9 nanorelatos y 9.999 desquicios


Sentado debajo de un coctero un minusválido con cara de pez me preguntó si mis escritos querían enojar a la gente, hacerla sentir infeliz o degradarla. Yo le respondí, lógicamente, que no, que mis lectores encontraban otras cosas. Lectores como Carlos de la Parra, Isra, mi querida POEM e Ignea entre otros. Todos entes maravillosos que siguen destinando algunos minutos a leer mi trabajo, por mucho que por falta de tiempo y exceso de drogas pueda comentar poco en los suyos.

Le robé la silla de ruedas al minusválido con cara de pez y le respondí que si lo que quisiera fuera enojar a la gente o, en otras palabras, joderla, escribiría cosas como la que siguen. Un trabajo de 9 nanorelatos y 9.999 desquicios.

4 michelines era lo único que se podía ver desde su webcam.
Su casa en llamas tenía 3 plantas.
Después del accidente solamente escribía 5 Haikus al año.
Tras 13 llamadas perdidas seguidas se masturbó.
A lo largo de su vida el cura descargó 45 kilos de semen.
Los conejos follan en 1.o00 milésimas y son igual de felices.
Robar 2.000 a mano armada es perder el tiempo.
El partido Bukkake popular obtuvo 253 votos.
En este último nanorelato faltarían 6721 desquicios.

Entonces el minusválido sin silla de ruedas se quedó algo descolocado. Pero no por haber leído este post, sino por haberse quedado sin 1 silla de ruedas y haber alcanzado así los 10.000 desquicios.

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