miércoles 13 de mayo de 2009

El gordo glotón


Por aquel entonces Jossy pesaba 125 Kilos. Él pensaba que estaba cerca de los 100, pero hacia meses que no se sometia al juicio del marcador. Tuvo que vender su báscula para comprar 5 Big Macs con patatas DeLuxe el día de su cumpleaños, como auto-regalo más que merecido. Quizá se preguntan cómo un vagabundo puede engordar tanto y que sus carnes naveguen armoniosamente entre la soledad, el desamparo y las flatulencias demenciales. Sus compinches conocían a Jossy como "el gordo glotón". Jossy conocía al dedillo todos los restaurantes de comida rápida de la ciudad, así como las horas de cierre y la cantidad de restos de grasa y aceite y pan y queso y bebidas caducadas que dejaban en la parte trasera. Tenía 4 carros de la compra meticulosamente equipados y preparados para transportar decenas de quilos de desechos putrefactos. Contaba con un camping gas, que usaba las noches frías para quemarse los pelos del culo y calentar al mismo tiempo lonchas de queso podridas y tostar pan color ladrillo. No tenía pantalones de su talla, así que aprovechó cartones del menú Giant para hacerse un taparrabos, con los logos debidamente distribuidos para emular el estilo warholiano (Jossy no conocía la obra de Warhol, pero era de los mejores de su clase de primaria con los plastidecor). Deambulaba por el centro de la ciudad arrastrando su pesado trasero, a veces rasurado gracias al fogoncillo y a veces peludo como un oso panda mutado genéticamente por los chinos para usar su piel como alfombra y vender la patente a IKEA.
Los viernes llegaba su momento de gloria semanal. Jossy dejaba de lado la comida rápida y se convertía por unas horas en un delfín de zoo, a la espera de mover la cola para que el domador o el niño con granos de turno le dé un pececillo.
En el centro de la ciudad, un restaurante con una amplia terraza, daba a una de las calles principales. El lugar era selecto y caro; se entraba sólo con etiqueta. Se podría pensar que era un lugar tranquilo y relajado, y que los tíos espabilados iban con sus zorritas para que les chuparan la polla entre bocado y bocado de calamar en su tinta con queso de cabra y aceite de oliva de cultivo ecológico. Los viernes por la noche, el local no cumplía esta función. Los dueños del restaurante apodaron la cena temática como "¡Mueve a Jossy!". Sí, claro, los ricos necesitan sus entretenimientos sucios de vez en cuando.
Jossy llegaba puntual, con su taparrabos de cartones "menú Giant", y se quitaba su grasienta y sudada camiseta, ansioso por dar comienzo a la orgía culinaria que tanto deseaba a lo largo de la semana. Los ricos y las zorritas de etiqueta gritaban y aplaudían al recién llegado. Los camareros distribuían migajas de manjares ciertamente caros y de calidad entre los asistentes. Cada mesa tenía su propio megáfono para vociferar a Jossy la primera barbaridad que se le cruzara por la cabeza. Jossy se situaba debajo de la terraza y reclamaba comida moviendo la panza.

-¡Mueve tus tetillas, Jossy! Y Jossy las movía con ganas y fruición. Y entre copa y copa algunas piadosas manos le tiraban comida caliente. El gordo glotón se esforzaba por cazarla al vuelo, con poco éxito debido a sus problemas de movilidad. Lo habitual era recogerla del suelo y engullirla junto a chicles y colillas. Pero le gustaba.

Cada viernes, Jossy era la diversión de unos mezquinos, que creían humillar al ceboso vagabundo. pero lo cierto es que, cada viernes, Jossy era, dentro de su comestible mundo, casi feliz.

14 inputs:

Meryone dijo...

muy, muy grande

como siempre

saludos

POEM dijo...

jossy parece un juglar de la edad moderna

un reality show

jossy es un personaje tierno, infeliz...

jossy es el producto Trash de una sociedad vacia y estúpida

maldonado dijo...

Al guatón Jossy lo conocí por casualidad, luego de una manifestación en contra de la negativa a fabricar lápices para zurdos. En plena batalla psicológica con las fuerzas gubernamentales del desorden, tuve la mala idea de meterme en un baño público para resguardarme de los insultos. Me hacían llorar. No obstante, el interior del baño apestaba a los mil demonios. Era como si una mezcla de excrementos, meadas y eyaculaciones precoces hubieran explotado allí mismo sin contemplación. Decidido a salir de ese Pandemonium, digno de un cuento no editado de Rabelais, una voz pidiendo auxilio me disuadió de mi propósito. Corrí hacia uno de los retretes y quedé estupefacto. Un guatón daba manotazos de ciego en medio de un océano de mierda. Era Jossy. Más tarde me reveló que había almorzado en un McDonald; adentro y no afuera, como era su sana costumbre.

RICK TERROR dijo...

En una de mis peores épocas me tocó -siempre los pobres y tristes huevones decimos "me tocó", como si nuestras vidas miserables fueran producto del azar y no de no haber leído y puesto en práctica la filosofía de Ayn Rand- limpiar baños públicos.No faltó el puto literato que entró, quizá a güarecerse de las inclemencias de una manifestación reprimida, quizá a buscar material para algún puto cuento o novela, quizá a cagar, que encontró el olor mezcla de excrementos, meadas y eyaculaciones de masturbadores compulsivos que constituían el telón de fondo de mi trabajo de entonces, y de puro marica lo transformó en una metáfora, o algo así, poniendo ese estúpido "como sí", cuando cualquier idiota podía ver que eso era exactamente lo que había ahí. Tal vez no había explotado, pero de que estaba, estaba.
Digamos simplemente que toda aquella inmundicia de origen eminentemente humano "se daba en forma natural y orgánica" en aquel lugar digno de olvido.

Solindonga dijo...

Qué grande, Van.

Rosalie dijo...

Hacía tiempo que no me pasaba. Me ha parecido muy bueno.

Saludos ;)

NEFERTARY dijo...

Mierda
Al entrar en tu entrada...valga la bla, bla, bla...

se me abrieron tres mil ventanas....joder con las ventanas

Ahora se me han quitado las ganas de leer-te

Nada, lo he intentado, pero nada...

..la próxima quizas.

Guiño

RICK TERROR dijo...

Nefertary: eso huele a virus. No te olvides de actualizar el anti y tener además, un ati-spiware, como Spyware Search and Destroy.

Vanity: ¿cómo hace un desempleado chileno de edad mediana para decir adieu al adocenado mundillo de blogger y entrar como un ladrón en la noche en el afamado mundote de las dotcoms?

maldonado dijo...

Después de su revelación, Jossy lloró en mi regazo y le ofrecí comprar unas galletas de agua para aplacar su dolor. Nunca tuve por verdadero lo que me contó horas más tarde, pero un comentario anterior ha demostrado que el guatón glotón no mentía. En fin, esto es lo que pasó:

Jossy secó las lágrimas de sus ojos, me miró y preguntó: "por casualidad, sabes algo de aquel comemierda que limpia los baños". Sentí escalofríos ante esa afirmación. "No, no vi a nadie", le respondí, "sólo tus efluvios corporales inundando la porqueriza". Jossy esbozó una sonrisa misteriosa, miró para el lado y luego para el otro, acercó su rostro al mío y me confesó, "le gusta lo que cago". Sus palabras me resultaron algo confusas, indeseables, insípidas, repletas de imágenes blasfemas del siglo XXIII antes de Godzilla. Intenté acallarlo, pero Jossy continuó: "le gusta lo que cago, lo he observado detenidamente sin que él se dé cuenta. Cada vez que defeco, el pobre infeliz me da un par de monedas y se encierra en el retrete con mi mierda. No deja que nadie la toque, la idolatra, y si alguien tiene la mala idea de meterse con ella, lo persigue hasta cagarlo". Adivinaba que Jossy sólo quería ocultar lo que yo había visto, meter miedo, intimidarme para que no hablara. Haciéndome el desentendido, le dije con cierta indiferencia: "Y qué habrá ocurrido con aquel tipo". Jossy, ensimismado, miró al cielo. Unos nubarrones comenzaban poco a poco a ocultar el tenue sol de otoño. En ese instante, recordé que tenía que comprar un par de tomates y un tarro de atún para mi abuelita. "Adiós Jossy, ya me contarás más de ese desventurado". Y lo dejé.

RICK TERROR dijo...

A decir verdad, hay que reconocer --a fuerza de ser objetivos-- que muchos de nuestros contemporáneos creen en la idea de que el caos que nos amenaza pueda atajarse por medio de la reanimación de las opciones especulativas o éticas. Piensan irresponsablemente que una sociedad tan altamente tecnificada como la nuestra, propensa, por consiguiente, a trastornos de todo tipo, puede permitirse el lujo de la Libertad Individual. Declaran que no es imprescindible crear una "Tecnología de Conducción de Hombres" que, mediante los estímulos adecuados --desde los medios de información hasta los aditivos en el agua potable-- consiga de toda la población las esperadas y deseadas reacciones.
La cultura actual, la cultura en la cual está inmerso el hombre del siglo XXI, tiene características muy peculiares. Creo que pueden destacarse tres --no las únicas-- características de la cultura actual que cuestionan a todo individuo perteneciente a esta cultura. La cultura actual es una mierda, mantiene a comemierdas y huele fuertemente a mierda.
Por eso fue que trabajando undercover en aquel servicio sanitario abierto a todo público fue que entreví la oportunidad que me haría ascender en la jerarquía Illuminatti. Al tomar contacto con el sujeto que llmaremos Jossy, quien era la suma de todas las espectativas de mi empeño científico-técnico secreto, supe de inmediato que su mierda, síntesis de todas las porquerías disponibles para saciar a los angurrientos en la sociedad del desecho, era unamateria prima rica y preciosa.
Para no abusar más de la paciencia del lector, revelaré mi plan sin más dilación: la creme brulèe de Jossy sería empleada por mi organización, la Fundación Hanso,como modelo molecular físico-químico para crear una base sintética que sirviera para fabricar hamburguesas, patatas fritas,pasteles, tortillas, pizzas, tortas de novia y de cumpleaños, arrollado primavera, kebab, gyros, embutidos, nocilla, dulce de leche y en fin, todas las porquerías con las que destruyen su cuerpo los infelices ciudadanos del mundo global. En cada mall, cine y carrito callejero, la esencia texturada y viscosa de Jossy alimentaría al mundo entero.
Y maldonado, claro, como comprometido investigador de la naturaleza humana que era, había solicitado al mismísimo señor Hanso que le asignara el rol de catador único para los nuevos productos en la Sección de Pruebas del Laboratorio.

maldonado dijo...

Don Vanity:

Celebro que haya experimentado la risa, tal cual la describe Henry Bergson en su conocido estudio. Reconozco que usted quería imprimirle un poco de humanidad al gordo glotón y que por esas brainstorm que se despliegan en el cibermundo, llegamos a lo que llegamos. El trasparente y siempre breve Don Rick, ha terminado por ponerle la lápida. Ahora Jossy es otra marioneta de su sarcasmo escolástico sin ethos, intentando vanamente arrastrarme a los vericuetos vacíos de su supina incomprensión. Nada más tengo que agregar a este velorio. ¡Jossy ha muerto! Don Rick lo ha matado. Amén.

RICK TERROR dijo...

Lo dicho: soy un puto asesino.

RICK TERROR dijo...

Se me olvidó admitir que, además, me las arreglo para ser uno de esos tíos espabilados que van con sus zorritas para que les chupen la polla entre bocado y bocado de calamar en su tinta con queso de cabra y aceite de oliva de cultivo ecológico.

aspirante dijo...

Me ha sobrecogido la historia de Jossy. Mi visión. Creo que se han delatado mucho más los comensales del restaurante que él mismo, pues él no puede ser de otro modo. Quizá ellos tampoco pero tal vez tienen más opciones aparentemente desde el punto de vista cultural, intelectual, no sé como llamarlo.
Me ha caido bien Jossy aunque descuide tanto su peso y su persona.
Buen cuento Vanity, a seguir desvariando!

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