Levanté la mano para hacer callar a la sala. Estaba harto. Me tocaba hablar a mi. Me puse de pie y escruté los demacrados rostros de los presentes. Mis ojos se detuvieron en los ojos de Oyster, no porque fueran de un color especial, si no porque tenía uno morado y el otro dilatado y lleno de venitas hinchadas.
- Basta ya de lloriqueos y memeces. Qué si me llamo Pawls y tengo un problema con el alcohol, que si Juanita consigue dormirse únicamente cuando toma dos gintonics.
El tutor del grupo se levantó de la silla e hizo ademán de querer participar en mi soliloquio inesperado.
Sus expresiones faciales, que solían ser serenas y seguras, eran ahora algo parecido a la cara que pone uno cuando tiene estreñimiento. Me adelanté a su intervención.
-Usted, cállese. Considera que su vida tiene sentido gracias a ayudar a todos estos capullos a dejar de beber y finge empatizar cuando, en realidad, se las da de superior. Si tuviera que hacerle un test de inteligencia, primero debería explicarle lo que es un bolígrafo, luego enseñarle a contar el número de preguntas y finalmente darle una lección acerca de lo que es el tiempo para saber hasta cuando puede estar haciendo dibujitos encima de la hoja de respuestas.
Hice una breve y pensada pausa.
Como decía, el alcoholismo no es nada de lo que tengáis que esconderos. El alcohol es vuestro amigo. Nuestro querido Houellebecq en una cita que introduce Ampliación del campo de Batalla, menciona "el mundo es de talla mediana". Creo que es muy acertada. ¿Qué significa eso?. Que si la talla media del mundo es un 5, tiene que haber gente que esté por debajo. ¡Ahí estamos nosotros!. Dejar de preocuparos, lanzaros a la sección de bebidas del Carrefour, atracad bares y bancos y lo que se os antoje. Ahorrad para ir a Amsterdam y entrad en el museo de Heineken y saquead la fábrica para emborracharos y así despertar felizmente en la cama de un hospital.
Manola sonrió. Cuando la mujer sonreía para sí, es que había ingeniado un gag y, para evitar que se autolesionara, había que animarle a compartirlo con los demás.
- Sí, ¿Manola?.
- Emm...bueno eso del Hospital jijiji. Que si vas al museo de Heineken y te emborrachas y te levantas en el Hospital, es como en el Monopoli el "vaya a tal sitio sin pasar por la casilla de salida". Lo que mola pensar de lo que has dicho "vaya directamente al hospital sin pasar por la cárcel".
- Jajaja, Manola ¡qué mente tienes!- Sí no se le reía la gracia, se autolesionaba.
-Amigos-para concluir de modo triunfante la liberación definitiva de aquel grupo de tarados saqué de mi mochila una botella por abrir de Absolut- ¡Bebed para hacer un mundo de talla mediana!
El instructor, desolado, me pilló de un zarpazo la botella y se apartó del grupo.
- ¡Y una mierda! Hay que hacer subir el listón del mundo, lo queremos de talla alta.
-¿Has leído Houellebecq?
-No.
-Si lo haces, es posible que entiendas que, si el mundo es de talla mediana, también es porque hay gilipollas como tú.
El grupo de dementes neoalcohólicos-de nuevo- se abalanzó encima de él y tomaron la botella bajo su poder. Fue corriendo de morro en morro hasta que me llegó cuando ya no quedaba ni un chupito.
13 inputs:
Oh yeah, alcoholismo en estado puro.
EL alcohol induce creatividad, no hay porque ser un alcohólico mediocre. De todo hay, incluso entre alcohólicos.
Deberías haber llevado botella de Knebep (vodka de 4 euros); el Absolut es mu' pijo... [equisdé]
Muas!
Viniendo de alguien que rebosa talento por todas partes, me halaga. Soy una recién llegada.
Por cierto, antes de que montes unas primarias al estilo americano, si, siempre llevo tacones ;), no hace falta demás.
Saludos
Mierda puta. Los gilipollas estos se lo habían bebido todo. Así que cogiste la botella de absolut vacía y la estrellaste en toda la cara de Manola, desahogando tu irá y gritándole: "Esto por no hacerme anoche la manola que me prometiste, puta loca gorda".
(uy vanity, me he metido donde no me llaman, pero es que no lo he podido evitar)
un beso y eso
jajajajaja....voto por una fusión latita - Vanity!!!
No sé si me ha gustado más su comentario que tu post, lo siento amol!!!
Vanity!
Con entradas como esta no hay quien deje la priva, jajajja.
¿Bebed para hacer un mundo de talla mediana?
Estimado señor... 10 sobre 10.
Por cierto, yo si que he leido a Houellebecq, no entendí absolutamente nada pero seguro que no se debe a la pedante e inteligible literatura del susodicho. Solo se debe a que soy un completo gilipollas.
Siempre suyo
Pues eso... un completo gilipollas
Yo no creo en nadie. No idolatro a nadie. Me la suda el 90% de las cosas. No soporto a los que van de redentores. No trago con los líderes de grupo, loqueros, médicos, asistentes sociales. Me gustaría que todo el personal de recursos humanos fuera barrido de la tierra por un efectivo brote de Marburgvirus, por ejemplo.
Pero tengo que reconocer que de haber dioses, Houellebecq sería uno de ellos.
(Por desgracia sólo es un mortal que escribe bastante mejor material que EL RESTO)
Puta Manola. Me han entrado ganas de ir al salón, abrir mi botella de Smirnoff (yo si tuviera pasta también compraría Absolut, pero está la cosa jodida) y llenarme un vaso de plástico (para no lavarlo mañana) hasta el borde con un chorrito de naranja. Sin embargo, no lo haré, que me han dicho que engorda mucho.
Creo que me daré al alcohol mañana. Como mucho la semana que viene.
Tú y yo podríamos dominar el mundo, baby. Piénsalo.
buenisimo el relato. celebro haber conocido este blog
vivimos en un mundo de talla mediana, tirando a bajo, en la q todos queremos aparentar talla grande y por dentro la tenemos de lo más pequeña (la talla, claro!)
El mundo es estandard. Alá es grande. Luego Alá no es de este mundo.
Despues de este desvario comentarte que hay lista para el city hall este viernes a la fiesta beat burguer. Lo digo por lo del absolut y esas cosas, que me entra la sed.
Talla peuqña,de capacidad de un litro..Houellebech me parece muy compilcado para mis neuronas,será el alcohol?
Vanity grandioso!
Publicar un comentario en la entrada