lunes, 6 de febrero de 2012

Mejillones

Un señor se encuentra un mejillón gigante.

Un sujeto A se encuentra con un sujeto B. Ambos interactúan. Se conocen ya de antes. Más o menos. Nadie puede conocer realmente a otra persona. La vida es un misterio, igual que la "inspiración" de Paulo Cohelo.

-¿Qué has hecho este fin de semana?
-He estado enseñando a mi hijo a descongelar mejillones. No es tan fácil, para que se descongelen mejor, tienes que mirarlos fijamente. Todo el rato. Muy concentrado.
-Veo que has tenido una recaída.
-Qué va, bueno, he recaído ante la tentación de los mejillones descongelados ante mi atenta y cálida mirada.
-No me hace gracia. Tu hijo no se merece que le hagas estas cosas.
-Mi hijo me ha ayudado mucho con los mejillones. A él le encantó el truco.
-No me extraña, tiene tres años. Y los mejillones le recordarán a su popó.
-Los mejillones son más buenos que el popó. Mucho más. Y luego hay que aliñarlos bien. Luego miré una serie. Se llama Black Mirror.
-Black Mirror. Me han hablado de ella. En el primer capítulo el Primer Ministro inglés tiene que follarse un cerdo como petición de los secuestradores. De manera televisada, ¿no?
-Sí, la vi comiendo mejillones con mi hijo. Le gustó. Luego comimos mejillones mirándonos en el espejo. Mi hijo está en el hospital. Sobredosis de mejillones, dice el médico. Le he traído más mejillones para que no se ponga triste. Pero no los quiere. Eso me pone triste. Los mejillones nos mantienen muy unidos, me preocupa romper ese vínculo.
-¿Has probado con cosas más de niños? Pan con chocolate.
-Mejillones.
-Caramelos.
-Mejillones.
-Vaso de leche con miel.
-Mejillones.
-Tortitas de maíz.
-Mejillones. Antes de que comenzara a vomitar mejillones, bailamos rap con un mejillón gigante de peluche. Y luego el niño saltó encima del mejillón gigante de peluche todo lo que quiso.
-Me estoy mareando.
-¿Porqué?
-Tu fin de semana me está dando muy mal rollo. Me pone tenso. Es como si...
-¿Tienes hambre? Tengo unos mejillones salados en el bolsillo, ¿Quieres?


4 inputs:

Marián dijo...

En un post en que los mejillones son protagonistas, me ha hecho mucha gracia la metáfora esa con las inspiración de Paulo Cohelo...jajaja...
Ya te contaré...

Besos, Vanity

Vanity dijo...

Cuéntame, querida. Soy todo oídos, te invito a unos mejillones si hace falta.

Besos para ti también, Marían.


VD

Marián dijo...

Pues mira...hay un filósofo por ahí que va diciendo una verdad como un templo, y es que lo de la droga es cuestión de dosis. Yo acaba de tomarme un vaso de coca-cola y dos aspirinas (por la ovulación, ya sabes) y si me tomo 21 aspirinas de golpe, imagina...

Lo de Paulo Cohelo te digo que tengo un pequeño post, jajaja...y me da un poco de reparo publicarlo, ya sabes que ese hombre tiene muchos seguidores...

Besos, Vanity.

Vanity dijo...

Claro, las drogas y las dosis están directamente relacionados. del mismo modo que la salud de una relación y los polvos. (a más drogas, mejor estado mental -ueah- y a más polvos, todos más contentos).

Reparo? Acaso la fama de un cretino oportunista debe impedirte lacerar su imagen? NO! Me alzo en tu favor.

Besos,


VD

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