miércoles 30 de diciembre de 2009

Publicized

Por aquel entonces quedaba gente en el mundo que creía en el amor libre, los descuentos por el tamaño familiar y las calorías bajas en la cerveza sin alcohol. Por aquel entonces no tenía tanto dinero como ahora. Y, por aquel entonces, el mundo estaba más cerca de tener sentido que ahora.

Trabajaba de prácticas en Be Your Ad, en un local de nueva construcción de la recién construída zona de Diagonal Mar. La maquina de café hacia cafés sin cafeína, pero nadie apretaba el botón. Pedir un descafeinado era símbolo de "falta de intensidad creativa". Durante el tiempo que no leía a Beigbeder, me ocupaba de dos campañas simultáneamente, cosa no demasiado complicada, siempre y cuando hablara larga y tendidamente con mi superior, todo un referente moral e intelectual. Mi jefe no llevaba corbata, y solía colgar una frase nueva de Paul Arden cada día en un tablón diseñado para eso. Fumaba pipa cuando necesitaba pensar y practicaba Full Contact con un maniquí con la cara de Osama Bin Laden.
Quizá esta actitud contribuyo a que le dieran el premio 2005 a "mejor emprendedor" por la revista Indess.
Quizá por esta razón no fue a recogerlo.


-Sal a pasear, tómate una cerveza mirando a las palomas hacer círculos alrededor de la comida que lanza la vieja, saca la Palm, apunta cosas. Regresa y cuéntame qué ideas tienes para el Evento.

Mi jefe, Gerard Bigdaleer me trataba como trataría a un enfermo mental, es decir, me tenía como un joven publicista con potencial.
Regresé borracho al trabajo tras haber pateado a varias palomas y haber robado a la vieja y haberme largado del bar sin pagar. Esto es inspiración. Tenía una muy buena idea para El Evento.

-Tenemos que repartir condones con el logo de la empresa. Si se trata de llamar la atención por el balance anual con cuentas positivas que vamos a presentar a los clientes inversores , que según nuestros estudios son JASP de entre 27 y 38 años, es en cierto modo irónico-transgresor ofrecer una goma con el título "prepárate para el orgasmo". Debería haber algunas azafatas sonrientes, pero nada más, ello ya induce a relacionar la sátira con la sexualidad, el proyecto y la complicidad al mismo tiempo que satisface las expectativas. Para los inversores que han sido cautelosos y se desprendieron de la mayoría de acciones, ahora recelosos por las pérdidas que han sufrido, tendremos preparados unos látigos de cuero, con un sobre titulado "flagélate por lo que has perdido".

En mi primer empleo como publicista, las ideas provenían sin la necesidad de cocaína. A pesar de ello, no estaban del todo mal.


-Chico, te ha sentado bien el paseo, desarrolla la idea, quiero un lead algo más sugerente, no tan evidente, pero lo del condón es perfecto, continúa así. Cualquier cosa habla con la asistenta, lee a Paul Arden o consúltame.

Lo dicho: Por aquel entonces no tenía tanto dinero como ahora. Y, por aquel entonces, el mundo estaba más cerca de tener sentido que ahora.

sábado 26 de diciembre de 2009

"La verdadera vanidad es subvertir la superficie"

-¿Quieres que te folle viva o muerta?

El cura había perdido el control. Le sudaban las manos. Al pronunciar las palabras que salían de su boca pero no de su consciencia, se le entumeció el labio superior. Estaba perdiendo la percepción sensorial. Otro Ser le estaba poseyendo. Quizá no el de ahí arriba, más bien el Dios de los bajos. El de los desechos, las raves, las píldoras antidepresivas, el cáncer de próstata, los condones reutilizables. Un Dios nuevo para él. Siempre había esperado la visita de lo divino superior y, mira por dónde, llegaba la visita del sitio inesperado.
La chica, de cuatro patas y con la falda por encima de las rodillas, balbuceaba. Sólo he venido a confesarme-decía entre sollozos-. Padre, fumé un cigarro en la hora del colegio, eso es todo. ¿Cuál es mi penitencia?

Corten.

Vanity se quita la chaqueta de cuero rojo, la deja caer al suelo. Termina de liarse el cigarro sin prisa. Y habla:

-No está mal, un buen comienzo, buena frase. Pero estamos tocando el tema de la religión de nuevo, ya debería estar superado. La mayoría de curas están en el paro por falta de creyentes y la otra mitad en la cárcel por pederastia. Nietszche allanó el camino teórico para terminar con la religión. Y ellos solos ya han hecho el resto. Comprendo, sigue siendo criticable e incluso divertido meterse con estos zumbados, pero no podemos repetir esquemas. ¿O sí?
El discurso artístico de las vanguardias rompió moldes a principios del s. XX, y hasta llegó a ser incómodo para el resto de la sociedad, por aquel entonces puritana. El problema vino cuando la liberación de las formas y las tradiciones artísticas no fue una rebelión en sí misma, tan sólo una democratización del arte, con la consecuente perdida de calidad y la disipación de la disciplina selecta. Por esta razón, con la ruptura de formas y la desaparición de los movimientos artísticos consistentes, ahora tenemos artistas de pacotilla en cada esquina. El arte ya no escandaliza, como mucho puede ser un entretenimiento estético, una postura cool. ¿Es esto lo que queremos? Nuestro querido Kerouac abría un maravilloso camino que, más tarde, la publicidad convertiría en un negocio. Hay más creatividad en la jodida tele que en los museos de arte contemporáneo. Y este es un problema, porque no queremos acabar como publicistas engominados con bambas Converse y un BMW, ¿No es así?. Cierto, lo del BMW no es una mala idea, pero tiene que haber otra forma de conseguirlo. Robando, por ejemplo, o sodomizando a los concesionarios para que proporcionen bólidos a los que nos dejamos las uñas escribiendo.

Unos segundos de silencio, el árbol con el que está hablando, su pilar existencial que visita siempre en épocas navideñas, agita las hojas. La lluvia sigue cayendo, pero el cigarro continúa incandescente. Vanity lanza una oleada de preguntas retóricas.

-¿Debe la vanguardia, en caso de que exista, seguir luchando por la innovación de formas y contenidos? ¿El discurso político tiene aún algún sentido? ¿La moral es cosa del pasado? ¿Lo que queda del arte es, en definitiva, un ejercicio estético plagado de guiños lúdicos?

Demasiadas preguntas para el pobre anciano árbol. Una fina rama se desprende de la copa y cae en un charco. Silencio.

-El desamparo creativo prosigue, la falta de directriz común, unificada y con ciertos objetivos compartidos ha dejado paso a la creación individual, a la personalización de la experiencia artística. Ya no hay movimientos, sólo artistas desamparados que logran hacerse un hueco en un stablishment de lo más mediatizado y el consumidor poco aprecia la autenticidad y calidad del producto. Paradójicamente, esta falta de rumbo y descrédito del artista auténtico ha converido al artista en el triunfador de la sociedad posmoderna. Everybody can be an artist. Todo el mundo hace fotos, toca la guitarra, escribe en blogs, viaja para encontrar su yo interior. La autenticidad de lo creativo no existe, todo son copy & paste y remixes y versiones descafeinadas de épocas pasadas. ¿Cómo separamos la paja del oro?

Corten.

La chica, con el debido escote pactado antes de la entrevista por el manager de Vanity, Karl Straüss, pregunta.

-¿Cómo enfocas tu discurso narrativo ante una sociedad plaga de fakes y sobrecargada de mensajes?
-Cada día, cuando me levanto, me pregunto lo mismo, nena. La respuesta se encuentra siguiendo el camino, es a cada paso y a cada raya (doble sentido) y a cada post que uno entiende lo que está haciendo. Para mí, no hay mejor placer que encontrar a otros de mi especie. Nos reconocemos como las chicas que llevan el mismo vestido en una fiesta (aunque ellas se odien al segundo). Es cuestión de tiempo, la respuesta se está articulando de nuevo. Quizá sea el momento de dejar de buscar nuevas formas, nuevas maneras, y reconocer que el artista situacionista o vanguardista es un modelo a seguir. Querer superar sus logros es inyectarse una dosis de vanidad demasiado tóxica. Por mucho que desde el sistema se promueva lo mismo (la creatividad barata y libre) es cada uno el que debe exigirse el serlo, y no ponerse la etiqueta "cool" y salir a pasear los sobacos para impresionar al personal. Ser artista implica sufrimiento, no es divertido. Hay momentos de lucidez, de interacción, de satisfacción, pero es tremendamente jodido. Es experimentar el dolor, la perdición, la soledad, quizá más intensamente que en una vida común. Dedicarse a crear es un entretenimiento, pero sufrir para crear, estrecharse los sesos, no dormir y sodomizar, esta es la actitud que suele estar, para bien o para mal, a las puertas del acceso al arte no plagiable. El que consiga llegar por otro camino, le felicito.
Respecto a la seriedad de nuestro trabajo: como mucho, algún zumbado que haya leído a Lipovetsky conseguirá ironizar sobre el tema, y reducir el sufrimiento a una burla, pero esto no debe preocuparnos, son efectos secundarios de que lo estamos haciendo bien. Y lo verdadero se reconoce en el Otro. Entre nosotros, nunca nos damos golpecitos en la espalda; trabajamos sin más, por necesidad. Es una manera de vivir. Regresando a las vanguardias, no estamos en el momento para elegir que vida común queremos y cual es la sociedad del futuro que nos merecemos. Pero sí es el momento para trabajar en la dirección honesta y sincera, sin más pretensiones, y el camino se formará a si mismo, y de la unión de drogadictos esquizofrénicos y profesores de universidad y políticos regionales emergerá el movimiento que recobrará el curso perdido. Si Dios los crea, cuando ellos necesitan metadona, se juntan.

-Vaya, no sé si seré lo suficientemente buena para transcribir todo lo que acabas de decir...
-Estás de prácticas, ¿Verdad?
-Sí, no cobro nada. Pero de hecho me apunté a esta revista porque sabía que podría entrevistarte...
-¿Lo ves? Dios nos cría y luego nos junta para compartir nuestras inquietudes artísticas, ¿No es maravilloso?
-¿Es ahora cuando debo hacer el streaptease?
-Bingo.

Soliloquio deconstruído

El arte, ¿Quién fue el listillo que se atrevió a definirlo? Ese es uno de los mayores problemas que acarreamos a nivel histórico. El arte existe, se consume, se aprecia, se valora no por lo que es, sino porque quién lo hace y quién lo consume comparten, hasta cierto punto, algo. Una algo indescriptible, una complicidad, tan excelsa como putrefacta, sin más. ¿Es el artista quién debe hablar de su dirección, a qué movimiento pertenece?. ¿Acaso las olas se ponen de acuerdo para ir en dirección a la costa?
Si pensamos demasiado en estas cosas, nos olvidamos de nuestra verdadera misión, que es muy concreta. El arte, si hay que definirlo, es una unión entre semejantes, a la vez que un excelente mecanismo para separarse de los adictos a las televisiones privadas y a los best-sellers.

Interrupción de la entrevistadora en prácticas:

-Perdone, Vanity, creo que este soliloquio se contradice con lo anterior.
-Te lo resumo para que no te pierdas de nuevo. Por cierto, me encanta tu trasero.
-Gracias, explíquese...
- El arte de las vanguardias, el Dadá y demás sucedáneos, tenían una clara pretensión, una consciencia social y una aspiración colectiva. Se trataba de provocar y subvertir para cambiar algo. Ahora, en el posmodernismo, la provocación se ha vuelto gratuita, como algunos malos conocedores de mi obra creen. No es así, lo que ocurre es que crear de un determinado modo, llamémosle extremo y provocativo, genera complicidades, actitudes, que luego abarcan algo más allá de sí mismos, y transforman el entorno. Como por ejemplo, el otro día destrozaron un Caferrour con pintadas que decían " La verdadera vanidad es subvertir la superficie".
- ¡Qué bueno!-al sonreír y agitarse en la silla, los senos de la joven entrevistadora en prácticas se balancean en un precioso zig zag hipnotizante- ¡ahora lo entiendo!. Muy buena frase, podría ser un buen eslógan para algo.
-Lo sé, este es el problema, que las mentes privilegiadas servimos también al sistema, ya que formamos parte de él. ¿De dónde crees que viene el 28% de visitas de este blog? De publicistas en busca de inspiración. Pero esto es parte del juego. Si tú me has entendido, y encima follas bien, estoy contento. Que IKEA use mi producción para vender muebles a crédito, son sólo efectos secundarios.

Corten.

Fuente Imagen: http://media.aftenposten.no/archive/00946/US-FINANCE-ECONOMY-_946377x.jpg

miércoles 23 de diciembre de 2009

Intsrucciones para destrozar el espíritu navideño


Es hora de hacer un servicio a la humanidad. Llevo dos años maltratando, abusando, insultando a este pobre mundo ya de por sí en los albores del fin de los finales. El ejercicio que me propongo es hacer un gran favor a la mayoría de la sociedad. Explicar cómo destrozar la navidad de una vez por todas. (Idea inspirada por un lector, gracias).

Evitaré de entrada el discurso clásico de "la navidad es una mierda, todos somos unos hipócritas porque compramos y nos deseamos lo mejor cuando en realidad mentimos y compramos lotería como posesos y bla bla bla". No soporto los coñazos previsibles y, ya de paso, detesto los blogs autorreferenciales de chicos con granos, centrados en vidas planas como los pechos de las gimnastas rítmicas.

Destrozo 1: Asesinar a Papá Noël

Acude a tu centro comercial más cercano. Sigue a los niños que llevan cartas en la mano y mochillas de Hello Kitty y vomitan delante de los escaparates de las tiendas de juguetes. Perseguir a los niños hasta que lleguen a la Meca, es decir, al pobre Papá Noël cien eurista que aguanta el coñazo de los chavales que piden cosas como "quiero follarme a Hannah Montana" o "eres un viejo verde, me he sentado encima tuyo y me estás tocando el culo". Una vez localizada la víctima, pasemos al proceso de asesinato:

Utensilios:

batería de coche, gasolina, bate de béisbol, encendedor.

Truco: vestirse con ropa militar, gorro incluido. Destrozar, a modo de entrenamiento, alguna macro tienda de comestibles. Ponerse en la cola para entregar la carta.

Impacto: aturdir a Papá Noël con un buen golpe de Home Round y, una vez las manchas de sangre se confundan con el pestilente traje rojo, rociarlo de gasolina y darle al Zippo. Para asegurar su muerte instantánea, lanzar la batería en su vientre. Alejarse antes de que lleguen los otros cien euristas, los de seguridad.

Destrozo 2: Quemar boletos de lotería:

Utensilios: el mismo zippo, una bola de cristal, una mesa y varios anillos del chino.

Truco: la idea es hacerse pasar por vidente y que la gente os entregue su número para obtener la previsión favorable en el sorteo.

Quema de boletos: ningún número de los que nos ofrezcan para bendecir será el ganador. Por lo tanto, hay que quemarlo para evitar tener la falsa esperanza. Ir quemando boletos. Si algún cliente se enfada, recuperar bate de béisbol de detrozo 1.

Destrozo 3: quemar el alumbrado callejero con luces de navidad.

Utensilios: piedras, cócteles molotov, sierra mecánica.

Consejo: afinar la puntería; se recomienda salir al balcón de casa y apuntar a los autobuses, concretamente, cristales traseros. Una vez mejorada la puntería, bajar al centro de la ciudad. Petar algunas bombillas para comprobar si es suficiente para desconectar el conjunto de esa farola.
Truco: para asegurar el éxito, apuntar con cócteles molotov. Objetivo real: quemar los edificios circundantes, en especial tiendas de ropa barata.
Apunte final: Cortar los árboles gigantes y romper la estrella; con la sierra mecánica, hay que talar todos los árboles posibles. Se premia aplastar a algún transeúnte. Para relajarse de la exigente actividad, es propicio fumar crack mezclado con el plástico de las bolas de navidad y algunas hojas del abeto-
Destrozo 4: dejar a los niños sin juguetes.

Utensilios: martillo, maza, llave inglesa.

Justificación ética: los niños tienen demasiadas chorradas y cacharros que usan dos días y que luego quedan olvidados. Para evitar que reproduzcan el esquema consumista de sus padres, hay que dejarles sin muñecos para que aprendan a gozar de cosas menos materialistas, como la nieve y el sexo entre semejantes.

Proceso: juntar una pandilla de 50 amigos vía Facebook con las herramientas necesarias e ir entrando casa por casa a reventar los juguetes.
Truco: Se recomienda desmontarlos y guardarlos de nuevo en las cajas, para que la decepción sea mayor.

Hechos estos cuatro destrozos navideños, podemos sentirnos satisfechos y gozar del bienestar interior que produce haber cambiado el mundo.

Feliz Navidad destrozada,


Vanity D.
Diciembre 2009

Fuente imagen: www.pepegrillo.com

martes 22 de diciembre de 2009

Un gordo cae en picado sobre el gordo

Paco Osterga siguió el sorteo de lotería de navidad desde el bar de la esquina de su casa. Estaba tan borracho a las 11 de la mañana que no veía con exactitud las niñas que cantaban los números premiados. Niñas con falda, pensaba, futuras protozorras que nunca tendré. Desgracia. ¿Y se me toca esta vez? Podré pagar los recibos atrasados de la luz y comprar pasta fresca del súper.
En efecto, Paco Osterga no era un tipo especialmente ambicioso. Llamar a zorras cada noche, este era su gran lujo, a parte del viaje de turismo sexual a Tailandia y las mencionadas facturas de la luz y tortetillins 4 formaggio.
¿Qué hace en este momento Paco Osterga, continúa su ebriedad?
Paco sigue en el bar de siempre, intentando ver la pantalla de televisión con la vista nublada. Le debe al jefe del bar más de 400 euros, hecho que no le importa en absoluto. El jefe del bar es un heroinómano que tiene un par de pakistaníes contratados por la zona para buscarle caballo y vender cervezas ambulantes.
Sale el número premiado cantado por una niña morena. 78922, por ejemplo. No es el número de Paco Osterga. De golpe, un griterío en la calle. Se abren botellas de cava y un tipo con alopecia recorre la calle rompiendo retrovisores. Ha tocado en la administración de al lado de la suya. Aquella raquítica administración de lotería por la que Paco Osterga había pasado tantas veces. Aquí solo compran las pringaos, se decía a si mismo. Pues desde ese momento cada desgraciado tenía 300.000€ en la mano.
Consternado por su auténtica desdicha, busca una solución. La única forma de acabar con la injusticia es beber más. La deuda con el jefe yonki del bar sube a 550€. Paco Osterga roza el coma etílico. Pero por primera en varios años (desde que decidió seducir a la vecina de 74 años del tercero) tiene un plan. Su grasa corporal, tan duramente lograda a lo largo de años de microondas y nula actividad deportiva, tiene una misión: aplastar a los nuevos ricos de la administración de la competencia. Sale del bar y casi es atropellado por uno de los nuevos ricos que circula dando tumbos con el coche y tocando el cláxon como si le fuera la vida. Entra en el portal de su casa. Necesita mear. Encuentra in extremis el cactus de la entrada. Lo riega. Pilla el ascensor y sube al ático. Entra en la terraza. Cruza dos tejados conectados (con grandes dificultades) y alcanza el edificio que tiene en el local comercial de abajo la administración de lotería. Sus conocimientos de física se reducen a un libro de autoayuda que leyó a los 17 años, llamado "la física de la grasa, pierde peso y gana amigos". Un fragmento del libro mencionaba la bulimia como solución. El libro contaba que el vómito se distriuye en el suelo según los componentes de los tropezones y la densidad del líquido. Por lo tanto, si vomita sabrá con exactitud dónde tiene que saltar para aplastar a todo el mundo. La mezcla de vino, Ballantine's y cerveza mancha acertadamente tres coches y tres cabezas eufóricas de las de 300.000 euros. Por lo tanto, si salta tiene el éxito asegurado.
Paco Osterga mira al cielo. Está nublado. Ni el sol se digna a darle coraje por una acción tan trascendental.
Salta al vacío, su grasa estomacal vibra con el viento y los nervios. Paco está a punto de eclipsar la notícia del gordo. Piensa en un libro de autoayuda que ojeó a los 21 años, llamado "El periodista que ya no cuenta kilos, cuenta amigos", y recuerda que los titulares son muchas veces ilocuciones con Designación de Significado y apunta a que el titular de su heroica acción suicida será "Un gordo cae encima del gordo". Le encanta su inventiva, quizá hubiera estado bien vivir algunos años más, hasta morir de cirrósis. Pero ya es demasiado tarde. Sí. Llega al suelo.

Titulares:

"Un hombre con sobrepeso y problemas mentales cae en picado encima del gordo de navidad. y provca la muerte de 5 personas agraciadas"
"1.200.000 euros se quedan sin ser cobrados por el gordo de la mala suerte".
"Disputa de herencias `por culpa de un gordo ceboso".
"Tristeza y desolación por el acto asesino de un gordo depresivo llamado Paco Osterga".

Apunte: nadie lo sabe, pero su alma descansa en paz. Hasta las futuras protozorras que cantan el sorteo con falda y chaleco piensan en él.

viernes 18 de diciembre de 2009

De camino al chalet alpino

Salgo de clase escoltado por una chica morena con gafas Prada y un pulcro acento de la costa catalana, una chica rubia de mi altura, con tacones, que cuando sonríe la mayoría de zumbados babeantes recurren a las gafas de sol, una chica bajita, bambas retro, pantalón de látex, piercing en la nariz, flequillo Uma Thurman. Es habitual que frecuente las compañías bellas y excelsas, del sexo opuesto. Dos de ellas, la rubia y la morena, me agarran del brazo e intentan ocultarse del paparazzi barato que nos espera a la salida de la facultad. Estoy de mal humor porque no he logrado conseguir la estatuilla original del Duomo, manchada de sangre, que envió al presidente de la Vanidad al hospital y, ahora, a Suiza, así que no me detengo a firmar autógrafos. Los paparazzis no son lo peor, hay chavales que cada vez que me ven quieren que les firme un autógrafo. Yo ya tengo, es para mi madre, dicen cuando mi escupitajo adorna sus sienes.
Localizo vía GPS dónde ha aparcado el chófer. Andando por la calle, Uma Thurman saca la botella de Brandy y bebe a morro. Esta noche nos vamos los cuatro a esquiar en las montañas alpinas y eso es un pretexto ideal para emborracharse a los cinco minutos de salir de clase.

Alcanzamos el coche. Hace mucho frío por la calle.

-Mackson, enciende la calefacción, estas chicas quieren estar en sujetador antes de salir de la ciudad. El viaje es largo. Chicas, ¿os apetece tomar los primeros copos de nieve?
-Por supuesto-responde la chica morena mientras se pinta los labios- y también me apetece ver Anticristo, de Von Trier.
-Que así sea. Mackson, ya sabes, prepara la mesa auxiliar con los polvos alpinos y abre la filmografía de nuestro amigo Lars.
El coche en el que vamos proviene del mismo taller que el que prepara el coche de los diputados y el Presidente del Parlamento Autonómico.
-Sí, como guste, Vanity.

La chica morena justifica su elección cinéfila.
-Lars Von Trier pasó una depresión brutal antes de grabar esta película, me interesa ver la producción de los artistas hundidos, y cómo ello les ayuda a superar el vacío existencial y el cercano suicidio. Ahora estamos en la cresta de la ola, por eso es bueno tocar fondo de antemano y gozar del psicotismo cinematográfico de este señor.
-Haces bien, querida.

Me quito la camiseta. Me tumbo hacia atrás y miro por la ventana superior del coche, y veo un cielo gris y demasiado urbano. Tengo ganas de llegar al chalet alpino y a la sauna exterior climatizada. El recién instalado sistema de sonido en el jardín acogerá Exercice One, en concreto el disco In Cars We Trust.

El coche arranca. Un indigente con una botella de vino barato se estampa con una bicicleta barata al quedarse empanado mirando cómo la chica rubia se desabrocha la blusa.

La esquiada toma cuerpo. Llevo tres días trabajando con La era del vacío e intentando relacionarlo con El club de la lucha. Es básicamente lo contrario que nos proponemos este fin de semana. Los dos días que vienen serán el no proyecto político colectivo. Pero tengo el número de Tyler Durden y los planes bien estructurados, las navidades serán intensas. Pero es tiempo de ir con chicas sin sujetador en un Serie 5 mientras fuera nieva y 5 millones de personas miran el mismo programa de televisión y algún erudito busca en Youtube "chicas del norte con tetas operadas comiendo pollas grandes y vomitando después". Esta gente, ansiada por ver pornografía, encuentra como resultado de búsqueda mi blog. Eso es un buen proyecto político colectivo. Adoro la tecnología analfabeta, adoro los analfabetos tecnologizados.

Y, ahora, tengo 6 pezones por pellizcar, una pantalla de plasma ofreciendo la muerte de un bebé cayendo por la ventana (Anticristo ha sido una buena elección) y 4 rayas que se desplazan algunos milímetros debido al traqueteo del coche.

Cierro los ojos y pienso. Lo demás, se escribe solo.


jueves 17 de diciembre de 2009

Dick Laurent is dead (segunda y posiblemente última fase)

Escucho el maldito robot policial y, visto las lamentables propuestas, cuelgo. Tengo ganas de comunicarle al mundo que soy un asesino. Es una buena forma de empezar el día, bañándolo en sangre. Creo que mi siguiente víctima caerá con su cara corrupta estampada por una estatuilla de la Sagrada Familia. Salgo a la calle con mi bastón dorado importado de Etiopia y veo que la ciudad se ha convertido en un seguido de zombies vivientes, parecidos a lo habitual, pero esta vez gritan y estampan sus cabezas contra la pared y claman: ¡Dick Laurent ha muerto!

Mi psicotismo también es el habitual, pero mi ágil mente que funciona por asociación indebida de ideas no logra recordar cuando conocí a Dick Laurent, si en la fiesta de una marca de sujetadores o en un mítin político de un partido Lerrouxista. Enciendo el iPod y escucho a Sven Väth, camino chasqueando los dedos en homenaje a West Side Story. Odio los musicales pero me gusta como los coolhunters los aprovechan para marcar tendencias. El otro día ví un tipo hurgando en unos contenedores.

-Cerdo, ¿que haces hurgando en la basura?
-Soy un coolhunter de Pike, marca de zapatillas mundialmente conocida, estamos preparando una nueva serie biodegradable que se llamará "Bioshoes" y que llevarán los raperos que cantan denunciando el cambio climático. Estoy estudiando la provinencia de las pieles de plátano de esta ciudad para conseguir el diseño ideal del modelo "banana".
-Joder, estás ampliando mi definición de tocar fondo.
-Me pagan bien, no te creas.
-Me la suda.

Continuo chasqueando los dedos como en West Side Story y bamboleando mi bastón al más puro estilo Naranja mecánica. Pero el tema cinematográfico del día es "Dick Laurent is dead".

Un viejo renqueando me para por la calle y me advierte que, efectivamente y por enésima vez, Dick Laurent está muerto. En los titulares de los periódicos también dan la noticia.

Tengo que encontrar alguien que comprenda el mundo onírico de David Lynch y pueda transportarme a la otra realidad en la que el maldito Dick Laurent sigue en el anonimato y yo sigo siendo un acaudalado bourgeois bohème con pisos en Montmartre, Dubai y Berlín Este.

Finalmente lo recuerdo, la compañera de clase llamada S.Meridian. Esta chica, con piercing en la nariz, baijta y tan bien proporcinada como una escultura de Miguel Ángel fue la que me inició en el cine de Lynch y, mientras me acariciaba los huevos y fumábamos marihuana, vimos Carretera Perdida.

Responde al primer tono.

-Querida Meridian, sopla un viento gélido en la ciudad, me pregunto si tu elevada moral ha sucumbido ante las embestidas del frío polar. ¿cómo estás, funciona bien tu reloj biológico? Tengo un problema, necesito recuperar la realidad pre-Lynch.
-Olvídate de ello, es una cuarta dimensión que sólo algunos consiguen habitar. Antes ya padecías esquizofrénia y trastorno bipolar. Y sabes que Vanity es Vanity gracias a este tipo de patologías, que encima te has provocado tú mismo porque decides tomar la medicación por via nasal cuando todas deberían ir acompañadas de un vaso de leche con miel. Bienvenido a la realidad onírica de Lynch, ya no hay marcha atrás, querido.
-Bueno, ¿y quién es Dick Laurent?
-Eso da igual, te ha dejado una herencia sustanciosa. Una cadena de burdeles en Asia Central.
-Perfecto, iré al cementerio a dejarle unas flores.
-Ideal, haces bien, tienes que ganarte el infierno, Dios está muy despistado últimamente y aún te mandará al cielo a tocar el arpa. Pero antes pásate por mi casa, tengo opio recién llegado de Afganislandia. Dicen que exponencia la sensibilidad y quiero saber si con tu mordedura de pezones en aspaviento logro llegar al orgasmo sin contacto vaginal.
-Muy interesante, pero luego folláremos, ¿no?
-¿Por quién me has tomado? Eso está claro. Y ya de paso, veremos Inland Empire, para que te acostumbres a tu nueva realidad. Ya no se llama esquizofrenia ni bipolaridad. Ahora tienes una trizofenia y una ultrapolaridad. Es decir, tienes tantos polos como estados de ánimo hay. Todo son extremos. No hay euforia y tristeza extremas, ni realidades paralelas. Hay miles de realidades metafísicas y cientos de estados de ánimo extremos, como la indiferencia Lipovetskyana.
-Me encanta tu verborrea de drogadicta glam-trash. Vengo en 15 minutos.
- Si llegas en 13, te la chupo en el ascensor.
-Que así sea.

Multipolaridad, trizofrenia. Una vez más, la realidad se supera a sí misma. Heredero de un burdel en Asia Central. No me acuerdo de tí, Dick Laurent, pero me caes mejor que nunca y, estés dónde estés, celebro y rememoro tu existencia en una de mis realidades.

miércoles 16 de diciembre de 2009

Dick Laurent is dead (primera fase)

Cuando una voz extraña me dijo por el interfono de mi casa que Dick Laurent había muerto, saqué mi libro del I-Ching y pregunté en voz alta quién era Dick Laurent. Me tocó el ideograma de Pi, "La Gracia (Lo Agraciado)". Pensé en que el I-Ching siempre tiene razón, especialmente cuando tu vida está en continuo naufragio sentimental y la sociedad que te rodea ya no cree en el liderazgo más allá de Lenin. Entonces, tras la rutinaria serie de abdominales, el café y las dos rayas matutinas, recordé que "Dick Laurent ha muerto" es la frase incial de Carretera perdida de David Lynch. "Lo Agraciado" es que el argumento de la película tomaba forma en mi vida y, si Dick Laurent estaba muerto, siginificaba que yo, nuevo protagonista del film, era músico de Jazz y que mi mujer era pelirroja y estaba bastante buena. En otras palabras, tenía una mañana existencialmente cinematográfica, y pronto mataría a mi mujer sin ser consciente de ello. Para evitar caer en la estupefacción, consulté en el iPhone la cotización de mis acciones. La idea es simple, si el país que más crece en el mundo es China, hay que invertir ahí. En especial, porque los costes laborales y medioambientales son muy bajos y, por lo tanto, puedes conseguir la pasta suficiente para comprar brand new el BMW M6 en cuestión de una semana.
Al llamar a mi agente, Karl Straüss, me comentó que Dick Laurent había muerto. Mierda, Lynch me estaba persiguiendo de nuevo. El destino matutino era matar a mi mujer, como en la película. Así que decidí comprobar que realmente mi mujer estuviera buena y fuera pelirroja. La encontré durmiendo en la cama. Emulando a Nash, protagonista secundario de Nana, de Palahnuik, la maté y tuve relaciones post mortem con ella. No es que sienta inclinación por este tipo de acto sexual, sencillamente adoro tanto la palabra post que quiero experimentar cada palabra con este prefijo. Por ejemplo, postescritura, postindustrial, postmoderno, post-it, postulado, postal, postergar, p(r)ostíbulo.
Cumplido mi deber criminal, di de comer a las plantas carnívoras y llamé a la policia.

-Verá, estoy dentro de una película de David Lynch, y he matado a mi mujer para cumplir con el argumento.
Voz de robot:-si desea informar sobre una violación a menores, pulse 1. Si necesita autoayuda, pulse 2. Si hace mal tiempo, pulse 3. Si no tiene amigos, pulse 4. Si es un terrorista amateur, pulse 5. Si no sabe los números, pulse 6. Si es ciego, venda lotería. Si es un descerebrado, Dick Laurent ha muerto.

To be continued

lunes 14 de diciembre de 2009

Ataque al presidente de la República de la Vanidad

Presento la crónica en exclusiva mandada por Silvinho Berrusconi al canal de noticias Vanity.

Silvinho Berrusconi, República de la Vanidad 13-12-2009

Me disponía a entrar en el coche blindado tras saludar a la masa que lleva idolantrándome como a un Dios desde que subí a la presidencia. Veía caras de estupefacción y satisfacción. Lo habitual. Mi dinero es la mejor tarjeta de presentación para los que no llegan a final de mes. Les gusta la humillación económica y adoran a los que tienen más poder que ellos, en un acto de flagelación que mi colega Adolf proyectó por primera vez en la faz de la Tierra. Todo iba como una seda. Martina Riccoleta me esperaba con su minifalda de palmo y medio y su 100 de pecho (adoro los números redondos) dentro del vehículo (pagado por el Estado pero para mi uso personal) y se disponía a la tradicional mamada postmíting cuando ocurrió todo.

Los malditos enfermos mentales, que también me votan pero son realmente inferiores y débiles, siempre me acosan cuando están a punto del brote paranoide. Creen que soy una especie de Stalin intergaláctico que confabula contra ellos. Obviamente, tengo mejores cosas de las que ocuparme, y suelo obviar sus amenazas. Dedico mi tiempo a pensar en como privatizar la sanidad y que esta panda de cerebros deformados se quede sin asistencia y puedan, por fin, pasar a la indigencia. Es lo que se merecen. Martina me desabrochaba el pantalón con ansia, feliz por el aumento de pecho (pagado por el Estado) y alegre por la subida de sueldo (pagado por el Partido) cuando de la multitud salieron dos ojos entornados, negros y ojerosos. Pelo alborotado, sucio y casposo. Ropa de pana. Asqueroso. El loco levantó la mano y pude ver una figurita de una pirámide. Pensé que era un sumiso más que quería hacerme una ofrenda. A veces me regalan comida, peces, flores, zapatos, dinero, móviles, pósters, fotos, rebanadas de pan. Y no sería la primera vez que me regalan una pirámide de mierda. En pocos segundos Martina me la estaba chupando y cuando cerré los ojos para notar sus labios en mi prepucio recibí un crudo impacto en los dientes. Joder, qué dolor. Creo que no sufría tanto desde que se me infectaron los huevos por una triple mamada interracial, que se descontroló cuando vi que una de las chicas llevaba peluca y al darle un tortazo mordió mi escroto.
Me puse las manos en la cara, estaba sangrando. La sangre azul no debe desaprovecharse. En sí misma vale dinero. La multitud clamó en pro de mi salud y de mi integridad como político de primera fila. El loco, el de los ojos oscuros y mirada de zebra en celo, quedó sepultado por un sin fin de manos y piernas que pateaban su asquerosa figura. Suerte que el pueblo es fácil de dominar. Mis hombres de seguridad, bien pagados pero igual de estúpidos que Martina, miraron alrededor y localizaron al demente. Este tipo acababa de sentenciar su vida. Lo que me irrita es que sus 10 minutos de fama me costarán varios miles de dólares. Estoy cansado de tantos liftings, pero este será, quizá por primera vez, el único estrictamente necesario. Martina sacó mi polla de su boca y comenzó a lamerme la sangre, ya dentro del coche, protegido. La monté encima mío y le aticé el culo respingón. Es espléndido el dolor sincronizado con el placer carnal.
Antes de eyacular en sus tetas (recordad, una 100) salí del coche con un bate de béisbol que siempre guardo en el maletero interior. El zumbado estaba inmobilizado con las esposas puestas y le golpeé con el bate sus dos pies. La idea es que nunca más pueda caminar erguido, así entenderá lo que siente un réptil. Mi poder es pedagógico.
Terminado el incidente y aburrido como siempre, Martina me la chupó y me dijo que la semana siguiente cumplirá 18 años. Quizá sea hora de despedirla. Mi poder es, repito, pedagógico.
Le dediqué un minuto más de mis pensamientos al ser inferior paranoide de la pirámide. La medicación psiquiátrica está al servicio de los perdedores. Es una señal, tengo que invertir más en el sector farmacéutico y camuflarlo como voluntad de ayudar a África con las empresas de medicamentos. Ya pienso en el titular "Berrusconi se involucra en la salud del continente africano".

Lo que sigue no lo publiques, es un juego por la confianza que me profesa tu labor como escritor.

Llamo a Vanity para pedirle el teléfono del cirujano de Miami. Responde su secretaria, está ocupado viendo Lost Highway de David Lynch. Este jodido mamón siempre está rodeado de mierda psicótica. Malditos artistas. A las dos horas de llamada en espera, Vanity responde:

-Acabo de verlo en la prensa, te han jodido bien, ¿eh?
-El clima está tenso, ya sabes como son los analfabetos, te adoran pero a veces no saben controlar su desdicha. Y el hijo de puta tenía buena puntería. Pero el plan ha funcionado, ahora daré pena y sensación de fragilidad. En otras palabras, más votos.
-Te vas a Miami ¿no? Ya de paso, pide todos los dientes de oro y ponte una buena monstercock, las de 35cm están de oferta.
-Gracias. Recuerda: opio, armas, acero, lenceria, mujeres, televisores, apartamentos en la costa croata. cocaína pura, jacuzzis, elefantes rosas. Lo que necesites.
-Alá es grande.
-Amén.

domingo 13 de diciembre de 2009

La humillación de la chica de los Jeroglíficos

Ella me dice que escribe jeroglíficos y que los publica en una revista universitaria del Norte de Argentina, pagada por la Asociación de amigos de la egiptología sudamericana. Se trata de una serie de esbozos con un mensaje espiritual que sólo pueden descifrar los expertos en el campo y, obviamente, los amigos de la asociación. Me entra sueño cuando trato de imaginar un tipo con los brazos robóticos arqueados y en dos dimensiones con un pájaro al lado también en dos dimensiones y detrás un cofre lleno de riquezas y una pirámide detrás a modo de ubicación tempo-referencial, también en dos dimensiones. Mi interés fingido le llena de ilusión y Marlène sigue contándome animosamente su trayectoria en el mundo de la egiptología. Primero se dedicó a la prostitución en El Cairo. Mentira, no, eso no lo ha dicho. Los psicotrópicos están quebrando mi percepción sensorial. Primero se dedicó a trabajos arqueológicos gracias a una beca. Viajó a Egipto y se compró una linterna frontal de segunda mano. Después coleccionó, en un arrebato Kitsch, pirámides en miniatura. Metálicas, de madera, de bronce, de plástico, con luces y vibratorias. Lleva diadema. Es extraño ver a chicas con diadema, pensaba que era una cosa capitalizada por las emos. Tiene el pelo encrespado.-vengo de excavar, lo siento si huelo mal-se excusa al ver palidecer mi rostro. Me siento como en un capítulo no emitido de Encuentros en la tercera fase. Y todo por poner un anuncio en una página de contactos "se busca chica rasurada para humillar". Le pregunto si lleva algún libro en el bolso. No, responde, pero tiene una reproducción de la pirámide de Keops a escala real. Pienso que esta vez soy yo el que está siendo humillado. Me entran sudores fríos. Debo ir al baño, la cocaína es el mejor antídoto para las situaciones embarazosas. 3 rayas más tarde, regreso a la mesa. La chica rasurada (no pienso comprobarlo) murmura en voz baja palabras ininteligibles. Afirma que está adorando al Dios de la lluvia y el frío, que se ha comprado una chaqueta en el Bershka y como hace mucho calor aún no la ha podido estrenar. Mierda, necesito esnifar de nuevo. Regreso a la mesa. No está. La veo fuera adorando una columna con unos bailoteos bizarros. Me ve y sonríe. Estaba adorando al Dios de la rasuración virginal. No, creo que esto no es lo que dice. Pero ya no escucho. Saco el iPhone y miro mis planes a corto plazo. Tengo una cena en el Hotel Paladium de la Zona Franca. Me encantan los hoteles corporativos construidos en barrios basura. El contraste determina la paupérrima calidad del progreso social. Me gusta su diadema. Saco mi grabadora Panasonic y busco los archivos de la colección de eructos ingleses. Le doy al play. Una compilación de eructos de duración superior a medio minuto resuena en las paredes del local. La chica dice si esto forma parte de la humillación. Le explico que es un mitin político de las juventudes laboristas. Ella cree en el sistema totalitario, como en el Antiguo Egipcio. La Asociación de amigos a la que pertenece está organizando una campaña: "El retorno de los emperadores". Me interesa el tema. Necesitan financiación. Extiendo un cheque por valor de 12.000€. Agradecida, dice que esto es una señal de Cleopatra y se ofrece a enseñarme su vagina rasurada. Agradezco el detalle pero me conformo en que me regale la diadema. Estoy preparando una exposición itinerante con música de John Cage formada por objetos pop. Queda fascinada por la idea. Es fácil impresionar a la gente que no conoce a John Cage. Es hora de irme, tengo miedo de que me hayan rallado el coche en el parking. Normalmente, aparcar en las zonas céntricas es un riesgo a tener en cuenta. Me despido de la chica rasurada y promete enviarme algún ejemplar de sus jeroglíficos. Espléndido. El papel de váter temático es una de mis predilecciones.

viernes 11 de diciembre de 2009

La mutación genética y la última generación de perturbados

Si el filósofo alemán Peter Sloterdijk pudiera pedir un deseo no lo dudaría ni un segundo. Que sus libros fueran traducidos al Swahili y que la ética científica y la moral occidental permitieran la modificación genética del ser humano.

Tenemos que asumir el fracaso ilustrado, afirma Sloterdijk, la escolarización y la cultura no han llevado a una sociedad mejor. Sino que se lo pregunten a la programación televisiva.
Pobres niños de 14 años que pasan 3,5 horas de media enfrente de la televisión, quemando neuronas y comiendo pan con nocilla. Pero no seamos fatalistas, la miseria televisiva contribuye a la paz social. Nadie necesita pensar en su existencia, basta con contemplar las desgracias de los demás. ¿No es maravilloso?

Regresemos a Sloterdijk. ¿Por qué tenemos que estar perdiendo el tiempo educando y enseñando a los niños a no pegarse si podemos modificar el "gen del mal" y crear una sociedad llena de gente que pasa el fin de semana tomando el té con los vecinos y cuidando bonsais?

Alterar los genes debería ir acompañado de ciertas mutaciones físicas, como la 95 de pecho y los 22cm de miembro viril. Y no sólo eso, habría que ampliar la resistencia al alcohol y a las drogas, para poder vivir más tiempo drogados. También implantar ojos en la nuca, y así poder contemplar a las mujeres dos veces, por delante y por detrás. Debería introducirse la visión tridimensional en las pantallas, para poder ver publicidad 3D en los blogs. Debemos preparanos para un mundo definitivamente mejor, pero primero citemos a Palahniuk: "Todas las generaciones quieren ser la última".

Nosotros podríamos serlo, la última generación puramente humana, cargada de defectos e imperfecciones absurdas, que confirman la teoría de que la naturaleza se equivocó con nosotros. Somos un exotismo histórico en el sistema solar, un grupúsculo de carne articulada que pasea su trasero por trozos de tierra separados por charcos en estado de putrefacción. Pero debemos creer a Sloterdijk. En la sociedad genética, todos seríamos Gandhi y tocaríamos la flauta en el metro con fines benéficos. Nuestra droga sería la manzanilla y el sexo se limitaría a las caricias antisépticas. Repito: ¿Acaso debemos seguir educando a decenas de miles de zumbados que andan con el móvil escuchando reaggeton por la calle?. Un chip sumiso sería más que suficiente para someterlos a la Bondad Suprema. Escucharían a Bach y a Beethoven y cantarian en la coral de Gospel del colegio. Cruzarían en brazos a las abuelas por la calle y votarían siempre partidos de derecha.

Sin duda, todo esto está muy bien. Mientras el padre Sloterdijk allana el camino para lograr el sueño genético, me sirvo una copa de vino y releo, como guiño a nuestra generación maligna, La senda del perdedor.

jueves 10 de diciembre de 2009

Incidente escatológico con llantas de aleación

El terror ante lo desconocido es parecido al que Mike sintió cuando tiró de la cadena y el zurullo que tantas almorranas le había causado producir no se fue por el agujero del váter. Había visto esta escena en algunas películas y una vez un colega le explicó algo parecido. Y ahora se preguntaba si tener dinero no funcionaba para evitar este tipo de incidentes.
El agua se acumulaba alrededor del excremento y subía de nivel por momentos. Inquieto, desconcertado, borracho y con el pánico invadiendo su dignidiad, cometió el peor error posible: volver a tirar de la cadena. La chica de la minifalda sin bragas le esperaba sentada en la mesa, terminando su ración de caviar con una baguette fabricada en el Perigord por una micro empresa de slow food. Mike estaba aturdido y mareado por la pestilencia de su producto interior bruto, no entendía como cuidando tanto su dieta olía tan mal. Las primeras arcadas fueron un nuevo incidente que complicó la situación. El chorro de agua sobresalió del inodoro y le manchó sus zapatillas Gucci y también pringó sus pantalones, arrugados en el suelo.
Llamaron a la puerta del compartimento. La súbita invasión de un tercero le asustó y pegó un salto hacia delante. La suela de goma de sus zapatos resbaló. El impacto de su nuca contra el escamarlán dorado que servía como posapapeles le dejó inconsciente. Despertó a los dos minutos, cuando el líquido denso que emergía del váter le golpeaba las sienes y se filtraba por sus orificios nasales.
Le sangraba el cuello. La sangre se mezclaba con el vómito y la mierda. También le dolía una rodilla. Sacó el móvil para llamar al concesionario y pedir unas llantas nuevas. Necesitaba comprar lo que fuera para dejar de pensar. Volvieron a llamar a la puerta. Esta vez escuchó dos voces hablando entre sí.

-Huele a mierda, viene de aquí. ¡joder, el hijo de puta ha cagado fuera! ¡está saliendo mierda de debajo la puerta!

Renqueando, Mike logró abrir la puerta del compartimento. Una oleada de mierda con sangre y vómito invadió el resto del baño hasta alcanzar el de mujeres. La cañería que debía tragar con todo el material escatológico se rompió por excesiva concentración de masa de dudosa consistencia y, no sólo resurgió lo poco que había absorbido del producto de Mike, sino que también salieron a la luz todos los zurullos acumulados a lo largo del día.

-Llantas de aleación, claro, 17' mínimo. Doradas, como si fueran para un Subaru Impreza 555.

Y luego, Mike quedó sepultado por su propia mierda y la de 25 hombres más. El último regusto de su boca fue el de caviar putrefacto con una baguette del Perigord fabricada por una micro empresa de slow food. Su novia también había ido a cagar. En realidad, fue ella la que atascó el sistema de alcantarillado. Pero Mike murió sin saberlo, con unas llantas de aleación de 17' en camino.

martes 8 de diciembre de 2009

Fragmentos escritos de cuatro días ebrios, hedonistas y polifacéticos

-La existencia de la bohème se debe gracias a una parte de la sociedad que se ensucia las manos y mantiene el sistema en orden para que los bohemios puedan celebrar su libre albedrío y crear por encima del vulgo.
-Correcto, querida. La bohemia se sustenta gracias a la idiosincrasia del pueblo. Pero veamos, el sistema que yo mismo intenté cambiar en mis épocas trotskystas revolucionarias es, a su vez, el que perjudica a los mismos que curran como cerdos y pasan el fin de semana comprando marcos electrónicos a crédito sin intereses. Luché contra el sistema cuando, en realidad, el sistema no me perjudicaba a mi especialmente. Antes de rendirme al mal llamado status artístico, me levantaba un jodido domingo a las 9 de la mañana y me pateaba media ciudad defendiendo a los 250 despedidos de amortiguadores Rodríguez. Y mientras, los 250 cabrones despedidos se quedaban en casa durmiendo con resaca porque se habían ido de putas la noche anterior. Cierto, la bohemia existe gracias al conformismo de la mayoría de la sociedad, y ello nos da alas a los que tenemos otra forma de entender la vida y la existencia. Pero no es ningún secreto, cualquiera puede sumarse a ello, aunque normalmente perecerá en el intento. Eso sí, los que se quejen de nosotros que luchen primero para mejorar su miserable vida, y luego ya hablaremos de cómo nos repartimos los papeles. ¿por qué coño tengo que estar sufriendo por lo mal que está el pobre proletariado si mientras éste está demasiado ocupado viendo el último episodio de Operación Triunfo ed. XXV o comprando un iPod para meter canciones de los Chichos y Shakira?
-¿me besas?
-Déjame primero acariciarte la nuca y lamer con la punta de la lengua tu tibio cuello.

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-Es muy duro ganarse la vida con el arte de galerías, exposiciones, proyecciones, revistas, entrevistas, fiestas, museos, eventos, curadores, subastas. Cuando necesitas la opinión benévola de los demás para sobrevivir económicamente estás jodido, tu arte deja de ser arte, pierdes el control de tu obra y quedas sometido a los dictámenes de los demás.
-¿te queda coca, verdad?
-Sí, por otro lado, últimamente voy bastante al bingo, a jugarme la pasta con el póker, si gano lo suficiente, me retiro a leer, beber y follar. A estas alturas de mi vida, sólo quiero vivir dignamente.

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-Supongo que lo sabes, que si tu y yo tuviéramos un ático en Montmartre, y recibiéramos al nacer el día, a través de la ventana y tendidos en la cama, la gentil tonalidad lumínica orquestada por el sol, seríamos, si cabe, mejores en nuestro arte.

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-Los niños, en las escuelas, deberían visitar los hospitales y los enfermos terminales una vez a la semana. Aprenderían a convivir con el maldito tabú de la muerte. A plantarle cara, a comprender su dolor.
-Sólo son niños, no podemos meterles en un hospital sin que salgan deprimidos. Tienen que jugar.
-Cuando tienes la muerte delante, frente a frente, y tras el encuentro sigues con vida, volver a jugar es, si cabe, mucho mejor.

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-Antes de que te vayas, quería decírtelo, me gustan tus medias rasgadas.
-Gracias. Por cierto, te felicito, cuando escuchas a Ryuichi Sakamoto, escribes mucho mejor.
-De nada. Querida, no escribo mejor. Escribo en otro estamento, posas tus palabras en confortable sofá, de terciopelo azul. Sé que te gusta más, armoniza con tus medias rotas.


sábado 5 de diciembre de 2009

Jecks no es un psicótico

El día en que Jecks pegó a aquella chica de su clase, cuando ambos tenían 9 años, comprendió, al verla llorar retorciéndose por el suelo, que la vida podía ser bastante divertida. Estaban de campamento en una zona próxima a l'Empordà, en una casa rural con piscina exterior. El cielo mostraba un espléndido horizonte primaveral y, mientras, la rodilla de Jecks presionaba la nuca de la chica y sus amigos, fascinados por la violencia amateur de su autoproclamado líder, escupían en su cara. La pobre chica, renqueando, alcanzó a la profesora y le contó el maltrato de Jecks y sus amigos. La joven profesora, que en realidad suplía a la anterior, de baja por depresión, acudió al lugar de los hechos y no halló rastro de los gamberros a los que había que castigar. Por contra, desde los matojos circundantes, comenzó a recibir pedradas en la espalda. Los chavales, entre risas y bastante puntería, destrozaron la columna vertebral de la docente y, de nuevo, acribillaron a la pobre chica que perdió el conocimiento para no recuperarlo jamás.

La vida, pensaba Jecks en ese momento, valía la pena, ¡repartir dolor! Así de sagaz era ya a los nueve años.
Tras el incidente, la joven profesora quedó tetraplégica y con una pensión vitalicia. La chica perdió su vida. El hecho trascendió, el campamento quedó cancelado y los padres se enteraron por los medios de comunicación del inaudito desastre. Jecks y sus compañeros pasaron a disposición policial antes de ser vistos por sus hundidos y estupefactos padres. El autor intelectual del crímen, Jecks, abandonó la escuela y fue internado en un centro para menores. Gracias a las influencias de su padre, lo mandaron a Suiza, lugar en el que pudo gozar de una nueva vida sin crímenes sangrientos pero que, gracias a su talentosa inclinación a la violencia cotidiana, obtuvo el respeto de sus compañeros y profesores. En todo el internado se sabía: el padre de Jecks era uno de los españoles con más dinero metido en el país del paraíso fiscal y, cada día de fiesta, un Porsche Cayenne conducido por un tutor autorizado lo transportaba al aeropuerto para viajar a España a ver a la familia. Su padre, en realidad, era el único que no veía en su hijo ningún tipo de problema mental ni tendencia psicótica. Todo lo contrario, entendía perfectamente lo que era vivir en un mundo violento y competitivo. Esperaba que pasaran los años para poder iniciarle en los negocios de la familia y convertirle en el nuevo heredero de su fortuna.

A los 16 años, Jecks se inició en la prostitución. A los 18, en la cocaína. A los 21, en los negocios de su padre. A los 23, conoció a Vanity y le contó su vida y éste no tuvo más remedio que celebrar su gran peripecia vital y relatarla con cariño y respeto.

viernes 4 de diciembre de 2009

Conversación LSD con la Madre Naturaleza

Cuando trabajas sólo si te apetece, cobras al negro y sobrevives a base de droga de laboratorio clandestino, tener cuatro días de fiesta es como comprarte un tractor amarillo habiéndote pasado toda la vida labrando el campo manualmente. Es decir, extasiado por el nuevo vehículo, comienzas a atropellar a gente y dejas tu labor payesa para dedicarte al crimen organizado. En estos cuatro largos días, me propongo ir a post diario, comenzando desde hoy hasta el martes, día en que posiblemente no recordaré ni la contraseña para entrar en blogger.

En cuanto a lecturas, estoy con Kapuscinski. El tipo me cae bastante bien, es una pena que omita sus relaciones con las mujeres pero es bonito que hable de los controles militares montados por niños de 14 años. Mi inclinación retro filantrópica es que las armas deben ser de acceso público y gratuito. Me explico: ante el aumento insostenible de la población, dar la posibilidad de matar a cierto excedente humano es un símbolo de mejora de la libertad. Pero en occidente, en especial los aposentados, debemos tener en cuenta que los ricos no morirían, ya que suelen llevar seguridad privada.

Mis argumentos retóricos tienen en este país un seguido de medios de comunicación retorico-objetivistas que me inspiran a diario. Por ejemplo, la esperada sentencia del Tribunal Constitucioanal y la campaña mediática para lograr que catalanalonia quede sometida a los golpes de látigo de la derecha neotechnoelectrofascista y no se apruebe el Estaput. Que no cunda el pánico, vamos hacia un mundo mejor, no hay que preocuparse. En 30 años pasaremos hambre, la batería del iPhone se habrá deteriorado y la selva amazónica será un hervidero de bichos mutantes con cara de Pocahontas. ¿vamos a perdernos este espectáculo? Si el cáncer de pulmón o el alzhemier avanzado no me lo impiden, quiero paladear la decadencia de nuestra especie por todo lo alto, brindando con agua putrefacta del Ganges y abrazando a gordas con las axilas llenas parásitos grasientos. Todo en vivo y en directo, el día del juicio final.

La teoría existencial que va cobrando cuerpo en mi esquema mental, a medida que me construyo a mi mismo a través de este espacio, es que somos pura decadencia con patas, un error de la naturaleza que debemos aprovechar. La madre naturaleza es demasiado perezosa para destruirse, los leones comen zebras pero no hacen una bomba nuclear. La naturaleza tiene ganas de largarse de vacaciones y para ello tiene que cerrar el local, ¿quien mejor que el ser humano para derribar el edificio y dejarla en las listas del INEM? Dedemos seguir su dictado.

Soy un tipo con suerte, a través de un viaje de LSD pude hablar en conexión directa con Ella:

-Vanity, eres un hijo de puta.
- Gracias, Madre.
-Debes repartir la destrucción, dejar que los demás también se empapen de basura y compren como cerdos y hagan más guerras. No eres un héroe, debes permitir que los demás colaboren en el festín suicida. No quieras hacerlo tu solo, aunque sea más divertido. Eres un egoísta.
-Claro Madre, todos deberíamos ser como Corea del Norte.
-Veo que entiendes de lo que hablo, hijo.
- Sí, Madre ¿entonces debería abrir un blog para poder difundir tu mensaje?
- En efecto, joven Vanity, yo me ocuparé de que a través de la publicidad puedas vivir tranquilo y tengas el dinero suficiente para derrochar y comprar libros que te inspiren.
- Oh madre, perfecto, ahora déjeme con esta chica de 1.90, ozos grises azulados y 130 de pecho que estaba penetrando gratuitamente gracias a mi método de seducción (ver post anterior).
-Que la decadencia sea contigo, Vanity.

Y gracias a la Madre Naturaleza soy quién soy y escribo lo que escribo y pienso como pienso, es felicidad al estilo Eduardo Fuckset.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Sublime y minimalista liberación de sueños

Finalmente se quedó dormida. Respiraba sincopadamente, como si el sueño que ocupaba su mente fuera pesado y le obligara a concentrarse para ir resolviendo una por una las fantasías oníricas. Quería ayudar a esa rubia de ojos azules que yacía a mi lado. No me gusta ver sufrir a las mujeres con las que me acabo de acostar, ni que sea en sueños. Cogí un cuchillo recién afilado del primer cajón de la cocina (es el lugar universal de los cuchillos) y le corté las cuerdas vocales y diseccioné su tráquea. Quedé empapado de sangre caliente y joven. Con un par de trocitos de carne y un poco de sangre coagulada, preparé una infusión con té Darjeeling.
Pasé el resto de la tarde leyendo, haciendo aros con el humo del cigarro y dando sorbos de la infusión invernal. Me sentía útil y relajado y con el paladar agradecido por la originalidad de mis brebajes. Una sublime y minimalista manera de darle la bienvenida al último mes del año.

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