa edad.
-También me he follado a tías de cincuenta-entonces se pone a justificar el lío en el que se acaba de meter él solo. Le corto:
-Sí, bien, con tu taladradora y tal-respondo jugando con los filtros de Instagram y confirmando que en mi bolsillo derecho de la chaqueta tenemos la merca- ahí tienes una tía con pelos en los sobacos y una Xibeca que te está mirando con una lascivia que coincide exactamente con tu savoir faire. Así que date una vuelta por esta mierda de plaza y trabaja por nuestro género, joder- miro a Gin y le comento que ya es hora de regresar al baño a por el tema.

Baño de mierda (1).

Dejamos las pertenencias en la mesa de la terraza y vamos al baño del bar. Suena música rock catalana y la chica que hace las pizzas parece estresada pero trata de ser amable. Será nueva en el curro, y no parece su rollo, que es más o menos el lema de la juventud de este país. Solo una gesta parecida al fundamentalismo islámico podría salvarnos de la que está cayendo. Acabamos de pillar un gramo. Gin está resfriado. No hay cola en el baño. Tarjetas de crédito, rulos hechos con tickets de la compra. Digo no sé qué frase que le parece útil y se la apunta en el móvil para usarla posiblemente en un nuevo poema. La cosa fluye. Al salir del baño, en modo #epicwin, dos chicas esperan y comentan entre risas alguna cosa en italiano, nos miran con respeto. Dos tíos en un baño, o son unos gayers o están por lo que toca estar. Y eso es interesante, en cierto modo.
En la terraza, con nosotros, está un señor de unos sesenta años, tremendamente jodido, que habla casi solo, y que nos acompañará toda la noche. Es amigo de Gin, y eso es respect. Gin tiene el loable talento de juntar a personas cuyas vidas están al borde del abismo. Y eso es de agradecer. Como un club de jodidos que luchan por su dignidad social. También hay otro tío, más joven que el senior, pero con una pinta de indigente muy pro. Pero yo hablo de los narcos de México con una periodista. Está también con nosotros un escritor que tiene el trabajo con más appeal del mercado. Hace las noticias rosas para un portal de internet.

-Siempre me censuran. La monarquía, las violaciones en serie, incluso la pedofilia. Uno ya no puede trabajar en paz.

Me comenta que ayer estuvo toda la noche en casa fumando porros y escuchando a Jim Morrison. Le digo que le haré el prólogo para su libro, encantado.

Llegan nuevos fichajes a la mesa. El Físico- con su carga de MDMA personalizado-, y su ilustre bigote. Y luego Punk y una chica de Mataró y unos guiris ingleses. Somos una comitiva de 20 colgados sin absolutamente nada que perder. Mi nuevo compañero de piso está también, my On Fire. A la espera de que emerja el momento adecuado para recitar unos versos de Nietzsche en De este palo habló Zorratustra.

El grupo se divide. Unos van a un bar llamado Mariachi, y el resto vamos a por chupitos a un bar rasta. Lo puto peor, vaya. Está lleno de guiris trabajando su ciego, todo sucio, cutre. Con cuadros de "crítica social", con ilustraciones de indigentes. De camino al bar nos han parado dos veces seguratas de bares para decirnos que no gritemos. Welcome to Barcelona, les comento a los guiris que no se enteran absolutamente de NADA.

Pedimos unos chupitos de JagerMaister. Me da mucho palo beber JagerMaister. Es empalagoso, color defecación.

Llegamos al Mariachi. Gin y la otra gente no están. El bar está en una callejuela del Borne. Es el bar de Manu Chao. Los precios y la estética son lamentables. El segurata es un Machu Piccu de puta madre. Hace bromas, como si le pagasen bien. Me llama Gin:

-¿Tienes la merca?
-Claro, pero queda poca. Creo que he cerrado mal la bolsa y la he esparcido por el bolsillo.
-Bueno, os venís, estamos en un bar cerca de la plaza del Pi.
-Estamos aquí dándolo todo, los guiris están muy borrachos y son un coñazo. I love Barcelona, y tal.

Entro en el Mariachi de los cojones y escucho a mi compañero de piso, Zizek al Cubo, hablando con la chica de Mataró.

-El concepto de filosofía oriental es una falacia inmensa. Horror. Porque en el S.XIX...
-ME CAGO EN LA HOSTIA, ZIZEK AL CUBO, NUNCA MENCIONES SIGLOS ANTERIORES EN UN BAR NOCTURNO, Y MENOS DELANTE DE UNA CHICA. ¿Quieres merca?
-No, es cosa de alienados como tú.

Compartimos birra con Punk, me deja un collar con un áncora. Me pone sensible, el detalle. Entonces me saca una foto con Instagram.

Baño de mierda (2)

Voy dando tumbos, subiendo Rambla arriba. Las putas negras desafían la crisis y los papis nutren las gargantas jodidas de los guiris que no se drogan. Nos encontramos todos, con Gin y la periodista mexicana y el abuelo y el kinki. Con Gin nos abrazamos y nos vamos a un callejón.

Sacamos los bártulos de la merca en una repisa.

-Eres de puta madre, Vanity.
-No, tú eres de puta madre, Gin.
-Vamos a drogarnos.
-¡Claro! ¡Eso es!
-Decadencia Occidental.
-A tope.

Saco el pollo y aplicamos la lluvia blanca en la tarjeta del Caprabo. Y luego una de un cerrajero. Usamos un rulo del ticket de la FNAC en el que me compré un libro para publicistas hechos polvo.
Es una de las rayas más precarias que me he metido en mucho tiempo. Hay que llamar a otro dealer. No es tan bueno, pero a esta hora es lo que hay. Estamos rendidos al mercado de drogas más bajo que existe. Los pakis del Raval. Tenemos uno de confianza. Son las 5 de la mañana. Le pego un toque. A la tercera llamada responde. Quedamos en Joaquim Costa. Transacción limpia. Es una puta piedra lo que nos ha vendido, pero hay que apañarse.

Punk y Zizek al Cubo hablan de los looks radicales, y como en una urbe se toleran más. Intento disimular mi mareo. Pienso en volver al callejón con Gin. Y eso hacemos. No sé cómo coño no nos pilla la poli. Pasa una chica gorda y le preguntamos si es secreta. Dice que no. En realidad, nos decepciona.

Comienzo a hacer circular el rumor AFTER. Cuaja bien, pero El Físico, con su ciego de M espectacular, decide retirarse. Hay gente hábil, que conoce el punto adecuado para batirse en retirada. Hay tipos con suerte. Nos vamos todos para la Barceloneta. El after se llama Maldivas. Está en calle Ample.
De camino paso por tercera vez por un cajero. La tarjeta no entra bien por culpa de los restos de coca. La limpio con la lengua, mirando a la cámara. Con el cash en el bolsillo, proseguimos la caminata. Maldivas está cerrado. Todavía, nos vamos a Correos a beber más. Un paki nos hace un 6x5 y eso es una gran oferta a las seis de la mañana. El abuelo se retira, dice que como estamos al lado del puerto se va a su yate. Nadie le lleva la contraria.

Entramos, al fin. Gin y yo vamos directos al toilette. Y tenemos mala suerte de nuevo con la merca. Se ha volatilizado. El ambiente en el Maldivas es el más seductor de Barcelona. Italianos hechos mierdas, destrozados, y tías con escotes muy trash y luego gente que no sabes si realmente existe o no.
La música está al volumen suficiente para poder dejar, por fin, de hablar. Gin desaparece. Lo ha hecho otras veces, no le guardo rencor.

Me levanto tirado en la playa. Me ha despertado un tipo con esa mierda de detectores de metales. Estaba examinando mis bolsillos con la puta máquina, en vez de robarme directamente. Ya no hay nadie a mi lado. Ni ninguna italiana, ni siquiera un dealer con ganas de aumentar la cifra de negocio. Llevo puesto el collar de Punk. Tengo la nariz como el Himalaya. Zizek al Cubo estará reordenando la sección de feminismo trash de la biblioteca. Gin estará haciendo algún poema con su amnesia delirante y con una máscara de Scary Movie. Bukowski quizá está de nuevo con Jim Morrison. La periodista narco estará en el puerto observando si hay movimientos de merca metidos en plátanos. Los guiris, con un poco de suerte, estarán hechos mierda y pillarán un avión a su puta choza.
La chica de Mataró creo que estará trabajando.

En mi caso, tengo que mandarle al profesor de literatura la propuesta de trabajo sobre las relaciones afectivas en Bret Easton Ellis vinculadas al neoliberalismo de los ochenta. Por ahora, me voy a comprar un helado y al parc de la Ciutadella a bañarme con los cisnes radioactivos.

http://feeds.feedburner.com/PuraVanidad-VanityDust
BlogVanity Dust