Mañana me levantaré pronto,
el mar está a la espera
de 90 personas que subirán a una embaración.
Beberemos desde las 10 de la mañana
hasta las 7 de la tarde
y nos bañaremos y miraremos
nuestros cuerpos bronceados
frescos y húmedos por el agua salada.
Los otros barcos cargados de turistas
y con el fondo de cristal
no entenderán que el mundo
se acaba y hay que salir a navegar
y bailar y beber lo antes posible.
Por la noche Ellen Allien
viene de nuevo al Apolo.
Seguiremos bailando
esto llamado minimal;
ruido y estructuras
melódicas y monótonas
distorsionadas por Macs
potentes y miles de GB
funcionando de forma cruzada
para el deleite general.
Es verano, ya.
viernes 31 de julio de 2009
Fondo de cristal
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jueves 30 de julio de 2009
Errando por Diagonal Mar
Con varios cientos de euros entre las manos decido darme un baño de multitudes por el centro comercial Diagonal Mar. Una tarde en las trincheras de la alienación masiva es terapéuticamente recomendable. Mi psiquiatra suele recetarme este tipo de actividades cuando le amenzado con revivir a Trotsky para jugar con él al ajedrez.
Salgo del Loft en el Borne y llego con el Audi S3 negro en pocos minutos (conseguí que un médico Somalí me diagnosticara daltonismo y puedo conducir sin hacer caso de los semáforos). Me da palo dejarlo en el párking rodeado de coches de menos de 20.000€ con lo que soborno a uno de los seguratas para que vigile el mío, aparacado en la acera delante del FNAC.
Cuando deambulo por la sección de CD's eligiendo con el nuevo álbum de Gui Boratto en mi bolsa suena el iPhone. Es mi amigo auditor que me explica el plan de este sábado para la fiesta en el Catamarang. 90 personas, barra libre, Deep House.
Me paseo por la sección de libros. Está desierta. Por la zona del Fórum barcelonés no hay demasiada gente que sepa leer. Trabajadores de la construcción, camellos de poca monta, amas de casa y demás sucedáneos de homínido contemporáneo. Me compro los cuentos completos de Hemingway y el nuevo libro traducido de Tony O'Neill, escritor offbeat por excelencia, residente en NY, con el que mantengo una sana y cordial relación.
Pago con mi targeta de socio y me descuentan el 50% por ser un cliente excelente. No comprendo demasiado este califativo ya que es la segunda vez que compro en FNAC. Antes de marcharme, decido comprarme el Wii Motion, que detecta el movimiento completo en 3D para los nuevos juegos de Wii. El finalista del premio Planeta del año 93 me recomendó que jugar pasado de ácido al Wii Tenis es un deporte altamente entretenido.
Acto seguido paseo por delante del cine multisala y veo como decenas de personas hacen cola para comprar palomitas grasientas y Coca-Cola de litro y medio. Las películas son las mismas que hace diez años, con más efectos especiales y actores distintos y títulos más agresivos y más fake tits.
Compro una cuidada selección de tés en TeaShop y le pido el número a la dependienta.
Paso por H&M y me llevo cuatro boinas y dos bufandas por si alguien me reconoce y necesito ocultarme.
Llego al lugar más divertido y adictivo. El Game Center. Me preparo un porro y juego a las máquinas llenas de peluches que se agarran con una mano metálica. Consigo varios muñecos japoneses y el bicho que aparece en el anuncio de Opel. Quizá me compre un Opel para poderlo poner en el cristal trasero y decir "Hey gente, estoy en la onda y parezco pobre y vulgar".
El final de tan maravillosa y productiva tarde es el plato fuerte. El nuevo Primark, la tienda de ropa sueca en la que la prenda más cara cuesta 20€. Calculo por encima que con el dinero en efectivo de mis bolsillos podría comprar un 15% de todo el genero expuesto. Me contento con comprarle a un chico indio unos pantalones y un polo. Me siento como Tyler Durden repartiendo felicidad por el mundo. A cambio, el chico me promete que de mayor será escritor y votará al Partido Comunista y tendrá la colección de libros de Bukowski ordenados alfabéticamente.
Me rio sonoramente de cuatro gordas que luchan por ponerse una talla 48. Hay una que lo consigue y grita de felicidad. Las otras miran recelosas.
Me distraigo mirando chaquetas de cuero falso y suena por el altavoz que "todo el staff debe reunirse en la sección B". Una multitud de zombies vestidos de negro circulan adormecidos hasta ese punto y empiezan a recoger ropa y a ordenarla y plegarla y distribuirla de nuevo. Me siento como en Resident Evil pero con zombies explotados y sodomizados.
De vuelta al coche, paso de nuevo por FNAC y pregunto a un freak con granos y pelo largo si tienen la película "La Ola". Responde satisfecho y eficiente que sí la tienen. La compro y leo detrás "la ignorancia de las nuevas generaciones puede convertirse en algo sumamente peligroso". Supongo que cuando los ricos tengan los cojones suficientes para tener un ejército privado el mundo occidental regresará al absolutismo. Por ahora podemos contemplar en Xvideos sendos bukkakes y grandes mamadas y luego podemos comprar en Amazon un florero diseñado por un vietnamita herido mientras luchaba en el ejército rojo en los pantanos del sur del país, en la desembocadura del río Mekong.
El Audi S3 sigue perfectamente aparcado en la acera y el vigilante está pasando un trapo por el cristal. Agradecido por el detalle le doy una propina. Dos gitanas miran deslumbradas el vehículo y mi camiseta Armani y mis zapatos Lacoste. Les doy sonriendo una tarjeta y les comento:
-si alguna vez termináis de leer a Proust y a Joyce, estaré esperando vuestro veredicto.
Miran la tarjeta mientras bajo con el coche de la acera. Leen lo siguiente:
Vanity Dust
proserial killer writer
Fakefinder
Monstercock&Citron Vodka Absolut
Alá es grande
Salgo del Loft en el Borne y llego con el Audi S3 negro en pocos minutos (conseguí que un médico Somalí me diagnosticara daltonismo y puedo conducir sin hacer caso de los semáforos). Me da palo dejarlo en el párking rodeado de coches de menos de 20.000€ con lo que soborno a uno de los seguratas para que vigile el mío, aparacado en la acera delante del FNAC.
Cuando deambulo por la sección de CD's eligiendo con el nuevo álbum de Gui Boratto en mi bolsa suena el iPhone. Es mi amigo auditor que me explica el plan de este sábado para la fiesta en el Catamarang. 90 personas, barra libre, Deep House.
Me paseo por la sección de libros. Está desierta. Por la zona del Fórum barcelonés no hay demasiada gente que sepa leer. Trabajadores de la construcción, camellos de poca monta, amas de casa y demás sucedáneos de homínido contemporáneo. Me compro los cuentos completos de Hemingway y el nuevo libro traducido de Tony O'Neill, escritor offbeat por excelencia, residente en NY, con el que mantengo una sana y cordial relación.
Pago con mi targeta de socio y me descuentan el 50% por ser un cliente excelente. No comprendo demasiado este califativo ya que es la segunda vez que compro en FNAC. Antes de marcharme, decido comprarme el Wii Motion, que detecta el movimiento completo en 3D para los nuevos juegos de Wii. El finalista del premio Planeta del año 93 me recomendó que jugar pasado de ácido al Wii Tenis es un deporte altamente entretenido.
Acto seguido paseo por delante del cine multisala y veo como decenas de personas hacen cola para comprar palomitas grasientas y Coca-Cola de litro y medio. Las películas son las mismas que hace diez años, con más efectos especiales y actores distintos y títulos más agresivos y más fake tits.
Compro una cuidada selección de tés en TeaShop y le pido el número a la dependienta.
Paso por H&M y me llevo cuatro boinas y dos bufandas por si alguien me reconoce y necesito ocultarme.
Llego al lugar más divertido y adictivo. El Game Center. Me preparo un porro y juego a las máquinas llenas de peluches que se agarran con una mano metálica. Consigo varios muñecos japoneses y el bicho que aparece en el anuncio de Opel. Quizá me compre un Opel para poderlo poner en el cristal trasero y decir "Hey gente, estoy en la onda y parezco pobre y vulgar".
El final de tan maravillosa y productiva tarde es el plato fuerte. El nuevo Primark, la tienda de ropa sueca en la que la prenda más cara cuesta 20€. Calculo por encima que con el dinero en efectivo de mis bolsillos podría comprar un 15% de todo el genero expuesto. Me contento con comprarle a un chico indio unos pantalones y un polo. Me siento como Tyler Durden repartiendo felicidad por el mundo. A cambio, el chico me promete que de mayor será escritor y votará al Partido Comunista y tendrá la colección de libros de Bukowski ordenados alfabéticamente.
Me rio sonoramente de cuatro gordas que luchan por ponerse una talla 48. Hay una que lo consigue y grita de felicidad. Las otras miran recelosas.
Me distraigo mirando chaquetas de cuero falso y suena por el altavoz que "todo el staff debe reunirse en la sección B". Una multitud de zombies vestidos de negro circulan adormecidos hasta ese punto y empiezan a recoger ropa y a ordenarla y plegarla y distribuirla de nuevo. Me siento como en Resident Evil pero con zombies explotados y sodomizados.
De vuelta al coche, paso de nuevo por FNAC y pregunto a un freak con granos y pelo largo si tienen la película "La Ola". Responde satisfecho y eficiente que sí la tienen. La compro y leo detrás "la ignorancia de las nuevas generaciones puede convertirse en algo sumamente peligroso". Supongo que cuando los ricos tengan los cojones suficientes para tener un ejército privado el mundo occidental regresará al absolutismo. Por ahora podemos contemplar en Xvideos sendos bukkakes y grandes mamadas y luego podemos comprar en Amazon un florero diseñado por un vietnamita herido mientras luchaba en el ejército rojo en los pantanos del sur del país, en la desembocadura del río Mekong.
El Audi S3 sigue perfectamente aparcado en la acera y el vigilante está pasando un trapo por el cristal. Agradecido por el detalle le doy una propina. Dos gitanas miran deslumbradas el vehículo y mi camiseta Armani y mis zapatos Lacoste. Les doy sonriendo una tarjeta y les comento:
-si alguna vez termináis de leer a Proust y a Joyce, estaré esperando vuestro veredicto.
Miran la tarjeta mientras bajo con el coche de la acera. Leen lo siguiente:
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miércoles 29 de julio de 2009
Breve guía sobre cómo montar un grupo de Indie rock
Presento una exclusiva guía para fracasar estrepitosamente en el cutre y pretencioso mundo del rock "alternativo".
La única voluntad que se encuentra detrás de esta idea es pasar el tiempo y alejarse de los antidepresivos durante 6 meses. Medio año es el tiempo suficiente para adelgazar, tocar y hacer canciones, viajar un poco, follar, drogarse y después quedar relegado al pasado y volver a los antidepresivos.
1. Estética: es importante ser hortera. Uno de los componentes del grupo debe ser guapo y otro más bueno pero bastante feo. Otro debe ser "normal y centrado" y, el más loco, gordo. Sí, lo justo es que sean cuatro.
Las camisetas deben ser de color oscuro y con cosas escritas en inglés. Algún agujero trash no será mal visto. Pantalones tejanos gastados. Pelo con gomina pero aplicada de modo imperceptible. Patillas, barba de pocos días. Siempre botas o bambas muy "cool".
Hay que cantar mirando firmemente a las tías y de golpe desviando la mirada en busca de una súbita inspiración.
2. Letras: tienen que ser sobre temas nimios, poco politizados. El amor es un clásico. Lo jodido que está uno, también. No hay que parecer ñoño, para eso ya están los grupos pop. El gordo cañero es el que se ocupa de levantar los ánimos y el normal toca el bajo. El guapo canta al público como si se mirara en el espej¡o y es el que hace las letras porque folla más. No olvidar nunca una balada para decir "ei nenas, que tenemos sentimientos y no sólo polla".
3. Estilo: no importa si se toca bien o mal, lo importante es "molar". Tener aires de tios cojonudos y de buen rollo.
4. Actitud: duros en el escenario y super de buen rollo en las ruedas de prensa y en los camerinos.
5. Frases: una frase que nadie pueda entender, otra preparada para los titulares y una broma sexual oportuna. Rematar con "la fama es indomable e insolente".
6. Drogas: muchas y abundantes. Uno de los componentes debe abandonar la gira por problemas de este tipo. Es preferible que lo haga el tipo normal, así se le puede dar personalidad de modo fácil y una rica y complicada vida interior. Hay que preparar frases como "estamos muy jodidos, pero es un tipo de puta madre y saldrá de esta".
7. Dinero: hay que gastar mucho y mal, comprar cosas inecesarias (catifas de zebra para el estudio, coche descapotable de los sesenta).
En resumidas cuentas, con esta guía se puede vivir de puta madre y cuando el filón se acaba seguir follando con el clásico "¿te acuerdas de "Los esquizoides"? yo era el cantante del grupo."
Si se desea hacer lo mismo con los Dj, hay que concentrar todos los puntos en una sola persona. Añadir más cocaïna y un punto más macarra berlinés.
La única voluntad que se encuentra detrás de esta idea es pasar el tiempo y alejarse de los antidepresivos durante 6 meses. Medio año es el tiempo suficiente para adelgazar, tocar y hacer canciones, viajar un poco, follar, drogarse y después quedar relegado al pasado y volver a los antidepresivos.
1. Estética: es importante ser hortera. Uno de los componentes del grupo debe ser guapo y otro más bueno pero bastante feo. Otro debe ser "normal y centrado" y, el más loco, gordo. Sí, lo justo es que sean cuatro.
Las camisetas deben ser de color oscuro y con cosas escritas en inglés. Algún agujero trash no será mal visto. Pantalones tejanos gastados. Pelo con gomina pero aplicada de modo imperceptible. Patillas, barba de pocos días. Siempre botas o bambas muy "cool".
Hay que cantar mirando firmemente a las tías y de golpe desviando la mirada en busca de una súbita inspiración.
2. Letras: tienen que ser sobre temas nimios, poco politizados. El amor es un clásico. Lo jodido que está uno, también. No hay que parecer ñoño, para eso ya están los grupos pop. El gordo cañero es el que se ocupa de levantar los ánimos y el normal toca el bajo. El guapo canta al público como si se mirara en el espej¡o y es el que hace las letras porque folla más. No olvidar nunca una balada para decir "ei nenas, que tenemos sentimientos y no sólo polla".
3. Estilo: no importa si se toca bien o mal, lo importante es "molar". Tener aires de tios cojonudos y de buen rollo.
4. Actitud: duros en el escenario y super de buen rollo en las ruedas de prensa y en los camerinos.
5. Frases: una frase que nadie pueda entender, otra preparada para los titulares y una broma sexual oportuna. Rematar con "la fama es indomable e insolente".
6. Drogas: muchas y abundantes. Uno de los componentes debe abandonar la gira por problemas de este tipo. Es preferible que lo haga el tipo normal, así se le puede dar personalidad de modo fácil y una rica y complicada vida interior. Hay que preparar frases como "estamos muy jodidos, pero es un tipo de puta madre y saldrá de esta".
7. Dinero: hay que gastar mucho y mal, comprar cosas inecesarias (catifas de zebra para el estudio, coche descapotable de los sesenta).
En resumidas cuentas, con esta guía se puede vivir de puta madre y cuando el filón se acaba seguir follando con el clásico "¿te acuerdas de "Los esquizoides"? yo era el cantante del grupo."
Si se desea hacer lo mismo con los Dj, hay que concentrar todos los puntos en una sola persona. Añadir más cocaïna y un punto más macarra berlinés.
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lunes 27 de julio de 2009
Vacaciones y reflexiones en la Costa Brava
-Todo el mundo necesita unas vacaciones pero, joder Vanity, te estás pasando. Comprendo hasta cierto punto que hayas tenido un buen año. Te has follado a más tías del Este que Lenin en sus mejores tiempos. Has terminado el primer ciclo de Economía en una Universidad de Mierda. Has entrado en una privada para sacarte el segundo ciclo de periodismo.
-Joder O’Clarcks-le interrumpo- no es solo eso. Hace tiempo que quería vagabundear en la Costa Brava. Unos días en la playa sin producir no le sientan mal a nadie. Llevo un puto año y medio a post cada dos días. Suma eso a la cantidad de pajas que me hago, las clases, mi prestigioso trabajo y las entrevistas con la MTV, ¿crees que llego a todo?.
- No sé Vanity, los ingresos por Adsense están bajando…
- Bueno, puede ser, pero si lo piensas, este año ahorraremos. No me ingresarán en la clínica de desintoxicación de North Carolina.
- ¿hay clínicas de desintoxicación en North Carolina?
- ¿dónde coño crees que va Amy Winehouse?
Recostado en la tumbona, con el mar bajo mis pies lamiendo la arena con el agua salada e impoluta (he comprado una planta depuradora especialmente para la zona de mi hotel), hago balance del medio año ya transcurrido mientras el gobernador de Dubai fuma un Cohiba en la veranda de la habitación contigua.
-Cada vez soy más víctima de mi propio personaje, O’Clarcks. La gente ya no quiere a un tipo normal y corriente que la tiene grande y escribe emulando a Easton Ellis, quieren leer un auténtico enfermo mental que se pasea por la vida lanzando billetes y petando culos de rubias naturales.
- Vamos a ver, soy tu manager y...
- No, chico, eres mi tercer manager y de hecho estás de prácticas
- Lo que sea, joder. Quiero decir que desde que te conozco has estado haciendo exactamente lo que dices. Puede que seas tu mismo el que se ha ido degradando. La fama, las drogas, el dinero y tu falta de tacto con los reporteros del corazón. Todo esto te está jodiendo.
- Puede que tengas razón. ¿tienes un Xanax a mano?
- Está en mi contrato tener siempre tranquilizantes a mano.
- Bien, mi segundo manager sabe negociar como toca.
Sigo dando vueltas a mi rumbo esquizo techno punk dirty artista dislocado postexistencial desestructuralista. Con el Xanax dentro, me siento mejor.
- Clarcks, debes conseguir los antidepresivos que mataron a Michael Jackson. Tienen que ser de puta madre
- Tomo nota, señor.
- Así me gusta, que me trates de señor.
- También está en mi contrato, señor. Pero lo había olvidado, perdón señor.
- Muy bien O’Clarcks, eres un buen lameculos.
- Gracias señor.
- Supongo que es por el Xanax, ahora mismo me caes bien. Te voy a dar una oportunidad. Puede que sea la de tu vida, la única que una buena persona como yo pueda darte. ¿qué me recomiendas como trazo literario a seguir para el año que viene?
- Bueno….señor Vanity, es una gran pregunta…nosé si yo…
- Tienes 2 segundos para improvisar algo sino pasarás a limpiarme los zapatos, y de paso las del gobernador de Dubai.
- Sí, señor. Bien, lo que está claro es que su fórmula tiene ciertos componentes adictivos. Su prosa, lo primero. Ambos sabemos que no escribe demasiado bien pero consigue ser ágil, dinámico y directo. Raras veces se gusta a si mismo por cómo escribe, su gran pasión es su ego. Ahí sí puede ser algo cansino. Hay mucha miseria en el mundo, ¿sabe? Y usted con o sin crisis sigue machacando a los pobres y a la masa y a los calvos y a los gordos. Su público jadea y está en el ring con usted, con ganas de cargarse todo lo que se mueva. Le felicito, no es fácil lograrlo, pero a veces debe moderar su lado íntimo para no parecer una nenaza. Hay noches en las que no folla y miente impunemente, se engaña a si mismo y a los demás y les hace creer que vive una vida que no tiene en realidad. Debería adentrarse en el lado más humano de su yo y ayudar a los pandas y a los discapacitados. Eso siempre vende y mejoraría su karma.
- Vaya vaya, O’Clarcks, veo que tenías este discursito preparado. ¿de dónde coño has salido? ¿te ha enviado Greenpeace, perroflauta?. En cierto modo tienes razón, mi ego requiere sus atenciones y debe ser cuidado como si de un jardín zen se tratara. También hay que regarlo cada a día, y hacerlo crecer. Por eso, justamente creo realidades paralelas donde hospedo mi mente más avezada. ¿entiendes, Clarcks?. Ahora, si me disculpas, se está poniendo el sol y me esperan para el cóctel en la terrazada del NH Special Host, hay una buena fiesta con Hearttrob y Magda. Deberías saber que, por contrato, debo dejarme fotografiar con Elle McPherson.
-Comprendo señor. Es cierto, lo tiene en la agenda.
- Respecto a lo de los pandas y demás chorradas, ya sabes que el mundo está bastante jodido y los que vivimos bien no podemos estar pensando en lo mal que va todo. Al final, todo iría mal, los gordos y nosotros. ¿es eso lo que quieres?
- No, claro
- Estás despedido.
- Lo siento señor.
- Tu último trabajo, llama al BMW, joder.
-Joder O’Clarcks-le interrumpo- no es solo eso. Hace tiempo que quería vagabundear en la Costa Brava. Unos días en la playa sin producir no le sientan mal a nadie. Llevo un puto año y medio a post cada dos días. Suma eso a la cantidad de pajas que me hago, las clases, mi prestigioso trabajo y las entrevistas con la MTV, ¿crees que llego a todo?.
- No sé Vanity, los ingresos por Adsense están bajando…
- Bueno, puede ser, pero si lo piensas, este año ahorraremos. No me ingresarán en la clínica de desintoxicación de North Carolina.
- ¿hay clínicas de desintoxicación en North Carolina?
- ¿dónde coño crees que va Amy Winehouse?
Recostado en la tumbona, con el mar bajo mis pies lamiendo la arena con el agua salada e impoluta (he comprado una planta depuradora especialmente para la zona de mi hotel), hago balance del medio año ya transcurrido mientras el gobernador de Dubai fuma un Cohiba en la veranda de la habitación contigua.
-Cada vez soy más víctima de mi propio personaje, O’Clarcks. La gente ya no quiere a un tipo normal y corriente que la tiene grande y escribe emulando a Easton Ellis, quieren leer un auténtico enfermo mental que se pasea por la vida lanzando billetes y petando culos de rubias naturales.
- Vamos a ver, soy tu manager y...
- No, chico, eres mi tercer manager y de hecho estás de prácticas
- Lo que sea, joder. Quiero decir que desde que te conozco has estado haciendo exactamente lo que dices. Puede que seas tu mismo el que se ha ido degradando. La fama, las drogas, el dinero y tu falta de tacto con los reporteros del corazón. Todo esto te está jodiendo.
- Puede que tengas razón. ¿tienes un Xanax a mano?
- Está en mi contrato tener siempre tranquilizantes a mano.
- Bien, mi segundo manager sabe negociar como toca.
Sigo dando vueltas a mi rumbo esquizo techno punk dirty artista dislocado postexistencial desestructuralista. Con el Xanax dentro, me siento mejor.
- Clarcks, debes conseguir los antidepresivos que mataron a Michael Jackson. Tienen que ser de puta madre
- Tomo nota, señor.
- Así me gusta, que me trates de señor.
- También está en mi contrato, señor. Pero lo había olvidado, perdón señor.
- Muy bien O’Clarcks, eres un buen lameculos.
- Gracias señor.
- Supongo que es por el Xanax, ahora mismo me caes bien. Te voy a dar una oportunidad. Puede que sea la de tu vida, la única que una buena persona como yo pueda darte. ¿qué me recomiendas como trazo literario a seguir para el año que viene?
- Bueno….señor Vanity, es una gran pregunta…nosé si yo…
- Tienes 2 segundos para improvisar algo sino pasarás a limpiarme los zapatos, y de paso las del gobernador de Dubai.
- Sí, señor. Bien, lo que está claro es que su fórmula tiene ciertos componentes adictivos. Su prosa, lo primero. Ambos sabemos que no escribe demasiado bien pero consigue ser ágil, dinámico y directo. Raras veces se gusta a si mismo por cómo escribe, su gran pasión es su ego. Ahí sí puede ser algo cansino. Hay mucha miseria en el mundo, ¿sabe? Y usted con o sin crisis sigue machacando a los pobres y a la masa y a los calvos y a los gordos. Su público jadea y está en el ring con usted, con ganas de cargarse todo lo que se mueva. Le felicito, no es fácil lograrlo, pero a veces debe moderar su lado íntimo para no parecer una nenaza. Hay noches en las que no folla y miente impunemente, se engaña a si mismo y a los demás y les hace creer que vive una vida que no tiene en realidad. Debería adentrarse en el lado más humano de su yo y ayudar a los pandas y a los discapacitados. Eso siempre vende y mejoraría su karma.
- Vaya vaya, O’Clarcks, veo que tenías este discursito preparado. ¿de dónde coño has salido? ¿te ha enviado Greenpeace, perroflauta?. En cierto modo tienes razón, mi ego requiere sus atenciones y debe ser cuidado como si de un jardín zen se tratara. También hay que regarlo cada a día, y hacerlo crecer. Por eso, justamente creo realidades paralelas donde hospedo mi mente más avezada. ¿entiendes, Clarcks?. Ahora, si me disculpas, se está poniendo el sol y me esperan para el cóctel en la terrazada del NH Special Host, hay una buena fiesta con Hearttrob y Magda. Deberías saber que, por contrato, debo dejarme fotografiar con Elle McPherson.
-Comprendo señor. Es cierto, lo tiene en la agenda.
- Respecto a lo de los pandas y demás chorradas, ya sabes que el mundo está bastante jodido y los que vivimos bien no podemos estar pensando en lo mal que va todo. Al final, todo iría mal, los gordos y nosotros. ¿es eso lo que quieres?
- No, claro
- Estás despedido.
- Lo siento señor.
- Tu último trabajo, llama al BMW, joder.
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martes 21 de julio de 2009
Glamourama
Glamourama de Easton Ellis:
-La moda es lo que es in.
-No, lo que es in es lo que ya no está de moda
-¿lo que está pasado de moda es in?
- Exacto, lo que ya no es moda es moda.
Conversaciones de este nivel podemos paladear en Glamourama. Jóvenes de 25 años que facturan 2 millones de € anuales reflexionan profundamente acerca de las banalidades más absurdas. Ocupan portadas de revistas, personalidades del momento, fiestas. Todo acompañado de un alta contenido sexual y antidepresivos.
Easton Ellis considera que la novela ha perdido vigencia. Los famosos son aburridos, hay demasiados, afirma. Todo lo que tiene áurea de glamour suele ir acompañado de la "restricción", la inaccesibilidad aparante para conseguirlo es justamente su valor más destacado. La fama está hoy en día de segundas rebajas.
Tengo mucha más simpatía por la era de la hegemonía burguesa. Había que ser rico, culto, sofisticado, elegante, experto en vinos, telas de seda, Rosseau, músca clásica. En especial, había que saber leer. Era una fama discreta, bien llevada, madura, que no precisaba vender el cuerpo para un anuncio de Carrefour. ¡qué bellos tiempos, los del sombrero de copa!.
Hoy he salido de casa fumando pipa, con un monóculo y un bastón ergonómico y a juego con el traje. He alquilado un caballo para ir a trote hasta el centro. El cabrón se ponía a comer hierba a cada rincón que encontraba. Me he puesto nervioso y el bicho lo ha notado. Se ha descontrolado y hemos entrado al galope en un bazar chino, agachado para no meterme una torta en la cabeza. El cabrón ha derrumbado varias estanterías con cables, chinchetas, dvd's vírgenes, hilo, camisetas, bufandas, piercings, pintalabios, fiambreras, pasta de dientes, coladores, platos, tenedores y mierda semejante que no hay día que no me perturbe saber quién se lleva esta basura a su casa.
La frase "cariño, he pasado por el chino y he comprado un pelapatatas" me provoca náuseas.
El chino del mostrador, que estaba lavándose los dientes-vive en la tienda- se ha vuelto loco. He decidido patearlo para que no me dé problemas jurídicos.
Llegado a mi destino, el caballo tenía problemas gástricos. Para que no ensuciara la vía publica, he entrado con calma en un Starfucks Coffee. Ha cagado con ímpetu y dedicación en el mostrador y se ha limpiado el culo en el puto logo de la sirenita cachonda.
He liberado al caballo y ha bajado por las Ramblas, en busca de alguna putilla madrugadora para celebrar un buen encuentro zoofílico (le he dejado un billete de 50€ enganchado en el bozal, para que la chica no se negara por razones de dinero).
Andando como un auténtico dandy y tocando con el bastón el culo de las turistas, he paseado hasta una librería de viejo. Mi intención no era otra que sacar el monóculo y fingir que leía con atención el primer tomo de una primera edición de la enciclopedia británica. Manteniendo mi costumbre, me he hecho una copiosa raya en el mostrador y he salido haciendo gráciles piruetas con el bastón.
Las abuelas me miraban profesando respeto, las chicas jovencitas con curiosidad y los hombres desconcertados. La actitud más comprensible es la de los tíos: vestir con ropa Pull&Bear a los 40 años es una clara señal de "hola peña, me llamo Andrés, no tengo novia, me gusta salir de fiesta con los colegas y sí, estoy tocando hondo".
He seguido paseando ociosamente. Me ha sonado el iPhone. Mi camello está tomando un cóctel en la terraza del loft de mi manager. Está cerca. Llego allí caminando como un auténtico dandy, golpeando con fuerza los traseros de las turistas gordas y alabando el culito prieto de las chicas que parecen del Este.
Subo por el ascensor hasta el recibidor privado.
La puerta está entreabierta y el sistema de seguridad funcionando, la cámare se gira para grabarme, me parece ver que frunce el objetivo, no creo que haya visto a muchos dandies auténticos por aquí.
Cruzo el piso-tardo 2 minutos al trote- y salgo a la terraza. Están sentados en las chaise longues.
-¿qué hay chicos?
Giggs O'Brian, mi manager, sonríe con entusiasmo y me da un fuerte apretón de manos.
-Joder Vanity,¡te has tomado en serio el cambio de imagen que te propuse!
- Supongo que es la puta depresión que me persigue, necesitaba un cambio temporal, ya sabes.-La moda es lo que es in.
-No, lo que es in es lo que ya no está de moda
-¿lo que está pasado de moda es in?
- Exacto, lo que ya no es moda es moda.
Conversaciones de este nivel podemos paladear en Glamourama. Jóvenes de 25 años que facturan 2 millones de € anuales reflexionan profundamente acerca de las banalidades más absurdas. Ocupan portadas de revistas, personalidades del momento, fiestas. Todo acompañado de un alta contenido sexual y antidepresivos.
Easton Ellis considera que la novela ha perdido vigencia. Los famosos son aburridos, hay demasiados, afirma. Todo lo que tiene áurea de glamour suele ir acompañado de la "restricción", la inaccesibilidad aparante para conseguirlo es justamente su valor más destacado. La fama está hoy en día de segundas rebajas.
Tengo mucha más simpatía por la era de la hegemonía burguesa. Había que ser rico, culto, sofisticado, elegante, experto en vinos, telas de seda, Rosseau, músca clásica. En especial, había que saber leer. Era una fama discreta, bien llevada, madura, que no precisaba vender el cuerpo para un anuncio de Carrefour. ¡qué bellos tiempos, los del sombrero de copa!.
Hoy he salido de casa fumando pipa, con un monóculo y un bastón ergonómico y a juego con el traje. He alquilado un caballo para ir a trote hasta el centro. El cabrón se ponía a comer hierba a cada rincón que encontraba. Me he puesto nervioso y el bicho lo ha notado. Se ha descontrolado y hemos entrado al galope en un bazar chino, agachado para no meterme una torta en la cabeza. El cabrón ha derrumbado varias estanterías con cables, chinchetas, dvd's vírgenes, hilo, camisetas, bufandas, piercings, pintalabios, fiambreras, pasta de dientes, coladores, platos, tenedores y mierda semejante que no hay día que no me perturbe saber quién se lleva esta basura a su casa.
La frase "cariño, he pasado por el chino y he comprado un pelapatatas" me provoca náuseas.
El chino del mostrador, que estaba lavándose los dientes-vive en la tienda- se ha vuelto loco. He decidido patearlo para que no me dé problemas jurídicos.
Llegado a mi destino, el caballo tenía problemas gástricos. Para que no ensuciara la vía publica, he entrado con calma en un Starfucks Coffee. Ha cagado con ímpetu y dedicación en el mostrador y se ha limpiado el culo en el puto logo de la sirenita cachonda.
He liberado al caballo y ha bajado por las Ramblas, en busca de alguna putilla madrugadora para celebrar un buen encuentro zoofílico (le he dejado un billete de 50€ enganchado en el bozal, para que la chica no se negara por razones de dinero).
Andando como un auténtico dandy y tocando con el bastón el culo de las turistas, he paseado hasta una librería de viejo. Mi intención no era otra que sacar el monóculo y fingir que leía con atención el primer tomo de una primera edición de la enciclopedia británica. Manteniendo mi costumbre, me he hecho una copiosa raya en el mostrador y he salido haciendo gráciles piruetas con el bastón.
Las abuelas me miraban profesando respeto, las chicas jovencitas con curiosidad y los hombres desconcertados. La actitud más comprensible es la de los tíos: vestir con ropa Pull&Bear a los 40 años es una clara señal de "hola peña, me llamo Andrés, no tengo novia, me gusta salir de fiesta con los colegas y sí, estoy tocando hondo".
He seguido paseando ociosamente. Me ha sonado el iPhone. Mi camello está tomando un cóctel en la terraza del loft de mi manager. Está cerca. Llego allí caminando como un auténtico dandy, golpeando con fuerza los traseros de las turistas gordas y alabando el culito prieto de las chicas que parecen del Este.
Subo por el ascensor hasta el recibidor privado.
La puerta está entreabierta y el sistema de seguridad funcionando, la cámare se gira para grabarme, me parece ver que frunce el objetivo, no creo que haya visto a muchos dandies auténticos por aquí.
Cruzo el piso-tardo 2 minutos al trote- y salgo a la terraza. Están sentados en las chaise longues.
-¿qué hay chicos?
Giggs O'Brian, mi manager, sonríe con entusiasmo y me da un fuerte apretón de manos.
-Joder Vanity,¡te has tomado en serio el cambio de imagen que te propuse!
- Cool, me alegro.
- ¿Consideras que el traje está pasado de moda?
- Totalmente desfasado tío, enhorabuena. Ya sabes, lo in es lo que está pasado de moda. La moda es lo que ya no es moda.
- Amén, ¿te queda coca Rimbaud?
- Amén
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sábado 18 de julio de 2009
30 segundos
Viernes noche. Antes de proceder a ver la película "Contra la pared" veo, creo que la primera vez en todo el mes, unos minutos de televisión.
La pestilencia del contenido me abruma al instante, cuando me cruzo con el último "morbo-documental" de Callejeros. Este grupo de patéticos reporteros que deambulan por las barriadas más cutres y jodidas del país, son recibidos como héroes por los nativos, al borde de la desnutrición, el SIDA y la pobreza más cruda. Pasean su cámara por las desastrosas estancias y dejan que los pintorescos personajes cuenten su vida sin reparo para regocijo general.
Me llama la atención el tiempo que le dedican a la maestra que lleva una escuela para gitanos. Esta señora atiende a las madres al mismo tiempo que a los niños y los ahuyenta, ni que sea por una horas, de su miserable vida. Como decía, los morbo-reporteros le dedican 30 segundos. La mujer que levanta y saca de la calle a chavales al borde del crack no se merece los 5 minutos de fama correspondientes a las putas, presos, zombies, pringaos, ladrones y camellos. No, la maestra sólo interesa eso, 30 segundos.
30 segundos es lo que tardo en destrozar la cámara de uno de estos reporteros aficionados. 30 segundos es lo que tardo en reventar una televisión. 30 segundos más es lo que me cuesta reunir los trozos de la pantalla y meterlos en un sobre para mandárselo por correo al director ejecutivo del programa.
El festival televisivo continua. Me imagino a millones de personas sentados en cómodos sofás pagados a plazos, contemplando al mismo tiempo el puto cuadrado de cristal con luces. Después de Callejeros y al más puro estilo "caso Watergate", la trama Gürtel se expone desde sus inicios hasta la actualidad, incluyendo todos y cada uno de los profesionales políticos que la han alimentado. Se escuchan fragmentos de conversaciones dónde aparecen "tías, tío, pasta, de puta madre, joder, cabrón". Por un momento no sé si sigo viendo Callejeros o a políticos profesionales que trabajan supuestamente por el bien del país. Los máximos dirigentes del partido mantienen firmemente la confianza en los acusados. Miles de personas aclaman rabiosas a sus líderes injustamente acusados. Mileuristas y amas de casa se aúnan en contra de las conspiraciones de la fuerza que gobierna para dilapidar la honestidad y seriedad del trabajo de los suyos.
"Te regalé un Land Rover, ¿recuerdas?". Cenas en fastuosos hoteles, viajes a la Polinesia. Cada céntimo sale de los bolsillos de paletas, profesores, escritores, conductores de autobús y vendedores de vinilos. Es fascinante ver lo miserable que puede llegar a ser un tipo con traje y corbata. O mejor aún, un grupo de tipos con traje y corbata. O mucho mejor, un grupo de tipos con traje y corbata y mujeres con pote hasta en las fosas nasales y cientos de miles de personas depositando su confianza a ciegas en su honorabilidad y proyectos.
30 segundos es lo que tardo en escribir cada párrafo de este texto y 30 segundos lo que tardaré en liarme un cigarro para fumarlo mientras corrijo.
Suerte que, dentro de algunos años, quizá siglos, puede que milenios, todo esto será polvo.
Polvo y vanidad.
Pura Vanidad.
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miércoles 15 de julio de 2009
El Capital - Karl Dust
Todo tiene un precio. La muerte de un bebé, el CD recopilatorio de Michael Jackson, los poemas inéditos de Bukowski, el café con leche, la fama y un brick de Don Simón. Detrás de esta obviedad encontramos el motor y eje de la historia, la voluntad de producción con el fin de obtener una remuneración a cambio, que permite a su vez consumir y, en según que casos, la acumulación de riqueza y poder. No consumir es poseer "el dinero en líquido", que implica poder poseer: una potencialidad que da margen de maniobra y cierta libertad dentro del sistema.
La mercantilización progresiva de la vida, basada en la posibilidad de obtener rentabilidad en casi todos los aspectos de la existencia, ha llegado al máximo esplendor con la invasión de la Red en las sociedades primer mundistas. Eres lo que pagarían por tí, si pudieran comprarte. Eres lo que facturas. Eres tu productividad. El precio de tu vida es lo que determina tu estatus social, tu valor, tu ser y tu respeto. Eres el número de visitas de tu blog. Eres lo que vendes y no lo que publicas.
Todo lo que conlleva generar una suma importante de dinero define a la persona, de modo más exacto que atributos como el carácter o la inteligencia.
En la sociedad de los falsos artistas, del usted y yo como protagonistas, como diría Paula Sibilia parafraseando a The Times, cualquiera puede llegar a ser alguien. Este ser alguien es determinado con las variables economicistas que completan la función del ser.
Los píxeles tienen un precio. Cada banner ubicado en mi blog es una presencia ajena, un intruso en ese espacio que cuido como a un jardín Zen. Es la rendición oportunista a la venta de productos y propuestas que poco tienen que ver con la realidad ficción que trabajo a diario.
El Capital en la Red se torna líquido -adjetivo que tanto agrada a Zygmunt Bauman,-y se filtra en periódicos, blogs, fotoblogs, redes sociales y buscadores. La tentación del consumo material -publicidad- nos acompaña en el consumo intelectual-blogs- y crea una sinergia indisociable por la cual los productores (usted y yo) consiguen una mísera remuneración por su trabajo, viciando el contenido voluntariamente con falsas ilusiones de mejorar la cotización del ser, amparada por los ingresos derivados de la publicidad.
La confluencia de la publicidad y el trabajo independiente permite a las empresas que convierten en líquida su presencia comercial insertar su producto en el ámbito privado, mejorando el target y llegando al consumidor ideal que los departamentos de marketing consideran más apropiado.
La mayoría de bloggers profesionales consiguen sus ingresos a través de la publicidad. Sin ella, no podrían dedicar el tiempo necesario para producir al nivel que exigen sus lectores.
¿Es la publicidad el motor de Internet? ¿Es la pieza que une los engranajes de la creación?
No se lo pierdan, regresamos después de la publicidad.
La mercantilización progresiva de la vida, basada en la posibilidad de obtener rentabilidad en casi todos los aspectos de la existencia, ha llegado al máximo esplendor con la invasión de la Red en las sociedades primer mundistas. Eres lo que pagarían por tí, si pudieran comprarte. Eres lo que facturas. Eres tu productividad. El precio de tu vida es lo que determina tu estatus social, tu valor, tu ser y tu respeto. Eres el número de visitas de tu blog. Eres lo que vendes y no lo que publicas.
Todo lo que conlleva generar una suma importante de dinero define a la persona, de modo más exacto que atributos como el carácter o la inteligencia.
En la sociedad de los falsos artistas, del usted y yo como protagonistas, como diría Paula Sibilia parafraseando a The Times, cualquiera puede llegar a ser alguien. Este ser alguien es determinado con las variables economicistas que completan la función del ser.
Los píxeles tienen un precio. Cada banner ubicado en mi blog es una presencia ajena, un intruso en ese espacio que cuido como a un jardín Zen. Es la rendición oportunista a la venta de productos y propuestas que poco tienen que ver con la realidad ficción que trabajo a diario.
El Capital en la Red se torna líquido -adjetivo que tanto agrada a Zygmunt Bauman,-y se filtra en periódicos, blogs, fotoblogs, redes sociales y buscadores. La tentación del consumo material -publicidad- nos acompaña en el consumo intelectual-blogs- y crea una sinergia indisociable por la cual los productores (usted y yo) consiguen una mísera remuneración por su trabajo, viciando el contenido voluntariamente con falsas ilusiones de mejorar la cotización del ser, amparada por los ingresos derivados de la publicidad.
La confluencia de la publicidad y el trabajo independiente permite a las empresas que convierten en líquida su presencia comercial insertar su producto en el ámbito privado, mejorando el target y llegando al consumidor ideal que los departamentos de marketing consideran más apropiado.
La mayoría de bloggers profesionales consiguen sus ingresos a través de la publicidad. Sin ella, no podrían dedicar el tiempo necesario para producir al nivel que exigen sus lectores.
¿Es la publicidad el motor de Internet? ¿Es la pieza que une los engranajes de la creación?
No se lo pierdan, regresamos después de la publicidad.
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lunes 13 de julio de 2009
En el balneario
Cuando te ofrecen pasar un fin de semana en un balneario con todos los gastos pagados es difícil decir que no. Estar rodeado de viejos de 90 años que comen a la 1 de del mediodía y cenan a las 8 de la tarde no es una actividad frecuente en mi cotidianidad. Piscina de aguas termales, champagne en la habitación, masajes Shiatsu, lectura en hamacas regulables.
Encontré espacio en el párquing y dejé el Porsche a la sombra y protegido de las manazas de los viejos ciegos que andaban por ahí dándo golpes de bastón a las ruedas, creyendo que eran pequeños demonios enviados por Lucifer.
Fui recibido, a petición mía, por dos chicas en bikini que me llevaron a la felación. Perdón, a la habitación. Al entrar, saqué el maletín plateado y elegí tres fajos de billetes. Colgué cuidadosamente dinero por todas las paredes. Billetes de 50€. Me gusta estar rodeado de dinero cuando duermo. La pasta es el ángel de la guarda de mi soledad. Me masturbé a consciencia y eyaculé por la ventana. Mi semen se esparció por encima de la terraza. La mayoría de abuelos creyeron que los pájaros se habían cagado, aunque discutieron durante un buen rato acerca de la viscosidad del material. Tiré una silla desde el tercer piso, hice algunas flexiones y me metí en el jacuzzi del baño. Leí "la intimidad como espectáculo" y fumé dos cigarros. De golpe, sentí un profundo malestar y decidí llenar el jacuzzi hasta el límite y hacerlo rebasar para inundar la habitación. El agua salió del baño, se expandió por la habitación y comenzó a mojar la moqueta del pasillo.Mi malestar desapareció sabiendo que los daños joderían a los abuelos y a la dirección del balneario. Me puse el albornoz blanco e inmaculado y salí descalzo al pasillo. Fui llamando a todas las habitaciones una por una, repartiendo mi libro y actuando como si fuera un vendedor de biblias.
-Señora, aquí tiene la Bíblia Posmoderna. Que pase un buen día.
Necesitaba otro baño. Bajé a recepción y me hice una raya en el mostrador, mirando el escote de la secretaria. Crucé el frondoso jardín fumando un porro de Marihuana-liado en el ascensor- en dirección a la piscina. El guardia de seguridad me dijo educadamente que no podía consumir drogas.
Algo colocado respondí lo siguiente:
-Tengo un cáncer de médula, el médico me ha dicho que es el último día de mi vida que puedo caminar. La única forma de conseguirlo es fumando esto. No me toques los cojones y colócate bien el peluquín.
Me sentí algo mejor pero quizá algo decepcionado por no haberle hecho daño físico. Me estoy volviendo una nena, me dije a mi mismo.
Llegué a la piscina y comprobé con mis propios ojos lo jodidamente feo que puede ser un cuerpo viejo, Berlusconi ha contribuído a ello y me ha marcado profundamente. Fingí tener un ataque de epilepsia-homenaje a Curtis- y algunos viejos se acercaron a ayudarme. Los otros seguían iluminados, hablando solos y paseándose oliendo las flores y frotando el trasero con las gandulas.
Conseguí vaciar la piscina cuando amenacé de un posible atentado. Un ejército de talibanes había sitiado el pueblo. Corrieron como una manada de ñus deformes y por fin pude bañarme en paz.
Por la noche, después de cenar, bajé con el grupo que me había invitado (ven Vanity, te vas a divertir, necesitas un descanso, hombre). Les hablé de mis nuevos proyectos con R.U.A y con FFF y de mi cambio de orientación académica. Cuando vi que ya no me estaban escuchando, les planteé la idea de formar un partido político llamado Vanidad Popular. Resultó que uno de los invitados sí estaba escuchando. Parecía el más gilipollas de todos. Bajito, con gafas John Lennon y perilla mal cuidada, me profesó lo siguiente:
-Eres un cretino, tus posts son caóticos y los haces sin pensar, escribes a destajo y encima desvirtuas todos los valores que podrían ayudar a remontar la moralidad perdida. No tienes sentimientos, eres un egoísta...
-Ya. Puede ser ¿Has comprado mi libro?
- No, ni pienso hacerlo.
- Bien, entiendo, me hago cargo de la situación, gracias por tu comentario. No dudes que me ayudas a ser una persona mejor, lo pensaré, de veras, sí, no te preocupes, gracias. Y una mierda, caraculo. Paso de discutir, las he visto de todos los colores, tu crítica tiene color a mierda. Te recuerdo un par de cosas. 1. mi nombre es Vanidad. 2. Mi trabajo requiere ir un poco más allá de lo que escribo-si se quiere, claro, o si se puede-. Es tu puto problema si reaccionas como un testigo de Jeová. Eres testigo de tu propio fracaso espiritual, de tu moralidad supuestamente superior y tus flatulencias por respirar mal al comer. Anda, lárgate que tengo ganas de cortar cabezas esta noche.
Todo el mundo me escuchaba de nuevo. Aproveché para cantar una copla que aprendí en el Norte de Argentina. Hice que los abuelos picaran de manos. 3 de ellos murieron por el esfuerzo.
Me levanté en la habitación cuando el sol ya había hecho acto de presencia. Tenía una de las camareras aferrada a mi brazo, durmiendo, desnuda.
Se me ocurrió el siguiente poema:
tu trasero bascula al andar
como una góndola en alta mar
sirves en bandeja mi soledad desamparada
y menudas tetas que no dejaré en la estacada
Pensé que Gil de Biedma debería temblar, si estuviera vivo. Me pregunté si el movimiento trash poetry tenía algun tipo de fundamento o escuela. Quién sabe.
Le di un beso en la mejilla y ella sonrió. Sus pezones se erizaron.
Supe que era el momento de marcharme.
Recogí algunos billetes de la pared, hice la maleta.
Abrí de nuevo el grifo del jacuzzi para indundarlo todo.
Bajé al párking-no sin antes pasar por la recepción y hacerme una raya en el mostrador-.
Encontré mi Porsche en la sombra.
Arranqué y puse en marcha los 320 Horse Power.
Y salí del balneario, bañado por la luz matutina y codeándome con el aire acondicionado y el volante de piel.
Encontré espacio en el párquing y dejé el Porsche a la sombra y protegido de las manazas de los viejos ciegos que andaban por ahí dándo golpes de bastón a las ruedas, creyendo que eran pequeños demonios enviados por Lucifer.
Fui recibido, a petición mía, por dos chicas en bikini que me llevaron a la felación. Perdón, a la habitación. Al entrar, saqué el maletín plateado y elegí tres fajos de billetes. Colgué cuidadosamente dinero por todas las paredes. Billetes de 50€. Me gusta estar rodeado de dinero cuando duermo. La pasta es el ángel de la guarda de mi soledad. Me masturbé a consciencia y eyaculé por la ventana. Mi semen se esparció por encima de la terraza. La mayoría de abuelos creyeron que los pájaros se habían cagado, aunque discutieron durante un buen rato acerca de la viscosidad del material. Tiré una silla desde el tercer piso, hice algunas flexiones y me metí en el jacuzzi del baño. Leí "la intimidad como espectáculo" y fumé dos cigarros. De golpe, sentí un profundo malestar y decidí llenar el jacuzzi hasta el límite y hacerlo rebasar para inundar la habitación. El agua salió del baño, se expandió por la habitación y comenzó a mojar la moqueta del pasillo.Mi malestar desapareció sabiendo que los daños joderían a los abuelos y a la dirección del balneario. Me puse el albornoz blanco e inmaculado y salí descalzo al pasillo. Fui llamando a todas las habitaciones una por una, repartiendo mi libro y actuando como si fuera un vendedor de biblias.
-Señora, aquí tiene la Bíblia Posmoderna. Que pase un buen día.
Necesitaba otro baño. Bajé a recepción y me hice una raya en el mostrador, mirando el escote de la secretaria. Crucé el frondoso jardín fumando un porro de Marihuana-liado en el ascensor- en dirección a la piscina. El guardia de seguridad me dijo educadamente que no podía consumir drogas.
Algo colocado respondí lo siguiente:
-Tengo un cáncer de médula, el médico me ha dicho que es el último día de mi vida que puedo caminar. La única forma de conseguirlo es fumando esto. No me toques los cojones y colócate bien el peluquín.
Me sentí algo mejor pero quizá algo decepcionado por no haberle hecho daño físico. Me estoy volviendo una nena, me dije a mi mismo.
Llegué a la piscina y comprobé con mis propios ojos lo jodidamente feo que puede ser un cuerpo viejo, Berlusconi ha contribuído a ello y me ha marcado profundamente. Fingí tener un ataque de epilepsia-homenaje a Curtis- y algunos viejos se acercaron a ayudarme. Los otros seguían iluminados, hablando solos y paseándose oliendo las flores y frotando el trasero con las gandulas.
Conseguí vaciar la piscina cuando amenacé de un posible atentado. Un ejército de talibanes había sitiado el pueblo. Corrieron como una manada de ñus deformes y por fin pude bañarme en paz.
Por la noche, después de cenar, bajé con el grupo que me había invitado (ven Vanity, te vas a divertir, necesitas un descanso, hombre). Les hablé de mis nuevos proyectos con R.U.A y con FFF y de mi cambio de orientación académica. Cuando vi que ya no me estaban escuchando, les planteé la idea de formar un partido político llamado Vanidad Popular. Resultó que uno de los invitados sí estaba escuchando. Parecía el más gilipollas de todos. Bajito, con gafas John Lennon y perilla mal cuidada, me profesó lo siguiente:
-Eres un cretino, tus posts son caóticos y los haces sin pensar, escribes a destajo y encima desvirtuas todos los valores que podrían ayudar a remontar la moralidad perdida. No tienes sentimientos, eres un egoísta...
-Ya. Puede ser ¿Has comprado mi libro?
- No, ni pienso hacerlo.
- Bien, entiendo, me hago cargo de la situación, gracias por tu comentario. No dudes que me ayudas a ser una persona mejor, lo pensaré, de veras, sí, no te preocupes, gracias. Y una mierda, caraculo. Paso de discutir, las he visto de todos los colores, tu crítica tiene color a mierda. Te recuerdo un par de cosas. 1. mi nombre es Vanidad. 2. Mi trabajo requiere ir un poco más allá de lo que escribo-si se quiere, claro, o si se puede-. Es tu puto problema si reaccionas como un testigo de Jeová. Eres testigo de tu propio fracaso espiritual, de tu moralidad supuestamente superior y tus flatulencias por respirar mal al comer. Anda, lárgate que tengo ganas de cortar cabezas esta noche.
Todo el mundo me escuchaba de nuevo. Aproveché para cantar una copla que aprendí en el Norte de Argentina. Hice que los abuelos picaran de manos. 3 de ellos murieron por el esfuerzo.
Me levanté en la habitación cuando el sol ya había hecho acto de presencia. Tenía una de las camareras aferrada a mi brazo, durmiendo, desnuda.
Se me ocurrió el siguiente poema:
tu trasero bascula al andar
como una góndola en alta mar
sirves en bandeja mi soledad desamparada
y menudas tetas que no dejaré en la estacada
Pensé que Gil de Biedma debería temblar, si estuviera vivo. Me pregunté si el movimiento trash poetry tenía algun tipo de fundamento o escuela. Quién sabe.
Le di un beso en la mejilla y ella sonrió. Sus pezones se erizaron.
Supe que era el momento de marcharme.
Recogí algunos billetes de la pared, hice la maleta.
Abrí de nuevo el grifo del jacuzzi para indundarlo todo.
Bajé al párking-no sin antes pasar por la recepción y hacerme una raya en el mostrador-.
Encontré mi Porsche en la sombra.
Arranqué y puse en marcha los 320 Horse Power.
Y salí del balneario, bañado por la luz matutina y codeándome con el aire acondicionado y el volante de piel.
viernes 10 de julio de 2009
Ian Curtis y Riche Hawtin
Nunca ha sido bueno para la salud, tanto mental como física, mezclar drogas de ningún tipo. Que no cunda el pánico, en este momento no estoy haciendo esto. Anuncio en voz baja que sí he unido, para escribir lo siguiente, la trayectoria vital de Ian Curtis con el último trabajo de Hawtin bajo el nombre de Plastikman “artifakts (bc)”. Si a alguien le suena a chino, tiene dos opciones (obvias):
1. Dejar de leer.
2. Wikipedia: Ian Curtis – Richie Hawtin
Queda una opción, seguir leyéndo la depurada prosa de Vanity y buscar estímulos que, pese a no haber seguido ninguna de las dos opciones, puedan resultar de interés para nutrir y compartir inquietudes y similitudes vitales.
Hay muchas formas de hacer arte, dependiendo de cómo sea el artista. En función de la amplitud de miras y el criterio de selección, podremos descartar ciertos trabajos para centrarnos en los que, sabiendo de Ian Curtis y Riche Hawtin, debemos seleccionar.
Al ver la película CONTROL a las 3 de la mañana solo en una de mis propiedades, no he podido más que quedarme 10 minutos mirando la pantalla fijamente, viendo los créditos pasar, al fin de la película.
Curtis era un polo de atracción, su personalidad quedaba sólo representada en su letra. Su sutil inteligencia y gran sensibilidad le permitían abrir fronteras y nuevos caminos que, sin poder evitarlo, no podía recorrer en silencio. Preso de dos amores, uno de juventud y la musa que vino a conocerle cuando acariciaba la fama, siempre tuvo la obsesión por escribir a medida que sus sentimientos se ofuscaban, al mismo tiempo que la ciudad llamada vida iba cerrando cada una de las calles de su existencia con sentido. Ian no fue atormentado por la fama. El problema fue el crecimiento personal que experimentó, y la complejidad que todo ello adquirió, una vez que la pasión por la música y su inocencia como persona desembocaron en un sufrimiento atroz. Su dolor psicológico se vio acrecentado por la epilepsia, poco y mal tratada a finales de los setenta. Murió el 18 de mayo de 1980. A los 23 años. Ahora, en 2009, rondaría los 50.
A los 23, muchos no se han ido todavía de casa, pero él dejó a sus espaldas uno de los mejores grupos ingleses de la época, Joy Division, su mujer, una hija y una amante que puede ser la perdición de cualquiera.
Escuchando el complicado álbum de Hawtin del 98 en los nuevos altavoces Altec Lansing mientras escribo sobre Ian, pienso en lo evocadora que ha sido para mí esta velada.
Hawtin ha sabido superar la complicada vida de un Dj joven, cargado de buenas intenciones y dósis de nocturnidad perniciosa. En su cuarentena, dirige uno de los mejores sellos de música electrónica del planeta. Gestiona a más de 20 artistas. Hawtin, contrariamente a Curtis, supo poner freno a su nubosidad existencial. Paró el carro antes de tiempo. A los 18, en dirección a NY desde Canadá, fue detenido por disponerse a hacer una de sus frecuentes raves en la Gran Manzana. Recapacitó, se reinventó y siguió adelante. Poco se sabe de sus amores, venturas y desventuras. Ahora es un tipo bien vestido, serio, culto, tranquilo y altamente productivo. Ian y Hawtin, dicotomías que se me antojan, siendo opuestas, fruto del azar. El viraje de una vida a otra difiere en pocos centímetros; momentos concretos que si se hubieran cruzado hubieran llevado a un cambio de papeles. Una novia, una canción, una noche. Who knows.
Las papeletas del destino. ¿quién las reparte? ¿bajo qué criterio?.
Sacando una respuesta “koan” (wikipedia:koan) de ambas vidas, puedo concluir que la producción artística debe ir siempre acompañada de las inquietudes vitales, problemas, pensamientos, sentimientos, elucubraciones y derivados, mas uno debe considerarse a sí mismo (no implica el reconocimiento social) como un profesional, manteniendo la distancia necesaria para con la misma.
Si te cabreas con la novia, la puedes echar de casa y escribir sobre ello. Si echarla te hunde, puedes escribir sobre lo hundido que estás. Si no se soluciona, no te preocupes, estás haciendo tu trabajo y, siendo tú tu propio jefe, ¿acaso te vas a despedir?.
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martes 7 de julio de 2009
Karl Strugüssen y sus aventuras en el McAuto
-mi miembro- dice Karl Strugüssen -también es capaz de llenar estadios con 80.000 personas y, mejor aún, sólo de chicas cachondas, wet pussy y big boobs.
-Lo que tú digas maestro-muestro mi mejor cara y asiento incrédulo ante la vanidad no permitida de Karl Strugüssen-. Me parece perfecto que tengas talante de líder, pero cuéntame la historia del McAuto.
-Lo que tú digas maestro-muestro mi mejor cara y asiento incrédulo ante la vanidad no permitida de Karl Strugüssen-. Me parece perfecto que tengas talante de líder, pero cuéntame la historia del McAuto.
-¿Otra vez? joder, cualquiera pensará que quieres reírte de mí.
- Qué dices Karl Strugüssen, vamos, que es genial.
Tenemos tiempo, las visitas en la cárcel duran 20 minutos, y con el poco vocabulario que tiene Karl seguro que cuenta la historia rápidamente. Estoy limpiando mi karma y visitando a presos para aprender de ellos y hacerles compañía.
-Bueno, resulta que un día, como tantos, estaba borracho deambulando sin rumbo por la playa de BCN, por ahí donde hay muchas tías haciendo topless, ya sabes. Era tarde, sobre las 8. Llevaba desde las 12 de la mañana, cuando me levanté en la playa sangrando por la nariz y sin saber qué me había pasado. Mi pene, duro desde mi despertar, necesitaba alimento. Había robado un par de carteras a dos turistas que estaban metiéndo mano a niñas pequeñas que corrían sin bañador por la arena. Tenía pasta y hambre, cosa que si se combina puede ser algo bastante placentero y fácil de solucionar. Los restaurantes de la zona eran los clásicos chiringuitos. Te tratan con el culo, hablan en inglés, son caros y sirven sangría aunque no quieras. Luego están los cuatro chinos de turno, a menú de 2 euros, cocinando ratas y traficando coca con las motos. ¿has visto Torrente? es el documental de culto que mejor explica cómo funcionan estas mafias. Cuando estaba a punto de comprar unos helados y pasar de comer, acudió a mi mente, casi como un espejismo, el gran cartel con el logo de McDonald's que corta la cálida brisa marina.¡un McDonald's a dos minutos!. Me vanaglorié de mi gran habilidad mental, nadie diría que mi padre me pega desde los 5 años y mi madre es barrendera. Caminé mirando escotes y piernas sueltas y fumando un cigarro hasta llegar al Gran Palacio de la Hamburguesa de Calidad. Había una cola tremenda, infinita, absurda y desmesurada. Me puse nervioso, tenía hambre y encima estaba fumando. Con la mierda de cola, tardaría horas y me moriría del mono. Seguí dándo vueltas a qué podía hacer mientras me tiraba por el tobogán del Mc parque exterior. Otra idea cegadora y brillante acudió a mi sien. Pasaría por el McAuto andando, como si nada. Haría la cola como un caballero, podría fumar- y liarme un buen porro- y comer tranquilamente-sentado y balanceándome en los columpios-.
Así lo hice. Iba apoyándome en el capó del coche trasero, un Ibiza negro conducido por un imbécil con tatuajes "tribal" en el brazo y una gorra de Valentino Rossi, acompañado por su novia, rubia de pote y con un piercing en el labio inferior. El tío se cabreó al principio, pero fingí tener un ataque epiléptico y saqué espuma por la boca, se acojonó y me dejó en paz.
Llegó mi turno, la chica que atendía los pedidos estaba dentro del local, ocupada con algo. Impaciente, metí la cabeza por el mostrador y grité: ¡Zorra tengo hambre!. Tardó un poco en llegar, era coja, supongo que la contrataron porque los inválidos desgraban impuestos para las empresas.
-Lo siento señor, no podemos atenderle, solo es para vehículos.
-Tengo hambre, coja. He hecho la cola como todo el mundo, lo que pasa es que me queda poca gasolina y lo he dejado en el párking. ¿tu puedes conducir con la pierna así?
-Tengo un cochecito con un distintivo, de estos de 50cc.
- Ya, de puta madre, ahora que ves que soy simpático y tal, ¿puedes darme de comer?
- No, lo siento.
Enfurecido y encolerizado por tan injusta negativa, me dirigí sin pensarlo-los brotes psicóticos tienen estas cosas- hasta el pringado del Ibiza, lo saqué a rastras. Escupí en el escote de su novia y pisé el acelerador para comerme a la coja con patatas Deluxe. Finalmente, dejé un hueco en la pared y la coja se quedó sin la otra pierna. Entré en la cocina gritando como Hulk y agarré dos BigMacs y una cerveza. Comí sentado, relajado, encima de una freidora, ante el griterío y desconcierto general. Algunos aprovecharon mi liderazgo para asaltar las cajas registradoras y salir con el paquete de 20 kilos de patatas congeladas.
Todos juntos celebramos la comilona y mi gran actitud liberadora. El sistema, en aquel momento y lugar concretos, estaba hundido, destrozado y sometido a la barbaridad del hombre jodido, lastimado y degradado.
Karl Strugüssen ha sido condenado a varios años de prisión, tardará mucho en poder volver a pisar un McDonald's. Su madre sigue fregando suelos y su padre maltrata, ya que no puede con su hijo, a prostitutas. Si no le alcanza el dinero, lo hace con travestis.
- Qué dices Karl Strugüssen, vamos, que es genial.
Tenemos tiempo, las visitas en la cárcel duran 20 minutos, y con el poco vocabulario que tiene Karl seguro que cuenta la historia rápidamente. Estoy limpiando mi karma y visitando a presos para aprender de ellos y hacerles compañía.
-Bueno, resulta que un día, como tantos, estaba borracho deambulando sin rumbo por la playa de BCN, por ahí donde hay muchas tías haciendo topless, ya sabes. Era tarde, sobre las 8. Llevaba desde las 12 de la mañana, cuando me levanté en la playa sangrando por la nariz y sin saber qué me había pasado. Mi pene, duro desde mi despertar, necesitaba alimento. Había robado un par de carteras a dos turistas que estaban metiéndo mano a niñas pequeñas que corrían sin bañador por la arena. Tenía pasta y hambre, cosa que si se combina puede ser algo bastante placentero y fácil de solucionar. Los restaurantes de la zona eran los clásicos chiringuitos. Te tratan con el culo, hablan en inglés, son caros y sirven sangría aunque no quieras. Luego están los cuatro chinos de turno, a menú de 2 euros, cocinando ratas y traficando coca con las motos. ¿has visto Torrente? es el documental de culto que mejor explica cómo funcionan estas mafias. Cuando estaba a punto de comprar unos helados y pasar de comer, acudió a mi mente, casi como un espejismo, el gran cartel con el logo de McDonald's que corta la cálida brisa marina.¡un McDonald's a dos minutos!. Me vanaglorié de mi gran habilidad mental, nadie diría que mi padre me pega desde los 5 años y mi madre es barrendera. Caminé mirando escotes y piernas sueltas y fumando un cigarro hasta llegar al Gran Palacio de la Hamburguesa de Calidad. Había una cola tremenda, infinita, absurda y desmesurada. Me puse nervioso, tenía hambre y encima estaba fumando. Con la mierda de cola, tardaría horas y me moriría del mono. Seguí dándo vueltas a qué podía hacer mientras me tiraba por el tobogán del Mc parque exterior. Otra idea cegadora y brillante acudió a mi sien. Pasaría por el McAuto andando, como si nada. Haría la cola como un caballero, podría fumar- y liarme un buen porro- y comer tranquilamente-sentado y balanceándome en los columpios-.
Así lo hice. Iba apoyándome en el capó del coche trasero, un Ibiza negro conducido por un imbécil con tatuajes "tribal" en el brazo y una gorra de Valentino Rossi, acompañado por su novia, rubia de pote y con un piercing en el labio inferior. El tío se cabreó al principio, pero fingí tener un ataque epiléptico y saqué espuma por la boca, se acojonó y me dejó en paz.
Llegó mi turno, la chica que atendía los pedidos estaba dentro del local, ocupada con algo. Impaciente, metí la cabeza por el mostrador y grité: ¡Zorra tengo hambre!. Tardó un poco en llegar, era coja, supongo que la contrataron porque los inválidos desgraban impuestos para las empresas.
-Lo siento señor, no podemos atenderle, solo es para vehículos.
-Tengo hambre, coja. He hecho la cola como todo el mundo, lo que pasa es que me queda poca gasolina y lo he dejado en el párking. ¿tu puedes conducir con la pierna así?
-Tengo un cochecito con un distintivo, de estos de 50cc.
- Ya, de puta madre, ahora que ves que soy simpático y tal, ¿puedes darme de comer?
- No, lo siento.
Enfurecido y encolerizado por tan injusta negativa, me dirigí sin pensarlo-los brotes psicóticos tienen estas cosas- hasta el pringado del Ibiza, lo saqué a rastras. Escupí en el escote de su novia y pisé el acelerador para comerme a la coja con patatas Deluxe. Finalmente, dejé un hueco en la pared y la coja se quedó sin la otra pierna. Entré en la cocina gritando como Hulk y agarré dos BigMacs y una cerveza. Comí sentado, relajado, encima de una freidora, ante el griterío y desconcierto general. Algunos aprovecharon mi liderazgo para asaltar las cajas registradoras y salir con el paquete de 20 kilos de patatas congeladas.
Todos juntos celebramos la comilona y mi gran actitud liberadora. El sistema, en aquel momento y lugar concretos, estaba hundido, destrozado y sometido a la barbaridad del hombre jodido, lastimado y degradado.
Karl Strugüssen ha sido condenado a varios años de prisión, tardará mucho en poder volver a pisar un McDonald's. Su madre sigue fregando suelos y su padre maltrata, ya que no puede con su hijo, a prostitutas. Si no le alcanza el dinero, lo hace con travestis.
domingo 5 de julio de 2009
23 - 64
No es lo mismo pasar un fin de semana solo a los 23 que a los 64. A los veinte, te puedes permitir multitud de hábitos perniciosos y licencias de toda índole, y sigues soñando y creyendo en lo que haces. El fracaso no amenaza con sepultar el tiempo que te dedicas a tí mismo. A los sesenta, te defines entre la categoría de la vida aprovechada y relativamente satisfactoria o la prescindibilidad de tu existencia.
Me he acostado a las 6 de la mañana, he visto la meteórica carrera de Ian Curtis, he terminado de leer a John Fante, y me hallo desmenuzando el ensayo “La intimidad del espectáculo”, obra de vanguardia que analiza el complejo comportamiento del hombre en la Red y el poder de las empresas que lo permiten; hay que saber dónde nos estamos metiendo.
Tengo preparado un nuevo vídeo para Vanity Prism y un remix de Sonido Total hecho con Live. La fórmula no es complicada, mi nivel no es nada fuera de lo común: aprovechar el maldito tiempo perdido, sonsacarle a las agujas del reloj horas de puro éxtasis, de creación visceral, de locura posestética y someter la tecnología y obligarla a prostituirse para el regozijo particular dejando, claro está, el puto libro electrónico en el FNAC, Corté Inglés, MediaMarkt (bueno, no creo que lo vendan en este sitio) muerto de asco y excesivas pretensiones.
El papel, tanto el de liar como el de los libros, es esencial y lo será. En la medida en que de mí dependa, el cacharro con cargador y pantalla plana que sirve para leer, se lo pueden meter por el recto.
Ha sido un acierto comprar las estanterías de color negro y la mesa de blanco esmaltado. Altavoces negros y ordenador blanco. Los contrastes siempre han casado con el interiorismo minimalista.
Los libros los dejo en la mesita negra, como el no mencionado anteriormente “Los que vienen detrás y otros relatos” de Vicente Muñoz Álvarez (2002, DVD ediciones).
Regresando al diario intimista, que acertadamente Paula Sibilia define como uno de los éxitos del Show del Yo, ayer tuve el placer de charlar con Sebastián, mi gran amigo de la infancia en el pueblo, líder indiscutible de la pandilla. Acaba de montar un taller de reparación él solo, sin ayuda de los bancos (puta crisis) ni de contactos. Repara Touaregs y Seat Ibiza sin despeinarse. Imposible calificarlo de obrero o de capitalista, pese a ser un poco de las dos cosas. Es un Superhombre del campo, alejado de la vagancia hegemónica, se ensucia las manos a diario y lucha para llegar a fin de mes con su mujer, para pagar su casa de dos pisos y el coche que, cómo no, mola. Si nuestra generación tuviera tan claro lo que es el trabajo, no habría ni tantas violaciones ni suicidios ni reaguetton ni botellón y, ya lo creo, las cosas irían un poco mejor.
Para no sentirme mal-cosa me ocurre muy de vez en cuando- considero que Sebastián se dedica a aquello que mejor sabe y yo me dedico a aquello que me mantiene con vida, considerando ambas actitudes loables en este planeta de muertes injustas y muertos vivientes.
Ha sido un feliz, productivo, contemplativo y etílico fin de semana.
viernes 3 de julio de 2009
Bienvenida
Mi deteriorado sistema nervioso recibe con más pena que gloria la noticia sobre la aparición de una nueva droga, la Metilona. Por contra, mi estado anímico recibe una bocanada de esperanza; celebra una nueva forma de autodestruirse gozando de la alteración cognitiva e intelectual. Si Aldous Huxley siguiera con vida lo haría extasiado-nunca mejor dicho- todo el santo día, escribiendo revisiones de "Las puertas de la percepción" y alarmando a la autoridades y familias y curas y gente en contra del aborto y el alargamiento de pene.
La Metilona es un anfetamínico, un varapalo a la consciencia y el padre de las psicosis agudas.
Una vez introducida la mejor notícia desde la muerte de Kurt Kobain, revelo lo más satisfactorio del nuevo producto, ¡está hecho en Europa del Este!.
Amigos, hermanos, drogadictos en red, demos la bienvenida a la Metilona, nacida en el lugar del capitalismo mortecino y salvaje, las rubias de 1.90 y los vagabundos eternos que duermen en la puerta de las tiendas Sfera.
Con vocación de publicista frustrado:
"Metilona, la droga de la rubia tetona"
Vanity
Summer '09
La Metilona es un anfetamínico, un varapalo a la consciencia y el padre de las psicosis agudas.
Una vez introducida la mejor notícia desde la muerte de Kurt Kobain, revelo lo más satisfactorio del nuevo producto, ¡está hecho en Europa del Este!.
Amigos, hermanos, drogadictos en red, demos la bienvenida a la Metilona, nacida en el lugar del capitalismo mortecino y salvaje, las rubias de 1.90 y los vagabundos eternos que duermen en la puerta de las tiendas Sfera.
Con vocación de publicista frustrado:
"Metilona, la droga de la rubia tetona"
Vanity
Summer '09
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