-Jodido doctor, me duele el brazo izquierdo, la postura brama en el 69 indio low tech me jodió la muñeca. Cure mi brazo. YA.
-Señor Vanity, estamos haciendo lo que podemos, desde que hizo la donación a nuestra fundación es usted miembro de honor y tiene prioridad en todos nuestros tratamientos.
-Me dan igual estas chorradas, forman parte de mis actos filantrópicos causados por el buenrollismo del LSD. Lo olvidaba -me reclino en la camilla y enciendo un cigarro liado por el niño brasileño que me lía los cigarros- quiero una enfermera con labios operados, succión felativa, lo llamo yo.
- Señor Vanity, ahora mismo me ocupo de ello, hemos traído de Palm Beach una experta en sexo oral.
-Se dice mamadas, doctor, mamadas.
-Bueno, ¿le curo el brazo?
-En realidad me la suda, mi trascendencia existencial es tal que con o sin brazo seguiré siendo el líder de la secta Nuevo Renacer de Bukowskilandia. Si le hago cuatro céntimos de Yen, es una secta muy cuerda y sana que aboga por crear una ciudad de alcohólicos y escritores y zorras epilépticas que follen las 26 horas del día. No me mire con esa cara doctor, el dia tiene 26 horas, junto a Billy Gathes fabricamos una máquina que a base de temblores secundarios en países pobres como Haití ha logrado desviar el eje terrestre de tal forma que hemos ganado dos horas de vida diarias. Es para escribir más y aprovechar mis pajas tántricas.
-Usted me fascina-dice el doctor con los ojos brillantes-.
-Gracias, usted es lamentable.
-Sé que le gustan las prótesis como a Terminator, ¿Le gustaría tener un brazo metálico durante algún tiempo?
-Suena de lo más interesante, doctor. ¿Qué tal si introduce en mi brazo una placa para hacer rayas en el cúbito y el radio y un vibrador en 4 dedos y una arma blanca en el pulgar y un abrecartas en la muñeca?
-No veo problema, señor Vanity.
-Retiro mis blasfemias, es usted un genio.
El doctor se sonroja.

-Su enfermera de Palm Beach acaba de llegar, especial para mamadas- dice guiñándome un ojo satisfecho por haber adoptado mi ilustre vocabulario.
La chica de Palm Beach entra en la habitación gateando y haciendo rugidos guturales y contoneando su prieto culo. Miau, dice, hola zorra, respondo.
-Señor Vanity, estamos haciendo lo que podemos, desde que hizo la donación a nuestra fundación es usted miembro de honor y tiene prioridad en todos nuestros tratamientos.
-Me dan igual estas chorradas, forman parte de mis actos filantrópicos causados por el buenrollismo del LSD. Lo olvidaba -me reclino en la camilla y enciendo un cigarro liado por el niño brasileño que me lía los cigarros- quiero una enfermera con labios operados, succión felativa, lo llamo yo.
- Señor Vanity, ahora mismo me ocupo de ello, hemos traído de Palm Beach una experta en sexo oral.
-Se dice mamadas, doctor, mamadas.
-Bueno, ¿le curo el brazo?
-En realidad me la suda, mi trascendencia existencial es tal que con o sin brazo seguiré siendo el líder de la secta Nuevo Renacer de Bukowskilandia. Si le hago cuatro céntimos de Yen, es una secta muy cuerda y sana que aboga por crear una ciudad de alcohólicos y escritores y zorras epilépticas que follen las 26 horas del día. No me mire con esa cara doctor, el dia tiene 26 horas, junto a Billy Gathes fabricamos una máquina que a base de temblores secundarios en países pobres como Haití ha logrado desviar el eje terrestre de tal forma que hemos ganado dos horas de vida diarias. Es para escribir más y aprovechar mis pajas tántricas.
-Usted me fascina-dice el doctor con los ojos brillantes-.
-Gracias, usted es lamentable.
-Sé que le gustan las prótesis como a Terminator, ¿Le gustaría tener un brazo metálico durante algún tiempo?
-Suena de lo más interesante, doctor. ¿Qué tal si introduce en mi brazo una placa para hacer rayas en el cúbito y el radio y un vibrador en 4 dedos y una arma blanca en el pulgar y un abrecartas en la muñeca?
-No veo problema, señor Vanity.
-Retiro mis blasfemias, es usted un genio.
El doctor se sonroja.

-Su enfermera de Palm Beach acaba de llegar, especial para mamadas- dice guiñándome un ojo satisfecho por haber adoptado mi ilustre vocabulario.
La chica de Palm Beach entra en la habitación gateando y haciendo rugidos guturales y contoneando su prieto culo. Miau, dice, hola zorra, respondo.
10 inputs:
jaja qué finura!
hay q aprovecharse al máximo de los desastres...
follar 26h sería mi ocupación ideal
me muero de risa como humillas al médico
qué secta tan apropiada!! jaja
ya veo q también eres inventor
ese medico no es de la seguridad social,no?
Unos labios pintados de esa manera han de transmitir ETS por cojones
Joder, si es que la tecnología no esta bien enfocada... no tanto,al menos, como las labios barby colorines adecuados por el medio, a la supervivencia del individuo por los poderes que cortan el bacalao humano y estético.
No hubo mamada física de parte del medico, pero vamos, le lamió requetebién el ego al Vanyti... creo que ensaliva bien el hombre.
Me pregunto.... ¿quien es mas listo de los dos, el que se dilata y saca tajada... o el antiheroe egonista de brazo metálico?
Ummmmm... todo esta perfecto en este desequilibrio.
Ummmm... si, es mas entretenido hablar de los comentarios, muy enriquecedor para el texto...jajaja
Que escupir lo que cada uno piensa.
No deberías buscar demasiado sentido, si no lo encuentras a la primera... un buen lingotazo con dos transylium, y listo.
acabo de eyacular!
Sí que me has sorprendido, sí...
"Se dice mamadas, doctor, mamadas".
Genial.
Un abrazo,
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