domingo 28 de febrero de 2010

Poesía boicoteada con Happy End made in Hollywood

Mis dos sicarios se plantan en la entrada de la Casa social, entran y registran el interior para hallar cualquier trampa postcomunista contra mi casta persona. Parece que todo está bajo control. Sólo hay algo de droga mala y cervezas en las esquinas de la sala. Entro sin quitarme las gafas de sol. Son las 9 de la noche. En Holanda hay gente que ya está durmiendo o tocando la flauta alrededor del fuego. Quizá alguna alma lúcida se pregunte qué hace Vanity en un sitio parecido, con fines sociales y con gente politizada. Hay una respuesta clara: desgrabar impuestos. Tras haber pasado algunos percances jurídicos por evasión de impuestos e inyectar dinero negro en Las Caimanes, tuve que recapacitar y contentar a Hackcienda con la creación de un orfanato y realizar diversas "ayudas" sociales. De entre ellas, las casas sociales, ocupadas y fuera del sistema. Me encomendaron la pestilente tarea de hacer regresar una casa social cada mes al capitalismo tardío.
Con mi prosa y mi intelecto cromado, seguro que los habitantes de la casa social -que llamaremos Home Cinema- seguro que recapacitarán y se lanzarán a hipotecarse para ir de vacaciones a Punta Cana.
Así es, mi gran amigo de batallas URA me ha hecho hueco en un recital de poesía dónde podré exponer mi seria y coherente visión del mundo.

URA me sirve una cerveza, que rechazo gentilmente ya que llevo mi propia petaca. Pasa el rato y empezamos. Primero le toca a él. Se sienta en el taburete y deja algunas perlas en la palestra. Mientras, me siento al lado de una chica muy interesada en el mundo de la poesía y calculo grosso modo que tiene una 90. Los primeros seres extraños que detecto en el local, de techo bajo y mal iluminado, son algo parecido a una forma
femenina con el pelo corto y pelos en la nariz. Yo sigo con mi nueva amiga 90. URA termina con una merecida ovación y se retira prudentemente a leer el Corán y a esnifar Speed. Es el turno de una chica que prepara una performance poética. Me gusta, dice cosas profundas de su yo interior y sus miedos y se queda en ropa interior como forma de mostrar su liberación ante la muerte y sus miedos. Casi consigo terminar el juego Wars of World, pero el marciano final me bloquea con un láser sónico y rompe el ala izquierda de mi caza. Creo que me toca. Quito la mano del muslo de 90 y subo a la palestra. Mis dos sicarios se situan detrás mio y el niño brasileño que me lia los cigarros me entrega un American Spirit sin filtro. Luego saca una pelotita del bolsillo y comienza a hacer toques a lo Ronaldinho. Primer texto narrado. Se producen algunos resoplos del sector combatiente del bigote puntiagudo, pero yo pienso que tras mi recital termino la jornada con Hackcienda y podré de nuevo vivir en paz retirado en mi cabaña llena de sherpas tibetanos. No obstante, la mayoría del auditorio ríe conmigo y eso llena mi desdichada alma. Los sicarios fruncen el cejo. Segundo poema, bien, los resoplos vacunos dan paso a vocecillas putrefactas:

-machista, ¡energúmeno!

Me pregunto que tiene que ver la poesía o mis textos con estas cosas tan
decimonónicas. Pero en realidad me la trae al fresco. Nuestra querida Madonna, objeto pureta del deseo mundial, dijo una vez que lo que importa no es gustar, sino que hablen de tí. Soy tuyo nena.

Los homo erectus con tetillas y bigote continúan su recital alternativo, visiblemente molestas por mis caricaturas burlescas que sus dos dedos de frente no atinan en, por ejemplo, relativizar. Su nivel de desquiciamiento me hace sentir bien. Mientras tanto, las chicas simpáticas y lúcidas como 90, fuman, rien y toman cerveza a pequeños sorbos. Todo es
arrolladoramente bello y variado.
Termino. Culmino mi trabajo esperpéntico rodeado de cánticos y alabanzas, salvo el sector retrógrado anclado en el maravilloso mundo de
Simone de Beauvoir.
Bajo de la tarima y me planteo regresar a casa, pillar el Hummer
H2 y convertir el Home Cinema en Dust, pero en realidad hay gente abierta y con una dentadura bonita que ha pillado mi tono erótico-festivo y me ha tratado bien.

El bigote con patas y pelo corto se situa cerca de mí.
-deberías repensar tu poesía, es puro machismo camuflado de arte.
-Primero, me tratas de usted. Segundo, estamos en un país técnicamente libre. Tercero, mis abogados estarán encantados de tener el placer de hablar con un espécimen tan raro como el Pokemon 151. Cuarto, podría añadir tantos puntos como quisiera, pero me estás pinchando el brazo con tu bigote Dalí.
-Eres una víctima del sistema patriarcal y de la dominación machista, tu discurso es basura.
-Orco, déjame citar a Nabokov: hay dos
tipos de arte. Primero, el que considera que todos somos seres lo suficientemente formados como para apreciar el placer estético y dejarnos de tonterías morales. Segundo, los que consideran que el arte debe ser moralista y pedagógico. Como sabes, estoy en el segundo grupo. ¿Qué problema hay? Si me disculpas, esta chica que tiene una noventa de pecho y el pelo normal quiere hablar conmigo.

Rememoro mi última visita al sensei del gimnasio, con el que hice un randori bastante decente, y le planto un codazo en tsuki en la mejilla del bicho con tetillas, pelo corto y bigote. La mujerzcuela sangra. ¡Dios! No es una sangre cualquiera, es verde. Mierda. Le están cayendo los mocos. Mis dos sicarios intervienen en la jugada y la bloquean. El sapo intenta escapar y levanta las axilas para dañar el olfato de mis sicarios, pero ellos ganan mucho dinero y soportan cualquier cosa. Dicho esto. La chica 90 se lanza sobre mis brazos y me besa.

-Has estado muy bien, me encanta como escribes.

Hace tiempo que no terminaba con un Happy End con una frase sencilla y Hollywoodiense. Hoy, quizá por cuestiones atmosféricas, no he podido evitarlo.

VD 2010

jueves 25 de febrero de 2010

Conversaciones con el microscópio y el moho mucilaginoso

El moho mucilaginoso plasmoidal puede hacer cosas maravillosas. Por ejemplo, recorrer cien metros a pata coja o fingir los orgasmos. Sus capacidades de adaptación al medio son superiores a las nuestras, y todo indica que el Moho World va a sobrevivir al ser humano sobradamente. Tal es la fascinación que siento por este colectivo con vida que he comprado un microscopio turbo reactor para estudiarlos bien de cerca. El microscopio lo compré por eBay, a un antiguo premio Nobel en bancarrota por haber intentado amputar un pene de toro a un bebé de 6 meses. He bautizado al microscopio como Tronkuland P 230.333-C. El número 230.333 hace referencia al dinero que suelo gastarme en drogas al año, incluyendo el viaje anual a Perú para visitar a un chamán con el que probamos la Ayahuasca de mejor calidad. Con mi Tronkuland P 230.333-C, nombre fácil de recordar para los entes con memoria visual, he estudiado fibras de tangas y el moho mucilaginoso, al que llamaremos Muci. Lo más destacable de mi primera semana como autoproclamado científico en el campo, es una conversación a tres con Tronku, Muci y yo mismo, hemos compartido grandes momentos espiritualmente logrados. Aprendí muchas cosas con ellos, y espero que el saber compartido con Tronku y Muci vaya a más.

Tronku gira su foco y apunta hacia el techo, me mira con cara de curiosidad y dice lo siguiente:

-Suelo ver las cosas con mucho detalle, me gusta fijarme en los restos de sarro que tiene la gente entre los dientes.
El pequeño microscopio es un ser inquieto y empatizo con él, pero no comparto su postura.
-Pequeño Tronku, los detalles sólo sirven para perder la visión del conjunto, que es la situación que hay que controlar. En mi caso, soy un dictador por allá dónde mi poder económico y/o mental puede intervenir. Por ejemplo, cuando se trata de editar algún tipo de revista, suelo maltratar a todos los que trabajan conmigo para que hagan lo que yo quiero, y siempre acaban saliendo desnudos y amordazados en las fotos de la contraportada. Eso dispara las ventas. No es en los detalles donde está la felicidad, sino en joder por completo la vida de la gente.
Muci interviene; todavía no tenemos mucha confianza y parece escandalizado.
-Para sobrevivir hay que cooperar, Vanity, si vas tan de sobrado y prepotente por la vida con tus compañeros, éstos acabaran sublevándose. Tienes que hacer como yo, siempre hago la pelota a los otros miembros de Moho World y juntos hacemos más cosas, como subir paredes y jugar al Monopoly.
-Muci, yo soy el que financia la revista, y posiblemente el único que escribe bien, así que lo mejor que puedo hacer es que lloren de infelicidad mientras piensan en que gracias a mi pueden pagar la manutención de sus hijos. Quizá no lo habías pensado, pero Moho World parece el título de un videojuego como Pokemon, es un poco moñas e infantil, en tu colectivo de mohos mucilaginosos deberiáis pensar en un nombre algo más agresivo, como Parasit World.
El Moho se mueve y tiembla y hace unos giros concéntricos, está alterado.
-En nuestra comunidad Moho tenemos una moral compartida, y jugamos al mus los fines de semana. Intentamos ser felices sin hacer el mal.
-Esto es una utopía, ¿verdad pequeño Tronku? Quiero saber la opinión del pequeño microscopio, me parece mucho más psicópata que Muci.
-Quién sabe, la gente que no tiene poder suele engañarse con este tipo de pensamientos autoayudistas, como el pobre Moho. Yo soy partidario de analizar los defectos cutáneos de la gente, y decirle a víctimas inocentes que tienen cáncer de piel, aunque no sea verdad.
-Cierto, pequeño microscopio -asiento- provocar gratuitamente es algo que todos deberíamos practicar a menudo. Purifica el espíritu y le da menos sentido a la vida, algo clave en la sociedad de hoy en día.

Hago una pausa magistral, que suelo hacer cuando digo cosas de gran trascendencia. Continuo.

-¿Por qué no nos dedicamos a esnifar un poco? Muci, tu puedes pasearte sencilla y llanamente por el montoncito de polvo blanco, y como eres viscoso quedarás impregnado al momento. Tu, Tronku, quítate el filtro de 200x y aprovecha tu brazo con lupa para pegarte una buena raya. Yo, al tener una nariz normal con tabique nasal de plata, no tengo ningún problema.

Esta vez invito yo.

lunes 22 de febrero de 2010

Comprar islas en Tailandia es un placer eróticocapitalista


El astro rey, incansable, reaparece ganando la batalla a las nubes y a sus persistentes lluvias torrenciales de los últimos días. Momento ideal para las gafas de sol, que ocultan mi cicatriz temporal causada por un intento de asesinato de un leñador en paro al que insulté cuando encontré al tipo talando un árbol de mi jardín para ganarse unos extras. Momento ideal, también, para la boina. Suele ser el pack idóneo para jornadas reflexivas que requieren introspección literaria. En el iPhone suena el volúmen V del recopilatorio de The Loft Club. La música electro de 2005 parece desfasada pero, ciertamente, hay algunos temas que se pueden salvar. Y siempre es un buen momento para escuchar música techno, acelerar el corazón, segregar dopamina y escupir a los transeúntes cuya ropa no supera los 250€ en su conjunto (he rebajado la cantidad un 25% filantrópicamente por el tema de la crisis).

Como decorado urbano, las sirenas de las ambulancias me recuerdan la cercanía de la muerte y su aleatoriedad. Posiblemente más de la mitad de las muertes en Barcelona sean absolutamente prescindibles, no sólo para el sistema productivo, también por las causas de la muerte. Sobredosis, resbalar por unas escaleras, electrocutación al caer el móvil en la bañera, y demás desgracias cotidianas.
Avanzo por la calle con la mirada firme, y la mayoría de chicas menores de 27 que me cruzo bajan la vista o se tocan el pelo en un acto reflejo. Las mayores de 27 van con niños feos y culos en proceso de crecimiento exponencial. Los tíos no existen bajo ningún concepto.
Podría seguir caminando con la mirada firme y mear en las paradas del autobús que salen a mi paso, pero prefiero encarar mi relato y mis pasos hacia una entidad bancaria.

-Hola pequeño pingüino mojigato financiero, ¿puedo hablar con mi asesora financiera, María Lecompte?
-¿De parte de quién?
-No finjas que no me conoces, cretino.

Mientras espero a María, practico mis técnicas literarias de la descripción.

La oficina es anodina, aunque en su momento de esplendor colgaron unos cuadros de edificios de Gaudí, hay dos sofás bastante usados, de cuero marrón, y el suelo es un mosaico barroco algo desgastado. No vendría aquí si no fuera porque María Lecompte la chupa estupendamente y, al mismo tiempo, podemos hablar de negocios turbios sin tener que recurrir a la legalidad y burocracia estatal. Es en los buenos antros donde se realizan los buenos negocios. ¿Dónde cerraban el tráfico de cadáveres los mafiosos? En bares de mierda y restaurantes de pacotilla. Luego, la celebración y el éxito de las operaciones, ya es otra cosa. ¿De dónde salieron los mejores textos de Bukowski? De un motel barato. Sus 20 reediciones, ya es otra cosa.

Cruzo la precaria puerta de seguridad y María, siempre tan elegante y coqueta, con sus tacones de 15cm y su escotada blusa Chanel, me da la mano clavándome las uñas; largas, afiladas y pintadas de negro.

Entramos en materia.

-No deberías seguir con el 10% de tu patrimonio a un tipo de interés fijo. Tampoco te recomiendo que pongas más en bolsa, recuerda el cierre de BANNIF, ahí te quedaron bloqueados algunos miles de euros. Compra suelo, terrenos; los pisos seguirán cayendo, no ganarías demasiado con eso-me guiña un ojo y aprecio una línea de rímel violeta-. Cuando la mierda vuelva a subir será el momento de vender los terrenos a macarras y ricos analfabetos.
- Lo de BANNIF fue un pequeño desliz, creo que por tu parte.
-Sí, bueno, compré los títulos cuando aún tenía semen tuyo en mis gafas, con lo que no pude anticipar bien la caída ya que me perdí parte de los gráficos por culpa de mi visión borrosa.
-Siempre tan atenta, querida. Entonces, ¿nos lanzamos a por Koh Samui, la pequeña y deliciosa isla tailandesa? ¿Qué hay de aquel terrenito de 5 hectáreas a pie de playa?
-Puede ser tuyo con dos meros clics, pero permíteme hacerlo ahora, no quiero que tu corrida vuelva a meterme en un apuro económico.
-Dale, joven brocker tetona.
- Trato hecho, Vanity.

Encorvada y atenta a la pantalla, un seguido de páginas web se abren y se cierran en su ordenador, mientras saco un puro Cohiba para celebrar la operación. María Lecompte cierra el ordenador e imprime ciertos documentos de los cuales yo me quedo una parte y, el resto, una vez fotocopiados y guardados en la caja fuerte, quedan destruidos.

-¿Pasamos a la siguiente operación especulativa, correspondiente al intercambio de fluidos del Nasdaq?
-Avec plaisir, Monsieur Vanity.
-Si sigues aprendiendo tan bien el francés, debes poner tus avances en práctica.

Se sienta en la mesa, y abre sus piernas. Utiliza las uñas negras para desgarrar se las medias, y luego me indica con el dedo índice que me acerque. A paso festivo y chasqueando los dedos, hago lo que me pide. Encajo mis caderas entre sus piernas, y ella levanta las suyas para cruzarlas por detrás de mi cuello. Se desabrocha la blusa. El sujetador negro con transparencias deja entrever unos pezones en pie de guerra sexo-financiera.

Hacer negocios ha sido, es, y será, un verdadero placer. O, según como se mire, una conjunción de placeres eroticocapitalistas.

Fuente imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/f/f1/Axt_Handwerk.jpg/800px-Axt_Handwerk.jpg

viernes 19 de febrero de 2010

El Partido de las Raves Unidas (PRU)

La primera discoteca para niños de 8 a 12 años se abrió en el 2016, cuando el Partido de las Raves Unidas llevó a cabo la revolución Afterhours. Un conjunto de raveros drogados ocuparon el Parlamento, altamente organizados por otro tipo de partidos comunistas y lerrouxistas. Todos juntos contra el orden social establecido. Los parlamentarios, en su ejercicio habitual de poder, rodeados por mujeres haciéndoles mamadas y gigolós con tanga de cuero, quedaron apabullados por la furia y rabia de toda aquella juventud descarriada. El monarca del país, Juanote X, claudicó, y en una semana todos los ministerios cambiaron de nombre. El de las Drogas, Sexo libre, Trabajo Horizontal, Economía Punk, etc.

Por fin, la tendencia suicida del ser humano joven y sin futuro hacía algo para cambiar las cosas. En otras palabras, hundirlo todo impunemente.

Los menores de edad tenían permiso para drogarse, y los niños de 8 a 12 años practicaban la nueva religión en el colegio: Canuto Power. Cuando salían del colegio, su actividad extraescolar era montar pequeñas raves en los jardines públicos, y el examen de la asignatura era que el Dj consiguiera pinchar encocado un tema de Carl Craig.
Las Matrículas de Honor se otorgaban en función de la sobredosis en los controles de alcoholemia, y de la crudeza de las peleas con la Autoridad, ya obsoleta.

En la discoteca preadolescente, llamada Rave Love Children, los niños y niñas eran empujados a levantar las manos cuando llegaba el subidón. Las sesiones comenzaban con un minimal sofisticado, y luego pasaban a un hard techno para culminar con el scrhanz.

A pesar de ello, en este nuevo mundo feliz, al final de las sesiones, yo mismo repartía caramelos con LSD y tocaba una sonata de Mozart con violín rodeado de chicas ebony en bikini.

Pero eso es agua pasada, estamos en el 2023 y la Era Rave ha dejado paso al brand new mundo feliz, llamado:

Whatever, Non Sense Universe
.

miércoles 17 de febrero de 2010

Saber y tecnocracia

La tecnocracia responde a cierto tipo de poder
que controla la técnica del sistema capitalista
y, con ello,
domina al ignorante y le impone
sus
condiciones

Por ello, saber hacer sombreros de papel es
altamente importante
Del mismo modo
que
saber regar las plantas con la temperatura del agua
adecuada.

martes 16 de febrero de 2010

Vanity el cortesano del S.XVIII escribe en Twitter

En mi anterior existencia en este planeta, por allá el siglo XVIII, fui un cortesano francés aburrido. Aburrimiento es lo que sentíamos todos al pisar nuestros lugares de reunión. El poder nos ablandaba, y sentíamos un cierto desasosiego al ser tan perfectos y estar por encima de tanta gente, el lamentable "pueblo", que comía ensalada cruda y corazón de cordero. No existía la inversión bursátil, pero todos teníamos algunos zumbados en los países colonizados que trabajan diez horas al día haciendo cafés. Todo este sistema injusto, no demasiado diferente del actual, nos generaba melancolía. Y entre copas de buen vino y poesías de La Rochefoucauld pasábamos ratos casi agradables. En mi caso llevaba una peluca gris, especialmente senil, y follaba cada dos por tres con mujeres con vestidos imposibles. Se fumaba todo el día, entre reflexión y reflexión tratábamos de ocultar nuestros sentimientos. Hacernos como una pared. Gracias a ello, en mi existencia actual, puedo ser tan cínico y desagradable con los seres con sobrepeso.

El cortesano pensaba demasiado, eramos demasiado inteligentes por la época que nos había tocado vivir. Nuestra riqueza crecía y no podíamos gastarla en tantas sandeces como ahora. Pero, como he dicho, podíamos leer cosas y matar el tiempo. Pensábamos en Rosseau y en el Leviatán de Hobbes, y de vez en cuando nos permitíamos un chiste barroco. Teníamos un sirviente personal, atento a nuestros caprichos y desprecios. Todo era más o menos bonito, salvo la tuberculosis, nadie se escapaba de la tuberculosis. Los médicos eran sucios y aun no existían las operaciones de pecho o pene. Miami no era lo que es ahora. Eran cuatro casas mal hechas cerca de la costa. Y era imposible cruzar el Atlántico en buenas condiciones. No teníamos Twitter, pero usábamos un artilugio parecido llamado Courttier. Cada uno, cuando tenía una buena frase de 160 letras, la escribía a mano en un tablón hecho a medida, colgado en una pared de la corte al lado del cuadro de un poderoso rey. Mi mejor frase fue ésta:

La vanidad de nuestro siglo XVIII, que tanto hemos trabajado junto a nuestro aburrimiento, es un entremés para lo que vendrá después.

domingo 14 de febrero de 2010

Invertir los papeles de manera industrial

-Este es de los cigarros que te fumas sin saber por qué-Afirma Tales a las 3 de la tarde-.
Hace veinte minutos que me he levantado. El tiempo en Lérida es gélido, y la gente no pasea por la calle. Pero esto parece más debido a la crisis y a que los domingos los centros comerciales están cerrados.

Enciendo el primer cigarro. Tengo resaca, algo habitual cuando me junto con más de 7 personas en una casa. La casa de NickUnd tiene 157m2 y está en un noveno piso. Por las ventanas pasa viento, es una casa vieja, al estilo de las del Eixample barcelonés. Viven cuatro personas, pero hemos subido varios de BCN para pasar el fin de semana. Hicimos una barbacoa y fumamos hierba de campo. Ayer hacía sol, y yo estaba solo. Se nota que estoy leyendo a Bukowski de nuevo. Esta última semana he estado leyendo "¿Qué es un intelectual europeo?, pero lo dejé en la mesita de noche de BCN para leer algo diferente este fin de semana. El ensayo es sublime; reflexiona acerca de la melancolía de los intelectuales. Algunos de los seres con mentes críticas terminan por crear utopías extrañas como Tomás Moro. Dicho lo cual, Vanity es una utopía industrial con carácter misógeno que, según tengo entendido, desata furia entre cierto colectivo femenino. Es extraño; las chicas con las tetas operadas son de lo más simpáticas, no entiendo por qué las otras (no tan agraciadas) se lo toman mal. Al final todo se reduce a maniqueísmos simplistas. Rojo y azul, blanco y negro. Monocromos absurdos. Pero estas chicas tienen bigote. Y el niño brasileño que me lia los cigarros es un gran trabajador al negro, aunque él sea más bien moreno. Como decía Bukowski, si hay gente que se cabrea contigo es que lo estás haciendo bien. Gracias Hank.
El humo del cigarro penetra en mi interior y purifica los poros.
Ayer fue una noche de confesiones, de jugarse dinero jugando a los dardos. Y de ver gente disfrazada intentando pasarlo bien.
Vi, en la discoteca barata de la zona a la que fuimos a buscar pelea, un tipo vestido con trozos de cartón rectangulares disfrazado de "Camioneta del equipo A". Luego vi a payasos, chicas cadáver, gordos, calvicies acuciantes, errores y disfunciones varias. Lo mejor de estas situaciones es el clima festivo y despreocupado que pobla el local. Se respira una euforia plenamente anacrónica, absurda y aséptica, que todo el mundo acepta y comparte con naturalidad. Evidentemente, siempre hay alguna chica con perspectivas de follar, pero prefiere calentar al personal y chupar una piruleta.
Shakespeare nunca lo hizo. Me gustaría invertir los papeles, Hank. Tu te jodiste en América y triunfaste en Europa. ¿Qué tal si cambiamos la fórmula?

jueves 11 de febrero de 2010

El bar de los soliloquios

En la Universidad ya me llaman el señor 8, y la pregunta más frecuente es:
¿Cómo coño te las arreglas para ir pasado a los exámenes y sacar siempre la misma nota?
A lo que respondo, sin sacarme las gafas de sol aunque sean las 7 de la tarde:supongo que mi aleatoriedad mental sigue funcionando, y que sea así por lo menos hasta las 30.

Y entonces es cuando mi manager Karl me llama.

-Jodido cabrón, ¿Desde cuando vas grabando coches que se queman y escribiendo posts de 400 líneas? Eso no se lo va a leer ni Dios. A parte, ya está bien de tantas idolatraciones propias. Joder, sí, tu ego no cabe ni en la sección de congelados del Carrefour, pero no machaques tanto a tus lectores con el tamaño de tu pene y tu nuevo brazo mecánico con vibrador en cuatro dedos. Ya nadie te comenta, te estás convirtiendo un soliloquio posmoderno. Recuerdo tus primeros posts, eran relatos currados en los que hacías fracasar a la gente o fracasabas túmismo, deberías retomar esa senda de vez en cuando.
-Karl, agradezco tu sinceridad, eres un buen amigo que básicamente vive a cuestas de mi trabajo constante y pertinente. Mas debo reconocer que no es mala idea que retome mis andadas, si más, lo intentaré. Voy a empezar ahora.

El Bar de los soliloquios

El bar se llamaba "La esquina", aunque podría tener un nombre ingenioso y sugerente como Paco o Luís. Entre sus sillas de los ochenta y su televisión en blanco y negro (fruto de la escasa inversión en el material de su propietario) destacaba otra cualidad ciertamente poco habitual.
La gente hablaba sola. Desde las ocho de la mañana hasta las once de la noche todo aquel que entraba en el bar La esquina tenía conversaciones de lo más sustanciosas, a diferencia que no eran con algún colega ebrio o en paro; eran con ellos mismos. Un vocerío incomprensible aturdía al entrar, y producía una reconfortante discontinuidad sensitiva que, acompañada con un buen carajillo, levantaba los ánimos a aquellos peleles solitarios incomprendidos.

Cerda, mi mujer es una cerda, siempre lavando y hablando por teléfono. ¿Y quién paga todo eso? El agua, el teléfono, todo lo paga el menda. ¡El puto menda!. Pero lo que más me jode es que ya no me la chupa.

Sigo buscando suelto en las cabinas telefónicas. Con las pesetas siempre había suerte, un duro, cien pesetas...pero eso ha cambiado, todo el mundo con móviles, y los únicos que llaman por las cabinas son los inmigrantes, y ya todos usan tarjetas.

¿Sabes que Osama se hizo la cirugía estética y se parece a este de Izquierda Unida? Todo es una mafia, te lo digo.

Esto, grandes reflexiones surgidas de la ebriedad y lucidez melancólica, adornaban las sillas de los ochenta y la televisión en blanco y negro. Lo peor de este bar, los más injusto, es que no sale en ninguna guía de moda de la ciudad.

¿Contento, Karl?

domingo 7 de febrero de 2010

Cocaïne bénie entre toutes

PREFACIO:
Escueto resumen del viernes.
El movimiento centrípeto es aquel que acerca todas las partes circundantes hacia el centro, hacia un mismo punto de energía que atrae cual imán en una nevera de los años sesenta. La noche del sábado, el elemento de atracción, el polo piramidal fue, mejor dicho, fui, YO. El viernes no salió como estaba previsto, especialmente a partir de las 4 a.m, cuando la americana que estaba magreando decidió regresar con su grupo de amigas menos agraciadas. Horas antes estábamos en mi casa, piso inferior, discutiendo sobre cómo pinchar Mind Dimension con Boys Noize, mientras el mundo vivía el enésimo descalabro bursátil. Resuelto el tema, bajamos al club y aguantamos lo que pudimos sin delinquir, cosa que logramos mantener hasta las 5 a.m.

EL SÁBADO CENTRÍPETO
Estamos en lista, mi amigo parisino también puede venir. Seremos cuatro. Dominik recién ha regresado de NY, y en el caso de M400 ha podido montárselo, por fin ha terminado el remix para el sello noruego y está libre de nuevo. Quedamos a las 12 en el Florence.
Bajamos en Taxi hasta el centro, la noche abre sus puertas, la oscuridad rejuvenece. Mi fuerza centrípeta reside en el aspecto físico; en una chaqueta gris, pantalones rayées a juego y unas PUMA classic, siempre tan dispuestas a pisar asfalto. Camisa verde y camiseta gris. Brazo metálico implantado por mi colega de Miami Dome. Todo listo.
Entramos en el bar, escruto rostros. La señora negra con el pelo rubio corto y traje blanco que prepara los cócteles me saluda, me sirve un combinado de vodka dulce con diversos zumos naturales y pepino fresco. Suena extraño para todo aquel que no pase del Gintonic. La vida es cuestión de horizontes.
Alcanzo a M400, sentado en un confortable sofá y con una gafapastas acariciándole la nuca. El pelo corto de M400 parece ondularse a medida que la comisura de sus labios se ensancha por el buen humor que respira. La minifalda de la gafapastas sube sola hacia sus caderas. Ella parece intentar evitarlo discretamente, pero no hay manera; sube y sube hasta que sus bragas rojas dan acto de presencia. K900, de Francia, enciende un cigarro, sus pulmones reciben la nicotina impacientes. Dominik llegará sobre las 2. Nos sentamos con nuestras copas en la mesa. Inclino la cabeza hacia atrás y suspiro. Se presenta una noche larga, tras un semestre duro. Trabajo, Universidad, sexo sin compromiso, academia militar, nuevo Porsche Panamera, iPhone.
El chico que me lia los cigarros prepara uno con papel especial de regaliz.

-El luchador es una película dura, típicamente americana, debate interno entre el perdedor y el ganador. Un aténtico loser, una pedazo de leyenda del fracaso. Maldito Wrestling, apesta tanto que es entrañable; el combate en el que se meten clavos y se revientan cristales en la cabeza es delicioso.
-Cierto, preguntémosle a gafapasta minifalda que es lo que piensa.
-Well, I haven't seen that film, but it looks quite hard.
-En efecto, es una peli dura-afirmo-llena de bitches y tipos dopados.

La ténue iluminación del local oculta la multitud de rostros que se esparcen por las mesas y sillas y futones, todos toman combinados tipo vodka de cereza con zumo de naranja natural, azúcar y cítricos.

La chica gafapastas nos pregunta qué vamos a hacer.
-tenemos lista para una fiesta en una nave industrial del poble nou, presentación de un sello alemán, Ornsmind, con su productor como cabeza de cartel. Iremos 4 machos, todos artistas y estas cosas. Bueno, k900 es auditor en París, especializado en "contabilidad creativa", ya sabes.
-Sounds cool.
-Claro, como tu culo, pequeña gafapastas con ganas de aprendizaje barcelonés.

Salimos del bar Florence con cuatro copas encima por persona y paramos un taxi. La chica gafapastas sigue en el baño arreglándose las bragas rojas. M400, K900, Dominik, Me, Myself and I.
La centrípeta fuerza marcial ha iniciado su andadura.
Cruzamos la ciudad a buen ritmo y llegamos a los polígonos del barrio. Calles nuevas, asfaltadas y vacías, almacénes abandonados y nuevas empresas chinas de importación de servilletas. Un coche quemando. Pido al taxista que pare, saco unas fotos y un breve vídeo.

Me gusta documentar el espectáculo.




Llegan los bomberos y la guardia urbana y me pillan reventando los cristales de los coches circundantes. Agente, estaba ejercitando mi nuevo brazo mecánico, nada más. Sí, gracias, un abrazo, pringados.

Continuamos. Llegamos al local. Una chica de 1.90 con los labios pintados de rojo fresa nos pregunta los nombres, delante nuestro dos chicos y una chica de mediana edad discuten porque no salen en la lista. No es nuestro caso, nos dejan pasar y golpeo felinamente el trasero de la morena de 1.90. Miau.

Para llegar al local hay que cruzar un patio interior, al descubierto, lleno de sofás granates y estufas. Dentro la música no está muy alta, hay poca gente, hemos llegado pronto, 2:34 a.m, sin prisa. El Dj es un italiano de lo más fino y selecto, un techno suave y varios traseros haciendo contorsiones tímidas. El equipo de sonido lo ha instalado la mejor empresa de la ciudad. Debe estar sólo a un 40% de la capacidad de ruido.

Dominik me golpea el costado;

-Acabo de ver a mi dealer favorita, uau, mírala, menudo polvazo, ¿no? Mira que tacones, es más alta que nosotros dos juntos.
-No jodas, ¿puedo venir contigo a NY?
-Todo es posible, necesito un escolta y manager de mis comas etílicos.
-¿Y no sería bueno pillar algo de esta fabulosa dealer?
-Por supuesto. 1 gramo. Hecho.

Saco mi billetera de cuero argentino al tiempo que un grupo de 5 chicas cruza la puerta de cristal. Una de ellas tiene pinta exótica, las otras parecen del centro de Europa. Todas llevan vestidos asimétricos y escotes edulcorados y tacones arquitectónicamente meritorios.

Domink regresa del baño del brazo de la dealer.
-Ya lo tenemos, es hora de celebrar lo jodidamente jodidos que somos.
-Habla con tu amigo auditor del proceso de ingestión nasal.
La música ya suena más fuerte, parece que todos los presentes tenemos la adrenalina in crescendo, las cosas salen bien, realmente bien, hace 15 días que tengo 24 años, y hago la siguiente reflexión: tengo que escribir un texto sobre extraterrestres. Los elohims concretamente. Espléndido.
Vamos al baño con K900.

Plan:

-Entro primero, preparo dos rayas en la funda del iPhone, yo tomo una, la otra será para ti. te la dejaré finamente preparada, enjoy.
-Me situo delante de la tapa del váter, agacho mi cuerpo y saco la targeta de la facultad, saco la funda de cuero negro del iPhone y saco la bolsita de coca de mi bolsillo. Reparto algo de polvo entre la funda y lo disecciono en dos partes. Dos clenchas ideales.
Saco un billete de 50€ y me pongo manos a la obra, nariz contra billete, funda contra billete. A medida que esnifo el polvo se adentra por mi fosa nazal izquierda, recuerdo mi pasado como comunista, levanto la cabeza y me toco la nariz.
Salgo del baño y K900 entra seguidamente y encuentra preparado el festín.
Un chico se me queda mirando la nariz y se la toca insinuando algo. Me miro en el espejo, correcto, tengo resquicios. Esnifo de nuevo. Todo fino.
Regreso a la sala y veo a la chica exótica. Baila con ganas, aunque su baile no es todo lo sensual que podría ser. No obstante sus tetas sí bailan bien. Me acerco a ella.

-Tus tetas bailan muy bien. ¿Lo estás pasando debidamente?
-Soy de Marruecos.
-No lo parece, vistes como una mujer rica y europea, pero es verdad que tienes un toque lejano, de Touareg, ¿no?
-No exactamente.
-Tampoco me importa.
-Ya.
-¿bailamos?

Agarro a la chica marroquí rica y europea por la cintura y tarareo el beat y muerdo su lóbulo izquierdo (todo izquierdo, recordemos mi pasado comunista). La cocaína baja por mi cuerpo y se reparte equitativamente, inyectando mis ojos de sangre y dilatando mis pupilas un 350%. Dicen que las pupulias son el único elemento del cuerpo que puede septuplicar el tamaño de su cuerpo. Es mentira. No es el único.

Nos centramos en las caricias, ella encaja su cadera entre mi piernza (izquierda) y se retuerce etílicamente.
-La lengua te sabe a droga.
-Elemental, querida Muhdama Holmes.

Nos despedimos hasta próximo encuentro y me regala un pote de té a la menta y una alfombra hecha por su abuela con piel de camello.

-La música que suena es un buclo eterno- afirma M400- el techno es futurista por naturaleza, la repetición de la base durará hasta las 7 de la mañana, pero cuando
entiendes, cada 3 minutos tienes la sensación de novedad estimulante. Podrías escribir algunos textos, los locutas y me los mandas y yo le pongo música.
-Ideal, fantástico, espléndido, alucinante, cool, amazing, fucking great.
-Cuando quieras-me da una palmada en la espalda y me fijo que él también tiene restos de coca en la nariz. Somos todos un poco despistados y desaprensivos con el consumo.

La gente va llegando y yo cierro un trato con un tipo de smoking. 3 kolas, 2 zebras y 3 gallos albinos. Directos de Tailandia, sin comisión, preparados para ser las mascotas de las mansiones de Pedralbes.

Dominik regresa.
-El vídeo que grabamos la última vez no podré usarlo, quedó mal, la bandera no funcionó, pero las fotos que sacamos de los contenedores del puerto con la palabra "Capital" escrita han quedado perfectas.
-Celébrolo, amigo.
-¿Regresas al baño?
-Con ansia. ¡K900! Vamos al baño, tenemos nieve que distribuir.

Repetimos el proceso esnifador y sale otra vez de perlas. Y eso que Dominik me ha comentado que hay policias de paisano. Es decir, un tipo con camisa de cuadros y barriga de cuarenta años más viejo que el resto de la sala sentado en una esquina mirando culos y tetas y preguntándose por qué eligió un trabajo estable y seguro para vigilar y controlar a todos los que tienen un trabajo inestable, más pasta y más creatividad. No lo entiende, se desespera, se toca el paquete y revisa cuanta pasta tiene para pasar por el burdel de carretera cercano a su casa y hablar con aquella chica cubana de 19 años que tanto finge adorarle. Un pésame desde aquí para los policías de paisano que, por otro lado, sólo saben hacer bien su trabajo en las manifestaciones de anarquistas.

5 a.m Ojos cerrados, mente en negro, luces estroboscópicas arrasando.

-¡Hummmm!-exclama K900-cocaïne bénie entre toutes...

Me encanta su léxico forjado en una Universidad de élite de los Emiratos Árabes.

Regreso a la sala, escruto de nuevo los rostros femeninos, ya algo más demacrados pero igual de sugerentes. Todo indica que una chica bajita, pelo oscuro y cortado a lo Lisbeth Salander está deseando un hombre capaz de lamerle la oreja y manosear su tanga al mismo tiempo.
Pongo a prueba mi intuición y, en efecto, acierto. La chica se retuerce de placer ante mi ataque pseudo-epiléptico, y mis manos se convierten en los del Shiva elefante, con 6 extensiones (más el miembro debidamente proporcionado).

Es italiana, me dice, o eso logro entender, no sé que cosa sobre que en Italia comen pizza con LSD Huxleyano y me parece algo espléndido. Nos besamos y nos miramos, dos almas perdidas que comparten unos segundos de lucidez precoital. Podría deleitarme y usar mis dotes de blogger experimentado para detallar con todo matiz el tránsito desde la sala hasta el baño, pero prefiero dejarlo a vuestro entender y sólo añado, por si hace falta, que la raya que tracé sobre su columna vertebral fue una masterpiece, que podría haberse subastado en el MOMA para un acto benéfico de ayuda a niños oligofrénicos sin casa por culpa de la crisis del medioambiente y la desaparición de las palmeras (su hábitat natural).

El Dj con apellido monárquico, que actuaba después del italiano, termina su recital y salgo arrastrándome del baño cuando el de seguridad ya está desalojando la zona.

-Disculpe, ¿ha visto usted a algún policía de paisano?
-Perdón, no, señor.
-Bueno, pues si lo ve de ahora en adelante dígale de mi parte que es un inepto, hemos estado drogándonos toda la noche en los baños y no se ha enterado de nada. ¡Inepto!

El de seguridad no entiende demasiado bien la palabra inepto, en su curso de formación acelerada sólo le enseñaron a balbucear cosas como "los baños a la izquierda, guardar la ropa, derecha, vayan saliendo, si me pisas de nuevo corto huevos, etc..."

El cuarteto de la victoria nocturna sale del local con las gafas de sol puestas, ya es de día. 4 taxis diferentes acuden a nuestra búsqueda, es hora de sobornarlos para hacer unas carreritas hasta el centro.

K900 repite: -cocaïne bénie entre toutes...

El coche sigue quemando, los policías lo han abandonado y los garrulos, que esperaron escondidos, queman otros, K900 acude en medio de las brasas y saca su pipa de crack. Busca material incandescente para desatascar sus fosas nasales y de este modo seguir con la adicción.

Dominik sube al techo de un camión y hace unos movimientos de karate. Tras romper algunos cristales, y con el puño sangrando, se da por satisfecho.
M400 cierra el trato para poder pinchar en el mismo local el próximo sábado.

En mi caso, le doy un beso en la mano a lady italian LSD pizza y nos despedimos con un "suerte", aunque, ambos sabemos que

no
la
necesitamos.

jueves 4 de febrero de 2010

Las camareras evitan el suicidio del perdedor

Cuando entro en un bar mi vista suele estar de antemano borrosa. No suelo quitarme las gafas de sol salvo cuando se trata de mirar el escote de las camareras. Cuando veo unos pechos razonablemente grandes y firmes, hago lo siguiente:

-Nena, espera un momento-ellas suelen detenerse esperando un pedido de cuatro gintonics, pero no es así. En vez de ello perforo con la mirada sus tetas, nada más. Y entonces:
-Gracias por tu tiempo, sólo quería mirarte las tetas.- Saco un billete de 50€ de mi cartera de piel argentina y se lo pongo en el canalillo.-Ya puedes seguir trabajando.

Las mujeres, especialmente las camareras, suelen sentirse putas de vez en cuando. Esta gran conclusión se fundamenta en que después de mi intervención tetil, muchas me dan un papel con su número de teléfono escrito. A veces las llamo, otras veces no. Aunque la mayoría de veces follar me sale gratis, no quiero perder la costumbre de pagar a scorts para pasar un fin de semana hablando de la selección de cricket de Pakistán, releyendo a Bukowski en hebreo y tomando sake con gas de importación.
Anécdota:
En un chat de ligue barato, que uso regularmente para sodomizar a barely legals, encontré un tipo que tenía como nick Bukowsky. Sí, con Y final. Sobra decir que descansa en paz en el océano índico, rodeado de medusas succionadoras de almas necias.

Regreso al tema principal del post:
Las camareras mantienen el índice de suicidios estable. Cada día un alto porcentaje de parados en vías de autodestrucción elucubran sobre quitarse la vida. Y es al llegar al bar y ver la joven peruana sin estudios sirviendo cervezas de medio litro cuando todo recobra el sentido. Se sacuden la caspa y esconden la barriga para luego fingir interés por la actualidad y piden el periódico. Gracias a las camareras viven unas horas más. Las camareras suelen ejercer de confesoras y reciben propuestas varias y, cuando van mal de pasta aceptan algunas, aunque suelen rehuir la penetración rectal.

En uno de mis momentos filantrópicos, he creado un grupo en Fuckbook llamado "yo tampoco quiero que las camareras reciban por detrás".

Fuente imagen: 3.bp.blogspot.com

martes 2 de febrero de 2010

El día tiene 26 horas y Vanity un brazo metálico

-Jodido doctor, me duele el brazo izquierdo, la postura brama en el 69 indio low tech me jodió la muñeca. Cure mi brazo. YA.
-Señor Vanity, estamos haciendo lo que podemos, desde que hizo la donación a nuestra fundación es usted miembro de honor y tiene prioridad en todos nuestros tratamientos.
-Me dan igual estas chorradas, forman parte de mis actos filantrópicos causados por el buenrollismo del LSD. Lo olvidaba -me reclino en la camilla y enciendo un cigarro liado por el niño brasileño que me lía los cigarros- quiero una enfermera con labios operados, succión felativa, lo llamo yo.
- Señor Vanity, ahora mismo me ocupo de ello, hemos traído de Palm Beach una experta en sexo oral.
-Se dice mamadas, doctor, mamadas.
-Bueno, ¿le curo el brazo?
-En realidad me la suda, mi trascendencia existencial es tal que con o sin brazo seguiré siendo el l
íder de la secta Nuevo Renacer de Bukowskilandia. Si le hago cuatro céntimos de Yen, es una secta muy cuerda y sana que aboga por crear una ciudad de alcohólicos y escritores y zorras epilépticas que follen las 26 horas del día. No me mire con esa cara doctor, el dia tiene 26 horas, junto a Billy Gathes fabricamos una máquina que a base de temblores secundarios en países pobres como Haití ha logrado desviar el eje terrestre de tal forma que hemos ganado dos horas de vida diarias. Es para escribir más y aprovechar mis pajas tántricas.
-Usted me fascina-dice el doctor con los ojos brillantes-.
-Gracias, usted es lamentable.
-Sé que le gustan las prótesis como a Terminator, ¿Le gustaría tener un brazo metálico durante algún tiempo?

-Suena de lo más interesante, doctor. ¿Qué tal si introduce en mi brazo una placa para hacer rayas en el cúbito y el radio y un vibrador en 4 dedos y una arma blanca en el pulgar y un abrecartas en la muñeca?
-No veo problema, señor Vanity.
-Retiro mis blasfemias, es usted un genio.
El doctor se sonroja.



-Su enfermera de Palm Beach acaba de llegar, especial para mamadas- dice guiñándome un ojo satisfecho por haber adoptado mi ilustre vocabulario.


La chica de Palm Beach entra en la habitación gateando y haciendo rugidos guturales y contoneando su prieto culo. Miau, dice, hola zorra, respondo.


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