viernes, 31 de diciembre de 2010

Mi ano se despide hasta el próximo ano

¿Es hora de hacer balance?
No, eso es lo que hacen las abuelas y las madres al borde de la depresión, que tratan de sonreír ante el rotundo fracaso de un año más de decadencia y artritis y celulits. Los balances bonitos son los de las empresas, y los fondos de inversión de países emergentes. Ahí sí lo pasamos bien. Pero bueno, este ano seré laxo y haré un mini-balance, otrora llamado pocket-balance.

El ano ha sido bello, con una crisis agradable de gran proyección de paro, de Wikifreaks tocando los cojones, de mamadas en baños de discoteas berlinesas, de inversiones literarias la mar de nocivas, y de compras compulsivas como la colección de sujetadores rosas que le compré a mi ex novia, que nunca tuve.

También ha sido un ano en el que Vanity ha luchado por seguir escribiendo a buen ritmo, aunque realmente ha habido un bajón productivo causado por la llegada de la plantación de cactus a mi ático, que me ha ocupado más tiempo de lo planeado.
El ano ha llevado muchas muertes y unos chilenos tocando la zambomba a 400 metros bajo el suelo, y todo el mundo perdiendo el tiempo delante del televisor mirando cómo sus vidas son menos interesantes que la de los chilenos.

El ano ha sido un ano muy sexual, con orgías variopintas y fiestas delirantes en los que las drogas de diseño han sido las mejores amantes.
Repasemos algunos textos memorables reconocidos por la Real Academia de la Literatura Flow, con sede social en un paraíso fiscal:

Marzo: Afterpop
Junio: Sónar
Julio-Agosto: Paris flow 
Septiembre: Psycho Bunker
Octubre: Gonzo
Noviembre: Random people
Diciembre: Catcaína


No me despido del ano sin mandar un sincero agradecimiento a la mayoría de lectores de este antro con glamour, tres años de vida ya joden lo suyo, y 600 post sin lectores no hubieran sido lo mismo. Desde mi cinismo, me bajo un momento del pedestal para postrarme ante las visitas recurrentes de varios lectores que, esperanzado por su alto consumo de drogas y talento, me gustaría y deseo profundamente (como una deepthroat) que siguan encontrando aquí un espacio para el desquicie, las risas y la literatura. Un año más.

All the best,

Vanity Dust
End 2010

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Rythm is a dancer

Aviso, post autorreferencial nº 349.

Con este gran tema dance de la época, Rythm is a dancer, diseño uno de los últimos post de este moribundo 2010.

Lo más importante del día es que, con mi afán de riqueza, he encontrado un nuevo sistema de publicidad insidiosa para ganar más dinero. Las drogas no salen gratis, hay que trabajar duro para tener provisiones para fin de año.

¿Y cuál es el plan para fin de año?

Sencillo, acostarse pronto el 31, levantarse sobre las 10, tomar un café y unos croissants con las Ray-Ban puestas, e irse de after hasta las 7 de la tarde. El mejor lugar para celebrar la llegada de un espléndido 2011 son los clubes de la periferia. El Lumpen proletariado es aquella masa ingente de tuneados y tattoos tribales en la espalda que lo dan todo ante cualquier celebración vulgar. Droga barata, alcohol a mansalva, sexo sucio en deportivos de segunda, botellones esquizos. ¿Qué más se puede pedir para aquellos que tomamos la decadencia de Occidente como un mantra al que proteger y cuidar?
Comenzar el año con el encefalograma plano es un lujo, casi un deber el intelectual para el desquiciado orgulloso y turista de la mediocridad.

Posiblemente iré con mi gato, me lo he vuelto a encontrar por casa tomando catcaína. Cada día está más joven, como yo.

Y luego, 3 días durmiendo, y los reyes magos me van a traer una Harley Davidson y 200 cajas de cerveza que guardaré en un almacén secreto cerca del aeropuerto del Prat. Funny Games.

Continuación autoreferencial. Bailemos al son del sol que hoy nos saluda, incandescente desde hace trilenios, todo listo el cabrón, que no hay día que no se ponga bien caliente y se acuerde de 7000 millones de personas. Mierda, esta última frase parece casi religiosa. Delete. 

"Escribes post inconexos demasiado a menudo. Que no sabes ni tú dónde quieres llegar." De eso se trata, monada. Es como el formato maxitwitter. Pero recordemos que cuando se habla de sexo y de uno mismo se tiene derecho a ir por diversos recovecos sin pedir explicaciones.

En todo caso, pido disculpas por el nuevo superbanner lamentable que adorna la llegada al blog, espero que ello reduzca las 400 visitas diarias y queden solo los más degenerados que entienden que para joder al sistema hay que pasar por este tipo de peajes.

Recomendación musical del día, que me lleva de cabeza: Harriet, de Kissy Sell Out.

¿Hasta que punto estás dispuesto a bailar?

domingo, 26 de diciembre de 2010

Catcaína tales. Las aventuras del gato Grassdelay en el control de alcoholemia


A veces me encuentro un gato en mi casa. Es pardo, callejero, pero simpático. A veces le doy unas caladas. Luego quizá no lo vuelvo a ver en varios meses. Siempre me explica cosas, algunas historias que lee en los periódicos gratuitos de prensa underground del barrio chino.  Pero la que me contó el otro día le ocurrió a él mismo.

El gato, al que llamaremos Grassdelay, iba en moto después de volver de fiesta en un club cerca de Montjuïc. Había bebido y tenía prisa por llegar a casa y ordenar la habitación después de la última orgía.
La moto de 125cc, plateada y con algún rasguño, circulaba a toda velocidad por la Gran Vía. Los bigotes de Grassdelay zumbaban y se removían por culpa del frío helado tan complicado de esnifar. Llevaba 3 semáforos saltados en rojo cuando unas luces azules le hicieron estirar la cola. La policía. Control de alcoholemia gatuno. Se quitó el casco, y trato de andar sin hacer eses. En el último momento, se pasó las patas por la nariz, a no ser que hubiera algo de polvo blanco de slamón triturado con Catcaína (no es un juego de palabras, es su droga real). Los agentes se disponían a hacerle soplar y a morder un palo con sus incisivos, cuando la divina providencia de la decadencia surgió de entre la nada.



La llegada del Volkswagen Golf 1995 y la salvación de Grassdelay

A medio soplar, exhausto, se escucha un beat duro y oscuro atronando desde la lejanía, acercándose a una velocidad de 130rpm, como unos Technics SL. Frenazo, silencio de los policías. Un cruce de miradas entre los carabinieri y salen en busca y captura del coche, el Golf de 1995. Grassdelay se queda con el alcoholímetro en la boca, y lo llena de whisky para hacerse una petaca.

El interior desquicio de los habitantes del Golf 1995

Transcripción reconstruida por expertos en lenguaje periférico y ubicado entre los 4.000.000 de parados (sí, también hay parados que hablan bien pero, tarde o temprano, todos acaban igual).

-¡Nen, pelotazo de la vida, qué morao colega! JAJAJA
-¿Dónde está la tía aquella que estaba en el coche con nosotros?
-¡Muerta en el maletero! JAJAJAJAJA
-Joder, no te pases con la Jessy tío, que es supermaja.
-Me la suda. JAJAJAJAJAJA
-A mi también. JAJAJAJA
-Somos la poya. JAJAJAJA
-Ya ves. JAJAJAJA
-JAJAJA
-JAJAJA
(repeat)
-Somos la puta poya. JAJAJA
-Ya ves. JAJAJAJA
-JAJAJA
-JAJAJA
(bucle ad infinitum)

Se ponen serios:
-Joder tío, viene la poli, ahora que sonaba el mejor temazo del Yonás, puto amo el tío. Y eso, ¿No es un puto gato bebiendo whisky con un alcoholímetro? 
-JAJAJAJA
-Somos la poya JAJAJA
-Ya ves JAJAJA
(Special bucle on the keyboards)

Los dos papelas van de duros y sacan unas navajas de plástico. Los policías sacan las porras. con la distracción de los policías, Grassdelay podría marcharse y evitar el control, pero se lo está pasando bien. ¿Verdad Grassy?

-¡Miau! 

Los papelas están detenidos, comiendo hierba del arcén y jugando al tetris con los conos del control.
Y entonces los policías se acuerdan de Grassy. El puto gato tiene que soplar. Pero...

La llegada de la Vespa de 1979 y la segunda salvación de Grassdelay



Otra vez con el alcoholímetro gatuno en la boca, un ruido lejando, muy industrial, se acerca a 130rpm. Es una Vespa del 1979. Una moto de mierda para modernos aburridos que no reconocen que quieren llevar una moto de mayor cilindrada y más hortera. Con la distracción, Grassy saca su botella de vodka y lo mete dentro del alcoholímetro y tiene la petaca perfecta de nuevo. Y se rasca los bigotes y dice:

-Me gusta vivir en la postmodernidad, creo que voy a cambiarme el iPhone. Miau. Slurp. Cof Cof. Zig. Slash. Go. Yeah. Mmm. Dish. Destroy. Liquid paradise. Ahá. Miau. Y le hace una perdida a su madre.

El interior desquicio de los modernos de la Vespa de 1979

Los dos de la Vespa de 1979 no lleva casco. Ni papeles. Ni tienen carnet de conducir. Ni piernas. Ni pelo, ni cráneo, solo un cerebro a la vista, con las venas hinchadas y espuma y vapor mentolado.
7.000€ de multa, dos años de cárcel, veinte o doscientos cachetes.

Ahora ya son 4 los amigos que han salvado a Grassy de una terrible multa por conducir ebrio. Los papelas y los modernos. Y Grassdelay no sólo se marcha silbando No woman, no cry, sino que se va con la moto y un alcoholímetro-petaca lleno de vodka.

Esta tarde, me ha dejado probar su invento etílico cuando ha aparecido, después de mucho tiempo, en mi casa. Y, aunque no os lo creáis, el tipo sigue todavía en la primera vida, 1/7. Me mira serio, elegante, pulcro, y se rasca los bigotes. Y encima dice que ahora quiere dedicarse al tráfico de Catcaína.

martes, 21 de diciembre de 2010

Orgía en Berlín

7.06a.m

-Una habitación doble, porfavor.-He entrado con Anne dando tumbos en un hotel cercano al club Watergate. El taxista ha sido comprensivo cuando ella me estaba haciendo una paja en dirección al hotel.
La conozco desde hace media hora. Es pelirroja, habla un inglés perfecto y viste al estilo raver, con minifalda tejana y medias negras y una chaqueta ceñida a juego. Lleva maquillaje en proceso de desaparición. Habitación 204. 198€. Pago con tarjeta. Para que funcione, la recepcionista tiene que quitarle unas motas de polvo blanco.

6:20 a.m WATERGATE CLUB (flashback)




Salgo del baño con Hans Van der Drogen. Me sorbo la nariz. Las rayas de Speed que acabamos de comprar sientan estupendamente bien. Nos hemos drogado con otro chico en el baño. Los tres. El tipo llevaba dos gramos de cocaína. En el baño de al lado estaban follando. Al salir hacia la sala principal una chica choca contra mí, de cara. 

-Chica, me has asustado-miento-. Consternada, me da un beso. Van der Drogue la anima:
-¡Dale otro, rancia!-la chica cumple. Esta vez me muerde el labio inferior y me mira sonriendo. Nos enganchamos y la empujo agarrándola del culo hacia una pared negra. Continuamos besándonos. Un tipo con la cara a cuadros se nos queda mirando fijamente. Le guiño el ojo. La pasión y la suciedad morbosa se adueña de nosotros. Hans van der Droge aprovecha para llamar a su amiga báltica, previendo que lo mío para largo.

7:10a.m

Tumbados en la cama de la habitación, Anne (nombre que he sabido más tarde) me desabrocha el pantalón con una mano. Mi polla pide paso, sus pezones exigen atención. Doy un sorbo a la cerveza mientras ella recorre mi cuerpo hasta la polla con la lengua. Miro al techo, pienso en la bienvenida que me ha propiciado Berlín. Hace frío, y por ello la juventud berlinesa opta por el sexo y la droga y el techno para sobrevivir. Y lo hacen de puta madre.

7:12a.m

Suena el móvil de Anne. Habla en alemán. Me mira. 

-¿Te apetece que venga una amiga? Así lo pasaremos todavía mejor.-El escenario sexual se multiplica. Una chica lanzada y abierta de mente. Me gusta Berlín. Viva los threesome.
Dos chicas para satisfacerme, y a las que satisfacer. La libertad sexual que propugnan estas mujeres es digna de suplantar los monumentos a Stalin de la antigua URSS.

Llaman a la puerta a los pocos minutos. Anne se levanta y abre la puerta, desnuda. Entra una chica y, oh, sorpresa, un chico, un compañero de pollazos. La chica es 100% alemana. Rubia, ojos azules, alta, con un cuerpo ligeramente por encima del peso anoréxico ideal. Me levanto con la polla dura a saludarles. La chica, Chris, me agarra la polla. Tiene un aro en el labio. Y quiere chupármela. El chico sonríe y asiente. Tiene pinta de italiano, pero habla perfecto alemán. Tampoco importa. Un compañero de batallas. Eso está bien. Compartir de vez en cuando mejora el karma sexual.

7:35a.m

La ducha es pequeña, pero cabemos los cuatro. Anne, agachada, le come la polla a Nico, y Chris a mí. Acaricio el cabello rubio de Chris y subo la temperatura del agua. El vapor glamouriza este tipo de escenas. La predisposición de ambas chicas y la normalidad con la que afrontan esta orgía improvisada me hace sentir más cerca de la condición humana. El mundo, a veces, gira en favor de los buenos.

Era inevitable. El cruce de miradas de hombre a hombre. Los ojos de Nico y los míos se encuentran. El sudor de nuestras pieles está siendo absorbido por dos bocas rendidas a nuestro respectivos prepucios. Asentimos, el uno al otro, y surge una sonrisa compartida que ocupa la extensión del ex muro de Berlín. El sexo en grupo con desconocidos debería ser una asignatura obligatoria antes de llegar a la Universidad. Y, como no lo es, buscarla puede ser una odisea, menos en Berlín y en las despedidas de solteras.
Chris y Nico salen de la ducha, los pezones de Chris apuntan en dirección crepuscular. Anne también sale de la ducha y se sienta abierta de piernas en la pica del baño. 


-¿Do you wanna fuck me now?



El doble juego de espejos. Me miro al espejo mientras Anne grita. El espejo del baño, con la puerta abierta, me permite ver el espejo de la habitación, en el que se reflejan los cuerpos de Chris y Nico. Nico está follándose a Chris a cuatro patas. Y escucho gritos de las dos chicas que se funden en uno, y todavía me llega el techno de Watergate como una reminiscencia lejana de otro tipo de placer.

Salimos del baño dejando varios condones a nuestro paso. Abro otra cerveza, fumo un cigarro, me reconcilio con la vida una vez más.

8:29a.m

Anne tiene 23 años y Chris 29. Ambas estudian en la Universidad diferentes cosas. Y Chris parece más relajada ante la situación orgiástica. Propio de su experiencia.
Chris abre las cortinas de la habitación y veo un Berlín nevado, entregado al frío y a la gelidez. 
Me agacho lentamente y recorro los pezones de Chris con la lengua. Ella permanece de pie, quieta, y posa las manos en mi nuca, y aprieta. 
Completamente rasurada, su coño es una delicia alemana, incluso más estimulante que tener un accidente ebrio con un Volkswagen Scirocco a 210km/h.
Aguanto el cigarro en mi mano derecha y el regusto de la nicotina se entremezcla con su flujo vaginal, en una diáspora sensitiva que mueve blogosferas.
Aprieta mi nuca con fuerza. La tumbo en la cama. Chris se acerca gateando hacia Anne, que está siendo follada por Nico. Chris le chupa los pezones a Anne, y yo beso a Anne. Anne es, en este momento, el epicentro receptor del placer. Nico me mira de nuevo, su polla arranca aceleradamente, y mientras él sale de Anne para metérsela a Chris, yo se la meto a Anne. Y así seguimos alternando como un buen equipo.

9:43a.m 

Nico apoya a Chris en la mesa auxiliar, y se la folla de pie. Yo hablo con Anne mientras ella me hace una paja.

10:09a.m

Los cuatro, tumbados en la cama, compartimos una cerveza. 4 cigarros. 4 sonrisas. 2 pollas servidas. 2 coños delirando.

Abandonamos el hotel despeinados, con ojeras, y no nos quedamos al continental breakfast incluido en el precio. Otro taxi nos espera en la puerta.

No creo que nos volvamos a ver. Este tipo de uniones no precisan continuidad. La elevada dosis de conexión pervive en el tiempo, se dulcifica, se integra en la manera de ser de uno, y Berlín y la excelencia ya no volverán a ser igual, el ascenso existencial repunta, y la felicidad es hegemónica.

domingo, 19 de diciembre de 2010

En busca de las rubias reprimidas en la performance de la Universidad de Arquitectura


Los tranvías en Berlín son gratis (en la práctica). Y todo el mundo, como buen alemán, lleva una botella de cerveza en la mano. Mi amigo economista, al que a partir de ahora llamaremos Hans van der Drogen, me enseña algunas palabras útiles en alemán. Es de noche, hace frío, pero el alcohol amansa nuestro viaje hacia una performance de la Universidad de Arquitectura, en un hangar Old URSS Style. Nos apeamos dando tumbos y encontramos el camino hacia el hangar. Mientras busco un árbol para orinar  y mirar los coches y saludar a los peatones, tarareo un tema de Wagner.

Entramos en la nave, y hay gente rodeando una mesa y murmurando cosas y leyendo un papel que bien podría usarse para hacer un rulo y esnifar filetes. En realidad, es el programa de la performance, pero está todo en alemán y, recordemos, hemos venido a ver a rubias.

Hans van der Drogen dice:

-Acabo de ver a esa rubia estrecha hablar con el muermo alemán y he recordado porqué me gustó la película El silencio de los corderos. Lo que esa reprimida necesita es que alguien le grite: desde aquí huelo tu coño y que a continuación le tire un lefazo con precisión alemana.
-Y mira esa vieja de ahí, es como la madamme de la secta.- Una mujer gorda y vieja y maquillada está acariciando el torno de una máquina. Parece encontrarle un placer oscuro. Me gustaría ver el torno funcionando. Pero con la rubia. Se acerca un camarero y nos da una consigna.
-Distinguidos señores, por su encandilador olor a whisky single malt de dieciocho años veo que van a necesitar esos rulos que han hecho. El after es después de la performance. Las rubias ya estarán borrachas y...
-Cállese ya-le respondo-no nos interesa nada más. Tenemos que ir al baño antes de que comience este churro arquiectónico-. Mi amigo Hans van der Drogen se pone nervioso si no toma drogas cada media hora. Es urgente, ya me entiende.

Saco una botella de cerveza de la mochila y bebo a morro. Una chica coreana nos mira sin poder evitar lamerse su carnoso labio superior. Aparto a codazos a la madamme gorda y subimos unas escaleras hacia el baño. Dos filetes, un rulo. En la fraternidad de la droga, estos momentos íntimos de ejercicio nasal, uno se sincera para con sus seres queridos:

-Compartir, eso es la vida, a veces. ¿Verdad Hans?- Ahora que lo pienso, como este post está escrito a  4 manos (la de Hans y las tres mías) estaría bien que el relato pasara a su primera persona. De subjetividad Vanity a subjetividad van der Drogen:

Me gusta dividir los filetes en 4, y esnifar por los dos agujeros a la vez. Por eso me llevo tan bien con Vanity. Troceamos el Speed con la VISA y luego damos unas vueltas circulares por el baño, a modo de ritual campestre. Esnifamos. El polvo accede a mi interior con una repentina aceleración del corazón. Un poco de ansiedad post dósis. No puedo más:

-Jodido Vanity, ¡Vamos a por la rubia!

Bajamos las escaleras y me apoyo en la barandilla y resbalo como un skater. Y eso es divertido, especialmente cuando el camarero se cruza conmigo y le parto una mejilla. Sí, es un personaje simpático del relato, pero soy así de violento cuando oscurece. Yo que llevo año y medio en Berlín, tengo el radar de rubias muy desarrollado, y no tardo en encontrar a la que ahora nos atiene. Pero la función ha comenzado. Me sorbo la nariz. Un cubo gigante se eleva y emite luz. Cuatro actores miran al público, uno en cada ángulo. Hay un cámara amateur y unas 200 personas pendientes de la obra. Menos Vanity y yo. Estamos acercándonos furtivamente a la rubia. Y ahora escribe Vanity de nuevo:

-Necesito otra raya.
-Shhhh-un señor con gafas de Lennon nos hace callar. Saco la billetera, el rulo, la bolsita. Se genera un murmullo a mi alrededor. Está todo muy oscuro. Aspiro el Speed. Y retomo la cerveza. Al terminarla, la lanzo hacia el centro del cubo iluminado. Es curioso, es un hangar precioso, y una gente culta y simpática que vive el arte, y yo me siento como un subwoofer trucado. No está tan mal.
El estruendo hace retroceder a la gente. Sonríen, piensan que todo forma parte de la función. Y lo es.
Me sitúo en el centro del cuadrilátero y saludo. Aquí nadie me conoce, así que puedo permitirme el esperpento sin miedo a represalias mediáticas. El Speed alemán sienta bien. De coña. Tremendamente soberbio. Revitalizante y puro. Como un buen zumo de naranja por la mañana. 

-Ladies and Gentleman, I'm a writer from Barcelona, and I don't give a shit about this performance. I just came here to meet blonde girls and play chess with Karl Marx. ¡That's all!-Me aprieto el nudo de la corbata y espero la respuesta del público. Hans silba y aúlla y viene conmigo al centro. 
Los actores se impacientan. Una rubia sale a la palestra. Uau. First Round.

Es alta, reprimida, ojos azules. ¡Es ella! ¿Qué más se puede pedir para destrozar una performance arquiectónica?

-¡Heil!
-¡Hi!

Nos abrazamos como si nos conociéramos de toda la vida. El público aplaude. Los actores callan. La performance está divida en cuatro espacios, basado en una adaptación de algo de Kafka. Estamos en la primera parte y no creo que lleguemos ni a la segunda. Le toco el culo a la rubia, y ella apoya su cabeza en mi hombro. Todo es un románticamente erótico y público. Apuesto a que va rasurada al completo. Landing plane. 
Los actores deciden pasar a la segunda fase, mientras me separo de la muchedumbre que me aplaude para llevarme a la rubia a discutir sobre unos versos de Nietszche que fueron mal interpretados por los deconstruccionistas franceses. ¿Dónde está Hans van der Droge?

Hola, soy Hans. En este momento estoy bailando con dos chicas morenas. Las quiero convencer para que se tiñan el pelo de rubio, me gusta el rubio. Por eso vine a Alemania. Voy a buscar a Vanity, así ya seremos 5 para jugar al estilo lavadora Siemens. La función continúa, pero ya casi nadie atiende a la siguiente fase de la performance, todo el mundo quiere ver cómo follamos. Hans saca con disimulo un pote de tinte rubio y se lo aplica a una de las morenas mientras ésta comienza a chupársela. Yo beso a la que es natural blonde. Ya no hace frío en Berlín.

La manera de ligar en esta ciudad escapa a cualquier molde preconcebido. Es simple, directo, fácil y agradable. Con unos malos modales camuflados de bondad y un poco de droga, los límites del placer desaparecen. 
Incluso el chico de la cámara amateur ya no graba a los actores, está sacando un buen vídeo de primeros planos de mis embestidas. La chica coreana quiere sumarse a la orgía. Y no tenemos ningún reparo en ello, ¿Verdad Hans?
-Para nada, Vanity, al contrario, el sexo interracial es necesario en un mundo tan globalizado como el de hoy. ¿Crees que puedo teñirla de rubio sin que se dé cuenta?

La multitud nos anima, todo el mundo está gozando con nuestros actos. Especialmente cuando las dos morenas (una de ellas ya es rubia, aunque ella no lo sabe) se apoyan contra la pared, de espaldas, y solicitan nuestras embestidas. Así lo hacemos.

Y la cosa continúa, y sigue. Es lo mínimo que podíamos hacer Hans y yo en una performance de una Universidad de Arquitectura, colaborar en construir un mundo más Speed y mejor.

Pero nos reservamos la eyaculación para nuestra siguiente visita. El club Watergate.

Hans van der Droge
Vanity Dust
Berlin 2010

viernes, 17 de diciembre de 2010

Post Inconexo;Berlinale desde la nieve. Cae del cielo y entra por la nariz

Los alemanes la liaron un poco a mitades del S.XX. Un jaleo bélico que queda completamente perdonado cuando se trata de visitar Berlín, la cuna del techno y del arte europeo. El mal tiempo arrecia, pero desde la espera en el aeropuerto todo me parece agradable.

La droga en Berlín es muy barata, y ello compensa el mal tiempo. Mi amigo economista, completamente fundido ya con la cultura berlinesa, me esperará en breves en un centro comercial. Iremos a robar algunas cosas, no por necesidad sino para conocer al segurata y alguna dependienta rebelde y bien rubia.

Pasaré el fin de semana sumergido en la nieve y rodeado de gente a la que no conozco, pero que bien compartiremos viajes por nuestras fosas nasales.

Me estoy dando cuenta de que escribir en el aeropuerto a primera hora de la mañana no es productivo. Está lleno de gente que no para de comprar comida en el Midas, y hablan de cosas que no entiendo. Compran en el Duty Free y se peinan en el espejo del baño. Los niños lloran y las madres hacen de madres. Y los padres leen el periódico deportivo. El turismo de masas es un lastre más por el que hay que pasar si se quiere reventar una ciudad como Berlín.

¿Qué se puede decir de Berlín que no se haya dicho ya? A lo sumo, que es la primera vez que viajo a la capital alemana con mis keyboards echando humo para pellizcar los filtros de la realidad y, muy en especial, la noche berlinesa. Después de la estancia veraniega en París, llega un pequeño apéndice que serán las crónicas flow de mis experiencias en el corazón helado de Europa.

Me disculpo por este post inconexo. Si alguien ha probado a escribir sobrio en un aeropuerto por la mañana, me comprenderá. 

Vanity Dust@Aeropuerto BCN

viernes, 10 de diciembre de 2010

Vendiendo zapatillas de Hobbits y clamando en favor del tabaco

Una vez, no recuerdo si de día o de noche, escribí a una librería ofreciéndole patrocinar Vanity Dust. Nunca respondieron. La librería cerró a los pocos meses. Y entonces comprendí que mis amistades en el Sur de Italia eran realmente fiables.

Así que envíe un SMS a mis amigos de la zona:

"Pizza para todos, bukkake para los mejores, spaguettis para los secuaces, tallarines de coca por doquier"
Respondieron lacónicamente: ¡Mamma Mia!

Y luego dejé de buscar sponsors hasta que vinieron a mí. Pero eso es otro tema.

Lo que me preocupa ahora es la nueva subida del tabaco. Al final tendré que comprar una tabacalera clandestina para mis cigarros de liar. Se aceptan partners. 


No entiendo los motivos por los que persiguen a los fumadores. Es un derecho inalienable el morir dolorosamente. Ahondemos en la cuestión con un argumento demagógico y a la vez real: mientras el CO2 sigue multiplicándose por culpa de los pedos de las vacas y algunas fábricas chinas del siglo XII, estamos controlando el acceso de la población adulta a la nicotina. La nicotina es como el polen de mis pulmones, una extensión de mi presencia perjudicial entre el colectivo humano, una áurea que acompaña a mi sangre día tras día con carta blanca. El tabaco es como un cheque al portador, ¿Qué hay más altruista que esto? Fumar es necesario, imprescindible; precisamente porque no hay ninguna razón "racional" detrás del tabaco. Del mismo modo que para los no creyentes (por suerte, en aumento exponencial) tampoco la hay para vivir o, si más no, no hay una razón por la que existamos. Simplemente estamos aquí, escuchando música para ir al trabajo y follando en los baños a la mínima. O comprando muebles prefabricados. Es decir, estamos entretenidos mientras vivimos, y fumar es un entretenimiento más, como la cerveza o los mandos a distancia.

Agotada la reflexión altamente objetiva sobre el tabaco, hablemos del tiempo.

Hace sol, pero es posible que durante las próximas semanas llueva. Así se lo hago saber a mi vecina, subiendo a la trigésima planta, mirándome en el cristal y de espaldas a ella:

-Hace sol, pero es posible que durante las próximas semanas llueva.
-Sí, eso dicen.
-Claro, por eso lo digo. Si digo que hace sol es porque lo he visto. Si digo que lloverá es por pura estadística. Pero gracias por no llevarme la contraria, eso me aburre mucho.
-¿Te aburro?
-Sí. Soberanamente. Es curioso, lamentable, a la par que vomitivamente tópico el ver cómo los vecinos siguen hablando del tiempo. ¿No te parece?
-Sí-se ríe tímidamente.
-Cuéntame cosas de tu vida, me interesa más-miento-.
-Pues nada, vuelvo del trabajo.
-Ya, son las ocho de la tarde, ¿Me puedes aportar algún dato que sea útil e inédito antes de que lleguemos a mi ático, ¿o tengo que parar el ascensor dándole al sugerente botón de STOP?
-No, no -la incomodidad emerge de entre las tinieblas cotidianas-. ¿Te cuento algo?
-Adelante, vecina.
-Soy virgen.
-Lo siento, no me hago responsable de ello. Pero tengo algún amigo que podría sacarle partido a tu situación brand new.
-¿Cómo?
-Hace sol, es posible que a lo largo de las próximas semanas llueva. Feliz Navidad. Ya sabes qué tienes que pedirle a Papá Noël, ¿Verdad? Aunque no te apures, la tiene pequeña. Los Reyes Magos van más salidos, y son 3. Comenzar con un Gang Bang es hacerlo por todo lo alto.

Salgo del ascensor haciendo un Moonwalk y mirándome en el espejo mientras la vecina no hace nada. Creo que me mira, poco más.

Regresando a las reflexiones aleatorias, random, es comprensible que Foogle vaya tan perdido a la hora de indexar mis post, ¿Quién no lo estaría?

De entre los nuevos visitantes que llegaron a mi blog el último mes gracias a Foogle, mando un especial cariño a:

"tomo coca y vebo alcol porfa ayuda necesito salir de aki".

Entre risas, con mi amigo blogger Zicklass Güntermann, acabamos comentado que, para bien o para mal,  todavía hay gente que concibe Internet como un gran pozo de autoayuda. Ver a Vanity como el gestor mental de una tropa de energúmenos desquiciados es enternecedor. Aunque, obviamente, mi interés son otro tipo de lectores, que bien saben quiénes son -espero-.

Al ponerme tierno, siempre me entran ganas de masturbarme. Pero me contento con cerrar los ojos y pensar en Nueva Zelanda y sus bellos campos. Una infinitud de polvos salvajes albergan aquellas tierras. Eso sí, cuidado con los Hobbits, a la mínima tratan de sumarse a la fiesta. Mano dura, son peor que los Reyes Magos. Y encima no traen regalos. Como mucho puedes mangarles unas pantuflas de plumaje de colibrí. Algo puedes sacar en eBay, unos 10$ caídos de la cuenta corriente de algún freak que colecciona mierda camuflada de un espesor mental causado por el boscaje de la alienación compartida y tolerada llamada rol. Como si el rol no fuera más dañino que el tabaco.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Y tú cómo aterrizas?

Aterrizar siempre es complicado. Especialmente después de un vuelo placentero atendido por azafatas jóvenes y bien perfumadas. Siempre puede haber algo peor como, por ejemplo, no aterrizar nunca y morir en un ataque terrorista. Pero incluso puede haber algo bueno en todo ello, como bien exclama un amigo director de cine:

-Si muriera en un macro atentado levantaría los brazos delirando "¡Voy a pasar a la Historia, tendré un funeral de Estado!

El aterrizaje es un concepto ampliamente usado por el proletariado o, en otras palabras, la masa ingente  de almas que actualmente se autodenomina, bajo la intención de no reconocer la cercanía del suicidio con sobredosis de Prozac, "disfruto del momento y de las cosas pequeñas":

-Qué vacaciones en Riviera Maya, la discoteca del hotel era muy chula. ¡Qué camareros tía! ahí morenitos to cachas, ¿sabes? Y ahora, pues nada, aterrizando de nuevo...

El aterrizaje tiene otras aplicaciones:

-¡Me corrrrrrrroooo!

Pero, en resumidas y obvias cuentas, la llegada a tierra firme implica que has estado volando. 
En mi caso, suele ser así:

Me siento ante el Mac, miro la hora en la pantalla con la vista borrosa. Miro la fecha en el iPhone. Habitualmente mis viajes de LSD duran 2 días. Con este pequeño ritual de simple cálculo de horas de vuelo, aterrizo y me pongo a escribir.


 [ ¿Y si entrevistamos a la gente? ]

                                                             
                                                                  ¿Tú cómo aterrizas?

Lisiado: nunca puedo poner las manos cuando aterrizo.
Chica talla 110: Nunca he tenido problemas al caerme de cara.
Controlador aéreo: no me toques los cojones.-un militar le mete la puntita del fusil por su recto para asegurarse de que realizar las operaciones debidamente.
Hombre rico: Con mi jet.
Hombre pobre: en los cartones.
Místico: sigo de viaje


Profesor de autoayuda: siempre fluyo, el concepto de aterrizar y levantarse es una mera creación de la mente que siempre nos engaña. ¿Y tú, te sientes solo? ¿Eh? ¡¿EH?!
DJ: Le doy al reverse y hago un scratch bajando el trebble y subiendo el bass.
Actor muerto: Aterrizo como puedo.

Y así podríamos ir preguntando a diferentes entes que pueblan nuestro Carrefour esférico. Y casi podríamos seguir pasando el rato. Hasta la llegada súbita de ganas de sangre.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Hola soy la locura y vengo a actualizar. Adelante.

La locura es interdisciplinar. Puedes ser científico, analfabeto profesional, un rastreador de alcantarillas o un político con tendencias fascistas y saludar, un día, de buena mañana, los embistes de la demencia
La locura es, pues, democrática, interclasista y muy intensa, como el café Nespresso numeración 10 que le robas a la dependienta sin que ella se percate de que también estás robando un par de maquinillas y agregándola a Fuckbook (respirar esnifar aquí).

La buena locura siempre viene acompañada de una dosis de demencia que debe ser tratada con el máximo cariño. Estar loco es, frecuentemente, alcanzar un grado de lucidez por encima de la media. Una desvinculación con la realidad gris y mediocre imperante y un acercamiento a la vida verdadera, muy a lo Kerouac, nuestro pobre amigo ilusionado con vivir una vida que alcanzaría su más pésima versión en un anuncio de un BMW Serie 3 Cabrio- respirar esnifar de nuevo aquí).

He aquí un breve y fragmentado e intempestivo relato de mi último encuentro con la locura, siempre con sus cálidas y necesarias visitas periódicas.


-Hola. Mira, no sé que me estás contando. Esta sangre no es mía. Pero no te preocupes, mañana cuando me levante la limpio.
-Señor Dust, verá, la policía está de camino, ha cometido usted un grave crimen.
-Señor noséqué, ¿usted no entiende que mis textos pueden provocar derrames cerebrales? No lo puede leer un cura. Y a parte, la sangre no es mía, yo no la he causado, pero no se preocupe que si es del último tipo que pasó por aquí y leyó mi texto sabrá dulce, se lo aseguro. Anda, chúpela un poco, le alegrará el día.



Salgo del hotel en el que pasé toda la noche haciendo un Spoken Word con un grupo de jubiladas daltónicas. Balance, dos muertos, dos violaciones y tres casos de zoofília no documentados hasta la fecha.
Paro un taxi. Otro. Otro. Otro, hasta que encuentro uno conducido por una chica. Entonces saco mi vena periodística, con la grabadora del iPhone:

-¿Qué te llevó a conducir un taxi, con lo grandes y bellas que son tus tetas?
-Por la noche trabajo de camarera, me pagan super bien.
-¿Y qué haces con el dinero?
-Lo que todo el mundo, gastarlo, ¿no?
-No, el dinero no se gasta, siempre crece, el dinero es muy promiscuo si sabes tratarlo bien. Es juguetón, ¿sabes?
-¿Y tú eres juguetón?
-Nací en medio de una partida de billar, querida taxista. ¿Y qué, tus tetas, qué idioma hablan?
-¿Cómo?
-Da igual, es una pregunta demasiado seducción-inesperada para ti. Lo allanaremos, mejor. ¿Me enseñas las tetas para ver si realmente tienes una 110 o es una 95 en fase de expansión siliconosa?
-No entendí lo último, pero te las enseño.

Intermedio

Antes de publicar el post, mi manager Karl Straüss me llama, ya que él siempre lee en directo lo que escribo vía una cámara skype invertida (¿?)

-Escucha Vanity, tampoco la hagas tan imbécil, ¿vale? Es decir, no dudo de tu supremacía intelectual para pedir ver tetas en contextos inverosímiles, pero dale un poco más de altivez.

La taxista de día camarera de noche me enseña las tetas. E introduzco la recomendación de Karl.

-¡Uau! Es este tatuaje que tienes en los pezones la fórmula que permite aislar los neutrones de los plutones?
-Sí-se hace la modesta- estudié en Harvard 3 años de física. Y luego hice un máster en poesía post-poética, con Agustín Fernández Mallo. Y luego me puse el tatuaje.
-Me encanta, creo que podré aislar el putón con mi polla. Perdón, el plutón.

Salgo del taxi dejando una soberana propina y no me subo la bragueta. La oxigenación testicular es determinante para mantener una constante producción de semen.
Recuerdo que no sé qué dirección le he dicho a la taxista, así que recuerdo también que no sé que tengo que hacer ahora. Es verdad, estoy en uno de mis momentos de delirio, y el espacio tiempo se diluye como un tripi en una piscina de Don Perigord.
Así que interactuo con el público local.

-Hola, mire, se lo explico rápido. Estoy en un estado de locura temporal y me gustaría saber qué me puede recomendar para pasar el rato.
-Nosé, verá-el señor se agarra la cartera-¿Ha visto la Sagrada Familia por dentro?
-Básicamente los baños, tienen una placa de mármol ideal para hacer sendas rayas de coca colombiana. Y luego la iluminación es ideal para ir borracho y mear en las esquinas.
-Madre mía del amor hermoso. Váyase, cretino. Qué vergüenza. 
-¿Usted ha estado en África?
-No.
-Se nota, amigo. 

Estoy en una calle cualquiera del Eixample. Y cómo está lleno de psicólogos de pacotilla en pisos de puta madre decido entrar en la consulta de la Psicóloga Raquel Medias.

-Quería visita con la señora Medias.
-Está con un paciente.
-Me la suda.

Interrumpo la sesión. Un chico de unos veinte años lloriquea por alguna memez ordinaria.

-Mi madre siempre me dijo que sería un desastre con las chicas. El otro día salí de fiesta y me emborraché mucho y Natalia pasó de mí, ya no sé que hacer...
Cuando la señora Medias va a abrir la boca, la interrumpo.

-Mira, chaval, te lo cuento rápido. Hazte escritor.-Y me dirijo a la señora Medias.
-Señora Medias, estoy en un ataque de demencia y quería hablar con usted, pago al contado y en dinero negro, si le parece.

La señora, de unos 110 años, y su piel con ojos que arrastra como si se tratara de un vestido de boda, me miran.

-¿Y qué problema tiene?, señor...
-Vanity. En realidad, ninguno, me encanta estar loco, pero mire, pasaba por aquí, y tenía ganas de hacer amigos del gremio. ¿Le importa si me hago una raya encima del diván? Seguro que Freud lo hacía a menudo. Lo sé, ahora le gustaría llamar a seguridad, pero en los psicólogos, por ahora no tienen, ¿verdad?-Le guiño el ojo y un destello de luz ilumina mi mirada verde sin matices.
-Es usted un paciente de larga duración, necesita un tratamiento urgente, yo puedo ayudarle. Para empezar, ¿Cómo recuerda su niñez?
-A ver, señora Medias, ¿vamos mal de pasta no? Los deprimidos ya no se tratan, no hay cash, ¿eh?
Pero bueno, usted tiene a este pequeño pajillero, del que Natalia no querrá saber nada hasta que lea a Bukowski y se convierta en un tipo duro y putero.
Le hablaré de mi niñez. Nací con 23 años y con bastante dinero, y luego empecé a escribir y resulta que era bueno. Y ahora, me largo, esperaba que por lo menos supiera tirar las cartas del tarot, pero es demasiado ordinaria. ¿Hace algún tipo de ritual satánico los domingos?
-No, sólo escucho a grupos de indie español menores de treinta años.
-Dios, eso es terrible, peor que el satanismo. Me largo.

Salgo a la calle, y me llama alguien al móvil.

-Hola alguien.
-Hola Vanity. Soy tu locura, es hora de que estés sereno de nuevo, y que actualices de una maldita vez, ¿una puta semana sin escribir? Suerte que he venido yo para que te espabilases.
-Cierto, querida, te echaba de menos.

PUBLISH

-respirar esnifar ahora y el resto de la noche-.

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