lunes, 5 de julio de 2010

Lady Gargara


Se hizo famosa por tener llagas en la boca. Su mal aliento se convirtió en su primer toque pop. Gracias al dinero que tiene, su vestimenta extreme, su extenso repertorio "talentoso", su vanidad elevada al cubo, Lady G. debe ser tomada en consideración, casi en serio.

Ayer leí un artículo de Alaska en el que reflexionaba acerca del fenómeno Lady Gargara, y no es para menos. Nacida en 1986, el revuelo que ha organizado concienzudamente supone un hito más entre la estela de famosos rompedores que recuerdan al vulgo lo lejos que están de poseer una vida trascendente.
Lady Gargara se erige como la heroína del capitalismo tardío, desbancando a Mercadonna, la rubia sintética más conocida del planeta. La joven chica ha sido capaz de aglutinar un seguido de aptitudes creativas que los estudiosos de la vanidad no podemos dejar de lado.

Arrogancia
light, provocación lúdica, creatividad absurdista, alienación pop, excentricidad comercial, fenómeno de masas castradas. Todo ello no sería posible sin un acopio de seguridad en sí misma sin precedentes, una autoridad artística dictatorial.
En otros aspectos igual de interesantes, es bueno pensar que los famosos de tal calibre mueven a su alrededor a centenares de personas que dependen de sus antojos y de cada uno de sus movimientos. Alguien le tiene que comprar el papel de váter, las drogas, sacarle fotos, pagarle el billete de avión, limpiarle los tacones, lamerle el coño, depilárselo, tararear sus temas en la cola del supermercado. El envolvente de Lady Gargara es totalizante.


Aunque su música es obviamente una
mierda destilada sacada de las entrañas del pop caduco, un pastiche mal llevado de subproductos comerciales, sus atributos son merecedores de alabanzas. Los artistas que van más allá de su propio trabajo, que desbordan otros ámbitos como el diseño de moda, las ONG fraudulentas, el cine, la cerveza de importación; estos artistas son los que verdaderamente entienden el sin sentido de la vida y saben divertirse a pesar de ello.

En un discreto homenaje a su persona he fumado unos 25 cigarros seguidos en 2 horas y luego he hecho gárgaras que he depositado en el tiesto donde se cobijan mis plantas carnívoras. Luego he tarareado algún tema de Chopin y he limpiado un cuadro de
Andy Warhol. He regresado a la cama y he seguido contando ovejas electrónicas. Sin Lady Gargara no podemos ni imaginar la cantidad de gente que estaría aburrida. Gracias lerda.

La foto del post no tiene nada que ver.

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