7 Conclusiones Altamente Valiosas y 7 Laureados Pensamientos para conmemorar el post nº1.000 de Vanity's blog, nacido el año de la caída de Lehman Brothers (2008 d.C)

(Saltar directamente a las Conclusiones y Pensamientos si ya das por supuesto que tener un blog personal es una pérdida de tiempo en un 95% de las veces y un engorro el 99,5% de los días).Abrir un blog es muy sencillo, siempre lo ha sido y siempre lo será. O así lo afirman en blogger.com, los colegas del parque y los psicólogos expertos en 'liberar' la creatividad de sus pacientes con dóciles propuestas 2.0. Eliges el dominio, pones una cabecera guay, hablas de algo y luego vas hablando de otras cosas o de la misma pero mareando la perdiz. En otras palabras, abrir un blog es hacer el gilipollas. Nadie con dos dedos de frente, que te aprecie mínimamente, te recomendará jamás 'que te abras un blog'. Si alguien te lo sugiere alguna vez, debes tomártelo como cuando te dejan caer un 'yo creo que le gustas'. Abrir un blog porque te lo aconseja un ser de confianza es como viajar en busca de 'conocer los sitios auténticos del país, vivir como la gente de allí', es decir, un acto naïf fundamentalista. Pero, claro, esto no es lo peor. ¿Qué es lo peor?: decidir, así por las buenas, que mereces tener un blog. Que hay algo que contar, que debe ser contado, que puede molar contarlo. En definitiva, por las buenas, te miras al espejo y te dices, sonriéndote con naturalidad, voy a hacerlo. Vas a escribir y a publicar, no ya para que te lean tus amigos ni conocidos, sino a un conjunto mucho más bestia, al mundo entero, en abstracto. Das por supuesto que tener un servidor en Palo Alto, California, alojando diligentemente todo lo que vayas viendo merecedor de ser contado es algo digno, interesante. Qué hostias, necesario.
Podrás usarlo como bitácora personal o mucho más que eso, barra libre: hablar de cómo te sientes —tu vida es muy intensa—, lo que estás leyendo, escuchando, viendo —disertaciones, citas, acalorados debates literarios, eres un sibarita cuando te lo propones—, meterte con algún político —tienes valores y cojones, siempre fuiste así de activista— . Si el destino es amable contigo, y tu subconsciente se preocupa por ti, acabarás colgando memes y fotos de fails y de gatos con la cabeza metida en un tarro de leche. Sinceramente, esa sería la mejor opción, aunque es la más complicada (salvo que seas un monje zen, un millonario o alguien cuya salud peligra gravemente). Pues así podría haber nacido un blog como este, aunque no puedo afirmarlo con plena certeza. Y, ahora,

Permítame, su señoría, que alcanzadas las mil publicaciones y resuelto este curoso exordio blogger, habiendo franqueado con escasa solvencia pero con intempestiva tenacidad seis años de escritura digital y sendos sucedáneos, le exponga públicamente, por el bien común de todos aquellos que todavía mantienen virgen su lado creativo y tienen menos de 20 Apps en su iPhone, mis más profundas cavilaciones y tribulaciones de lo que ha sido todo este periplo hasta el día de hoy —sin dormir.

Conclusión Célebre nº1: no te fíes de la gente que tiene blogs y te habla de ellos regularmente con naturalidad y satisfacción. 'Esto lo hablé el otro día en mi blog'. Si escuchas esto, ya tardas en esconderte debajo del sofá. La gente que recuerda lo que escribe en su blog es la más peligrosa. Es tan sospechoso como cuando alguien te da su tarjeta profesional sin que tú no te hayas interesado ni por su nombre. En otras palabras, huye de la gente que se siente feliz y cómoda con su blog. Es cuestión de supervivencia. Intenta congeniar con gente que a) no tiene blogs —porque hace cosas de verdad, como cuidar jardines, reseñar vinos en guías Lonely Planet o montar academias de bailes de salón— b) finge no tener blog —no por hacerse el interesante, sino mostrando, al ser descubierto, un sentimiento de culpabilidad parecido al que puede tener un tío al que 'le molan más las gordas'.
Pensamiento Célebre nº1: Ama a la gente que cierra su blog, y que lo dice con soltura. Es como el que reconoce haber superado una profunda depresión o haber salido de una seria adicción al crack. Siente la misma admiración por la persona que dice 'buf, qué horror, escribía en mi blog dos o tres veces por semana y luego me buscaba a mí mismo en Google' que por la que dice 'crecí en una barriada de Detroit y el crack era mi desayuno en el colegio y ahora soy profesor de fitness titulado'.
Conclusión Celebrity nº2: A pesar de las nulas probabilidades de hacer algo útil/productivo/necesario/gracioso/interesante con el blog que ahora está bajo tu control, puede darse el caso de que haya gente que, por voluntad propia, te lea. Cuando las anoréxicas métricas de Blogger muestren que, en efecto, tienes una visita desde Nantes, Francia, y sabes con certeza que no conoces a nadie en Nantes, Francia, ni se te ocurra permitirte un ápice de satisfacción. Hay gente que podría estar haciendo otra cosa —dar abrazos gratis, comer fideos, mirar las nubes en el cielo— y, en cambio, está visitando tu blog. Más que sentirte feliz por aumentar visitas, siéntete culpable por estar alejando a gente inocente de otras webs capitales como los periódicos, el horóscopo, la pornografía o las drogas en The Silk Road. Tu intromisión en medio de todo este potente y bien engrasado engranaje debería hacerte caer la cara de vergüenza. Es como cuando un grupo de hooligans gritan en el metro, muy borrachos, y hay uno que parece que la está liando mucho, el que más. De golpe, todos callan por azar y solo se queda gritando el que la liaba tanto: y resulta que tiene voz de pito y sesea incluso el nombre de su equipo favorito. Este hooligan patético es tu blog comenzando a menear la patita para hacer amigos en el ancho y vasto mundo, dos semanas después de que lo abras.
Pensamiento Celebrity nº2: contar el número de visitas de tu blog es como celebrar los eructos de tu hijo. Repasar la procedencia geográfica de las visitas de tu blog es como meterte los muñequitos del Risk por el culo mientras conquistas el tablero con tus nalgas.
Conclusión High Class nº3: por lo menos, ya es hora de que intentes ligar. O qué. Tu vida ya no volverá a ser como antes, las chicas —los chicos, en caso inverso— te ven ahora como un influyente connaiseur, apuesto y con pinta de tener un gran paquete debajo de esos Levi's de mercadillo. Ahora eres un reconocido experto en alerones de Seat Ibiza del 94, solicitado en ferias del automóvil, parques de atracciones y puticlubs de carretera. Ya que estás metido en el ajo, permítete el lujo de pasear tu vehículo y dar un paseo a las asistentas al evento, seguro que necesitan una nueva revisión de airbag (es importante que comiences a usar la jerga de tu blog en tu vida real, pero de modo muy previsible y forzado, aplicándote bien en cuanto a chistes verdes sexistas).
Pensamientos High Class nº3: cuando follas por primera vez auspiciado por el valor añadido de tu blog, y no por tus usos y costumbres habituales, no te flipes. Ten siempre presente la lista de psicópatas anteriores que te has follado, tiradas de caña erróneas, bajadas de listón injustificables y todas aquellas pajas que te hiciste con una groupie que luego resultó ser un troll tuyo al que tuviste que pagarle parte de los ahorros familiares para que no publicase una foto tuya pelándotela como un orangután oligofrénico.
Conclusión Pro nº4: ahora ya has asumido que abrir un blog es lo peor que podrías haberte hecho a ti mismo. Luego has comprendido que es una gran putada que le haces también a mucha gente, que se lo merece menos que tú. Has cometido el gran error de jugar un poquito con tu ego, medir las visitas, pedir enlaces a tus amigos, intentar aumentar el PageRank de tu blog. Incluso, no jodas, ¿tú también creíste posible viable ganar dinero con la publicidad? —risas, vítores, lanzamiento de objetos punzantes—. Cuando estabas al límite de tu propia humillación, metiendo la zamba cada día más, va y resulta que una chica se interesa por tu movida y folláis. Atención: esto no cambia nada. No creas que el padecimiento que has tenido que comerte con patatas se ve justificado. Ni de coña. De hecho, ahora comienza lo bueno.
Pensamiento Pro nº4:  nada, absolutamente nada de las casi inexistentes cosas positivas que ahora o en un futuro pueda aportarte tu blog justificará en ningún momento la decisión de haberlo abierto y haber sido tan palurdo de seguir actualizándolo como quien riega una planta con salfumán y besa sus hojas con los ojitos cerrados y la lengua un poco fuera. Ni que Bill Gates comprase tu alerón especial del futuro Seat Ibiza del 2018, ni que te conviertas en el blogger más influyente de cara a los rumores confirmados del iPhone 6. Ni que te llame tu escritor favorito para pedirte un prólogo. Ni que vengan a detenerte por tráfico de influencias. Nada. Nada repara nada.
Conclusión Strong Beat nº5: malfollado, desanimado y con ganas de tumbarte encima de las vías de un tren de cercanías, decides finalmente salir de fiesta, a lo loco, a escuchar techno. Dicen que no hay peor sonido que ese, así que de perdidos al río. A la rave. O lo que sea. Tu estado lamentable te permite viajar en tren hacia Berlín, en el vagón de animales de granja. Ya durante el viaje escuchas cosas que suenan a techno. Como la que sigue. No ves posible encontrarte con un sonido más monótono y enfermizo. Pero siempre es peor tocar fondo sin bailar que bailando. En Berlín preguntas por el sitio al que peregrinar. Te mandan al antro de los antros. Berghain Temple.
Pensamiento Strong Beat nº5: Berlín y el techno son como aquellos majestuosos vídeos de Milf&Daughter playing together. Lo entiendes cuando, ya dentro de Berghain (has entrado porque finalmente has optado por ponerte una capucha muy homeless, pintarte los labios de negro y comprarte unos gayumbos de cuero, sin nada encima), escuchas, en Panorama, a Kölsch.

Sin dar crédito a la luz que emana de este genio de la electrónica —a partir de ahora, siempre que menciones a Kölsch le llamarás genio— bailas en gayumbos y haces muchos amigos que te aceptan tal y como eres y te llevan a sitios oscuros a enseñarte cosas que cuelgan con cadenas. El techno es lo suyo, te dices. No arregla absolutamente nada en tu vida, pero por lo menos el royo de bailar en gayumbos rodeado de miles de personas te hace sentir menos ridículo que en cualquier otro momento de tu existencia —desde que tienes blog, recuerda—.
Conclusión Deep Style nº6: vuelves a caer en la mala suerte. Pensabas que ahora tu vida solo sería una rectilínea sucesión de resacas pero erraste de nuevo. Cuando abriste tu detestable blog, antes de que lo pegasen FB y Twitter, las redes sociales no existían, o eran tan verdes como los conocimientos de un licenciado medio español. Eufórico como estabas al haber regresado de Berlín en autoestop y durmiendo en gasolineras, descubriste el mundo viral y decidiste sumarte a la euforia comunicativa y, olvidándote inexplicablemente de que comunicar 'alegremente' es lo que te había jodido la vida, lo volviste a hacer. Te abriste Facebook y Twitter y Pinterest y Google+ e Instagram y Vimeo y todo lo que te exigiese un registro y pudieses poner una foto de perfil chula, hacer likes o similares. Y toma y daca con tu blog. La gente, que estaba feliz siguiendo a su revista favorita, a su deportista más querido, al líder político más carismático, debía afrontar tus actualizaciones de estado fuera de lugar, siempre exagerando las propiedades de 'las plantas que no pueden faltar en el comedor de tu casa si eres daltónico' (si tu blog es de plantas) o 'el número exacto de veces que debes decirle 'te quiero' diariamente a tu novia para que te ame siempre y te la chupe sin rechistar' (si tu blog es sobre 'actualidad').
Pensamientos Deep Style nº6: Las redes sociales no son redes ni son sociales. No son redes porque hay de todo menos filtro. Una red es algo organizado y con una finalidad: retener con cierto patrón algo que es interesante para el que lo pille. Y, además, una red, para que funcione, solo hay que lanzarla y dejar que ponga orden. Vale. Que nos digan dónde está esta red en las 'redes' sociales. Es decir, en las redes sociales pasa desde una pelota de golf a un talibán homosexual, o desde artistas conceptuales que viven de becas de residencia en países con pocas horas de luz a hiphoperos vestidos Hentai. Pero, once again, esto no es lo peor de todo. Lo peor es que, en efecto, también admite sin ningún reparo gentucilla como tú. Con tu blog, con tus amiguitos, con tu musiquita, con tus viajes, con tu puta madre.
Conclusión EpicWin nº7: «tampoco te pases, hombre. Cuando se te va la olla y te pones así en plan destroyer, como que todo es una mierda, das mal rollo. Tío, enróllate, descansa, fluye. Tampoco está tan mal, ¿sabes? Tío, que en la Edad Media la gente dependía siempre de la Iglesia. Ahora somos más libres, joder. A fin de cuentas, tú tienes tu blog y no te va mal, ¿no?»
Pensamientos EpicWin nº7: 

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