lunes 31 de marzo de 2008

El rebaño mediático

La constante "novedad" a la que estamos sometidos y obligados a conocer para no ser tildados de trogloditas o analfabetos lleva años alcanzando cotas insufribles. Hay que estar a la última, en todo, sino eres un capullo despistado que no sabes de que va la cosa. Parece que para vivir en este mundo tenemos que saber cual es el nuevo iPod que ha salido, cómo serán las botas y gorras y camisetas y chaquetas de la temporada de verano. Cuál es la película más taquillera del mes, el resultado de las votaciones en Eurovisión, el móvil con mayor número de megapíxeles, el libro de autoayuda que le cambió la vida  a cientos de miles de personas, el personaje que causa furor en los programas de la tele y la serie americana con más índice de audiencia. Sí, un conjunto heterogéneo de información destinada a rebentar nuestras neuronas y capacidad memorística con conocimientos volátiles y absolutamente prescindibles. 

Esta constante novedad detallada hasta ahora tiene una cierta ventaja, en cierto modo se puede considerar inofensiva; es decir, va enfocada a conducir el rebaño por una senda determinada sometida a intereses políticos y económicos, que no es poco, pero se queda ahí; es puro entretenimiento; un baile de consumo y deseo. 
Lamentablemente, existe otro tipo de novedad constante que perturba y atemoriza y desorienta al rebaño. Se trata de las informaciones y noticias de actualidad, que entran bajo la misma selección de cosas que se tienen que saber para que supuestamente podamos demostrar que sabes lo que pasa en la sociedad y en el mundo.
El empeño mediático para insertar el miedo y la inseguridad entre la población consigue sus frutos, como si de una estrategia preestablecida se tratara. En los últimos 10 años, que es donde alcanza mi memoria, hemos sido bombardeados por la prensa con cantidad de supuestas apoteósicas noticias que ponen en riesgo nuestra supervivencia. De golpe y sin previo aviso una enfermedad acucia a las vacas en el Reino Unido, temblores en los vacunos y varias muertes entre la población; las vacas locas. En toda Europa, las ventas de carne descienden en picado y McDonalds decide comercializar ensaladas para paliar la bajada de sus ventas. En 2001, después de los atentados en EE.UU, la paranoia inunda el país con supuestos casos de ataques terroristas por Antrax, que nunca se llegaron a confirmar; cuenta la leyenda urbana que una pareja se iba de viaje de bodas a Hawai y decidieron poner arena en los sobres de invitación a la boda. La policía científica americana acudió a la casa de los enamorados por varias denuncias de los amigos que habían recibido la invitación, al creer que la arena era Antrax.
 No hemos vuelto a saber nada ni de las vacas locas ni del Antrax, pero poco después una nueva plaga azotaba China y algunas zonas de Oriente: la gripe aviar. El miedo a que de algún modo pudiera llegar a Europa llevó a las autoridades a realizar cientos de controles en los aeropuertos y estaciones de tren para garantizar la seguridad mundial. 

En medio de todo este aluvión de catástrofes y virus desconocidos, llega a los mass media la preocupación por el inminente cambio climático. El hombre como agente catalizador de esta crisis planetaria debe realizar modificaciones en su vida cotidiana para colaborar a que no empeore la situación. Dúchate menos, no uses la piscina, ves andando y deja el coche y un sinfín de recomendaciones. Cientos de estadísticas comparando mes a mes las temperaturas para poder certificar que son más altas que las de hace 400 años. 

Y la cosa sigue; a corto plazo tenemos una sequía en Cataluña que amenaza con tener que cortar el agua en ciudades como Barcelona. El ayuntamiento prohibe llenar las piscinas privadas, lavar el coche en la calle...

Para culminar, todo indica que nos encontramos ante una crisis económica considerable, de alcance mundial. Recesión, destrucción de empleo, inflación...

Me pregunto, ¿Cuál será la próxima novedad mediática que tendremos que comentar alarmados con nuestros familiares, amigos y conocidos, juntamente con el nuevo modelo de Audi?

Pd: el hecho de hablar de rebaño no me autoexcluye, yo también estoy en el meollo del asunto.

sábado 29 de marzo de 2008

El comunista plagiado

En plena posmodernidad, en la época de alienación masiva de nuestra era, Juan era el anticapitalista más concienzudo y activista de cuantos se han conocido. De acuerdo, no llegaba a la talla de los bolcheviques de 1917, aunque soñaba cada noche con haber vivido en la Rusia de la revolución. 

El caso es que Juan no era un comunista cualquiera. Le encantaban los debates ideológicos; reformismo o revolución, conciencia de clase, asambleas, pero no se conformaba con los métodos tradicionales. Procuraba encontrar formas de expresar sus  pensamientos más sorprendentes y originales.

Por desgracia, sus ingeniosas acciones servían a otros propósitos; de hecho, eran usadas justo por lo que él mismo denominaría el demonio del capital; atentos publicistas seguían de cerca a chicos como Juan, para sacar ideas puras y adulterarlas para vender. Acción tras acción, la creatividad de Juan quedaría ahogada, reducida, aplastada.

En el hospital psiquiátrico definirían su trastorno como “psicosis anticapitalista aguda”. Pero antes de hablar demasiado, pasemos a la senda de sucesos que conducieron al simpático Che Guevara español a la demencia.

El blog de Juan gozaba de una posición saludable dentro de la blogosfera; número elevado de visitas diarias, numerosos comentarios, debates y críticas. Tarde o temprano, la dirección fue chequeada por un publicista, que quedó maravillado por el título del blog: “Todo empieza aquí”. Semanas más tarde, Juan colgaba carteles de una charla de su agrupación política “Chávez, la esperanza de Latinoamérica” por la zona alta de su ciudad. Cuando regresaba a buscar el autobús a la plaza Francesc Macià, un escalofrío recorrió su cuerpo al leer el eslogan de la gran valla publicitaria que cubría todo un edificio. “Toyota Auris, Todo empieza aquí”. En el autobús, su cabeza funcionaba a mil revoluciones rusas por minuto, se sentía completamente superado por la situación. Su solemne y soberbia frase, incitando al inicio de una nueva fuerza transformadora “Todo empieza aquí”, acababa de ser reducida a un mero eslogan de un coche, que no era ni un deportivo. Clausuró el blog justo al llegar a su casa. Cabreado y desconcertado, dedicó su tiempo libre a dar charlas con sus camaradas y a escribir artículos para el diario de su agrupación.

Dos semanas después Juan estaba preparando una de sus acciones. Se le había ocurrido algo pionero y rompedor, una excusa para salir a la calle a hacer ruido. Una idea que luego se expandiría por el planeta entero, generando una verdadera corriente con seguidores hasta en los lugares más remotos. Juan lo denominó “abrazos rojos”. Se trataba de ir por la calle con un cartel con la estrella roja y la palabra “abrazos” escrita encima. Cuando alguien sonreía o se disponía a abrazarle, él daba un efusivo abrazo. Cuando la persona hacía una mueca o decía ser del PP, entonces todo el grupo se abalanzaba contra él y le daba golpecitos en la cabeza con los carteles.

El anuncio de ONO “llamadas gratis” le provocó la primera crisis neurótica de su vida. Un spot con su genial idea pero sometida a los intereses de una multinacional del sector de las telecomunicaciones. En el anuncio, un chico joven se paseaba por la calle con un cartel similar al de Juan, abrazando a la gente y reclamando llamadas gratis. Descolocado y humillado, solo se calmó tomando tranquilizantes durante dos semanas.

Su sistema nervioso estaba dañado; dormía mal, tenía cambios de humor bruscos. Juan ya no era el mismo. Su creatividad tuvo aún dos repuntes que se girarían en su contra, mandándolo una temporada a un hospital psiquiátrico. Su nuevo truco era un juego de palabras con las manos. Escribía palabras en las dos manos, en las palmas, dedos… y luego hacía juegos girando, abriendo o alargando las manos. Al ritmo de la III Internacional, Juan elaboraba un juego de manos en el que se iban leyendo : Cuba libre, Revolución o muerte, Marx campeón… Colgó el vídeo en Youtube y fue visitado por mucha gente. “Communist hands”. Cuando lo vio por televisión, no se podía creer el anuncio de Movistar, tenía que ser una broma de mal gusto. Un juego de manos igualito al suyo, pero promocionando las tarifas y los móviles de Movistar.

Le dolía la cabeza todo el día, no tenía apetito, estaba al borde del trastorno. Antes de alcanzar el delirium tremens, dedicó todas sus fuerzas a elaborar unos carteles en forma de globo de cómic, como si la frase de la pancarta fuera dicha por los personajes de un tebeo. Se trataba de hacerlas para una de las conocidas manifestaciones por el derecho a una vivienda digna. “Una solución, Ocupación”, “Ni una casa en la puta vida”,…

En las elecciones municipales, todos los autobuses de Barcelona lucían el mismo diseño con propaganda electoral de CIU “Una solució, votans”, “amb CIU és possible”,…

Los últimos gritos en libertad de Juan fueron en medio de plaza Cataluña entre sollozos y desvaríos, hasta que llegó la policía y le llevó a la comisaría.

-¡Donde cojones está la cámara!, decídmelo cabrones!, Salid de donde estéis!

No es tiempo fácil para los comunistas originales.

jueves 27 de marzo de 2008

AMyD

Por allá el 2012, en pleno apogeo de los coches híbridos y los primeros prototipos solares, el mundo del motor no había hecho mas que ver crecer el número de revistas especializadas y suplementos en los periódicos. Como ahora, pero con una generación más de jóvenes consumistas despiadados y obsesivos. Algunos ligeramente preocupados por el cambio climático y sus consecuencias (aunque a la mayoría que fueran solares o híbridos se la traía al fresco japonés) pero todos, ensimismados con el aspecto futurista de los nuevos vehículos.

Hay quien ingenuamente cree que la política y los coches poco tienen que ver. Probablemente no conocen el partido "Alternativa Motor y Deporte". Por allá el 2012, este partido logró entrar en el Parlamento con 4 escaños. Más de 2 millones de votos no podían estar equivocados.

Las innovadoras propuestas de la revolucionaria organización política no dejaban indiferente a nadie, y menos a sus votantes y afiliados.
Desmembrar la seguridad social  para instaurar la seguridad automovilística; el Estado garantiza la ITV gratuita, deducción de impuestos a personas con más de dos vehículos, cobertura de tunning ( llantas de aleación y alerones)....
En cuanto al deporte, dos partidos de liga a la semana y quinielas con premios astronómicos.
¿Quién con dos dedos de frente puede no ver en esta formación el futuro de un país?.

miércoles 26 de marzo de 2008

Monegros

La rave se celebraría igual. A los 40.000 jóvenes drogadictos, alienados y fiesteros hasta la médula nadie, ni las severas amenazas de la policía, podía decirles lo que deben hacer y lo que no. Irían igual a bailar, a drogarse y bailar bajo el sol abrasador del desierto. 

El concurrido festival, nacido en los años 90 y celebrado durante 13 años seguidos, había sido prohibido por las autoridades por fuerza mayor. La fuerza mayor del capital. El nuevo macro-complejo turístico estaba ya en construcción. Un centenar de hoteles, 3 campos de golf y una veintena de casinos surgían en pleno centro del desierto, como un espejismo futurista; el nuevo Las Vegas de Europa. El cambio climático, la sequía, la escasez de agua poco tenían que decirle a los inversores del mundo entero que un proyecto de tal envergadura no podía llevarse a cabo. Los gobiernos cedieron ante la sustanciosa cantidad que sus cuentas percibirían gracias a los permisos y los impuestos del nuevo parque temático. Era bueno para la región; empleo, prosperidad y negocio, ¿quién con dos dedos de frente puede negarse a la suculenta propuesta?

Los inversores, de Dubai, EE.UU., Alemania, ni se inmutaban por las posibles represalias que distintos grupos ecologistas pudieran ocasionar. Y solo algunos, los que tenían hijos metidos en el mundo de la música electrónica y las drogas de diseño, oyeron hablar de cuatro colgados que se juntaban en verano para bailar.

Si el festival no lo organizaban oficialmente, lo celebrarían “extraoficialmente”, una rave Off-monegros, alterfestival.

Los menajes circulaban de móvil en móvil a la velocidad de los beats. “Rave en monegros, trae tu gente, tu coca, tu coche, tu equipo para pinchar y tus altavoces”, en realidad el sms decía “rave n l dsiert mnogrs, peña, coca, buga, djs y subwoofers”.

Centenares de coches, autobuses, caravanas y motos partieron de toda la península con un solo propósito, reventarlo todo. El sol, rojizo y ardiendo, presidía la llegada al desierto de una caravana que se perdía en el horizonte. Rugidos de motor y techno a todo volumen emanaban de todos y cada uno de los vehículos. Sus ocupantes, tíos con gorra, piercings, tatuajes y chicas en bikini y shorts, ansiaban meterse en medio de la ciudad casino para reventar, reventarlo todo. Algunas discográficas independientes, salones de tatuaje y tiendas especializadas aportaban algo de dinero y material para asegurar espectáculo. El equipaje de los ravers, contaba con un surtido de drogas y alcohol suficiente para morir intoxicado; Bates de béisbol, puños americanos , botas y demás utensilios completaban lo necesario para asegurar la diversión.

Una legión de policías en caballo, todoterrenos y helicópteros aguardaba, flanqueando y sobrevolando el parque, a los miles de ravers. Objetivo: detener y extorsionar al primero que intentase entrar en el complejo.

Por mucha seguridad que hubiera preparada, oponerse a 40.000 descerebrados drogados no es tarea sencilla.

Un alubión de piedras cayó encima del primer grupo de agentes que se interpusieron en el camino de los recién llegados. 4 heridos, cristales rotos y sirenas sonando fue el balance del primer roce. Una cola de coches tuneados a 150km/h atravesó la barrera de seguridad, desbordando, desorientando a los caballos y dejando a los polis de los todoterrenos pasmados. En medio del parque en construcción, 20 coches colocados en círculo encendieron sus equipos de sonido; sus ocupantes, gritando extasiados salieron a bailar y bambolear sus cuerpos. La fiesta había empezado. Detrás de los 20 coches, una procesión de autobuses se coló dentro del complejo. Los balazos de goma solo consiguieron romper algunos cristales. Cientos de ravers estaban en el ojo del huracán, inaugurando la rave más sonada del puto planeta. Una competición de deportivos tenía lugar en uno de los campos de golf. Un grupo de borrachos combaban los palos de cada hoyo. 4 chicas con mdma en sus venas daban vueltas en círculo con los cochecitos de golf hasta que cayeron dentro de uno de los estanques de agua. Una multitud golpeaba con bates de béisbol las puertas de cristal del hotel “Riviera Maya”. Entraron en búsqueda de las suites con jacuzzi para esnifar coca encima del mármol del baño y hacer orgías hasta que sus cuerpos cayeran exhaustos encima de las camas.

Una batalla campal tenía lugar en la plaza central; 40 policías disparaban pelotas de goma desde la torre Pisa; 300 ravers protegían a 4 técnicos de sonido que instalaban una decena de altavoces en la torre Eiffel. En el balcón del casino “Star Palace”, el Dj Meff Jills iniciaba su sesión de hard-techno aclamado por decenas de seguidores sudados y con las pupilas dilatadas. Las manos de Jills se movían con rapidez y destreza; un vinilo detrás de otro. El sol llegaba a su cenit. 5 ambulancias atendían a los policías heridos. Brazos rotos, derrames cerebrales, perforación de pulmones. Los ravers también caían, pero no es fácil dejar de bailar con 1 gramo de coca en sangre.

Los ravers unidos jamás serán vencidos. Llegó la tarde y con ello la puesta de sol. Algunas nubes surcaban el horizonte, el sol se deslizaba lentamente, dejando paso a la oscuridad. La confluencia de público no hacía más que crecer, los telediarios de toda Europa hablaban sin cesar de la locura, del combate libertad-control que se estaba llevando a cabo en el desierto. Algunos pájaros sobrevolaban la escena. Por encima, varios helicópteros filmaban y retransmitían el acontecimiento.

El gobierno provincial había presentado su dimisión en bloque.

No contentos con la iluminación de los focos de los helicópteros y los todoterrenos, un grupúsculo de ravers consiguió encender las luces de colores que se proyectaban en el cielo desde distintos puntos del parque. Una plantilla con el motivo del “Happy Face”, el emblema del movimiento del Acid House, alumbraba casinos y hoteles.

Varios incendios se expandían por el parque, los cócteles molotov disuasivos lanzados por los ravers se encargaban de asegurar la noche de fiesta.

Sin descanso, la fiesta se alargó hasta la mañana, el orgullo techno había triunfado, aplastando sin piedad las resistencias del cuerpo policial. Música, drogas, sexo y sangre. La rave en el desierto, el parque temático convertido en la mayor fiesta de la península, en la libertad sin concesiones. Una sola voz gritando al unísono que le jodan a los casinos, a los hoteles, a los campos de golf y al puto capital. La rave del desierto.

martes 25 de marzo de 2008

La crisis

Algunos dicen que mis crisis son para llamar la atención. Otros que son un problema de los porros que fumé cuando era adolescente. Los anti-capitalistas, que son producto del sistema y de la sociedad agresiva y competitiva; una forma de escapar de la cruda realidad.  Quizá son una fuga, un túnel de salida hacia la libertad, alejándome del control y de la represión; romper las cadenas y adentrarme en una nueva dimensión. Crisis medio fantásticas, medio reveladoras. Distanciarme del mundo, de lo que me rodea; de todo. Brotes de creatividad y locura que se funden en una caída libre. Una caída que solo a unos metros del suelo el paracaídas es capaz de detener. Una catarsis, una revelación, una forma de explicarme a mi mismo lo que no va bien, lo que estoy haciendo con mi vida y lo que hay que cambiar.

Crisis...

lunes 24 de marzo de 2008

El pringao

En la mayoría de los pisos de estudiantes hay un pringao. Uno de aquellos chicos al que le cobran más por la habitación más pequeña y cutre, le roban la comida y le hacen fregar los platos y tender la ropa. Robin era uno de ellos. Sus compañeros de piso, 3 chicos apuestos y perturbados, exprimían sus neuronas para hacerle putadas al pringao. El fin de semana lo dedicaban a emborracharse y tirarse tias en las fiestas del campus. Durante la semana uno de sus pasatiempos consistía en elaborar intrincadas hazañas para reírse de Robin. 

En este escueto texto relataré la historia que los convirtió en un mito y, al mismo tiempo, sumió a Robin en una profunda depresión que le llevaría a dejar los estudios.

Preparando los exámenes de fin de curso, Robin pasaba las tardes en la biblioteca de la facultad. Solía elegir las mesas alejadas, para estudiar con discreción y medio escondido, acorde con su manera de ser. La biblioteca tenía 3 plantas. Estaban unidas por una escalera interior de caracol hecha con madera de roble.  Era martes y llovía a cántaros, la biblioteca estaba abarrotada de gente. Algunos estudiantes estaban sentados en el suelo haciendo los últimos repasos. Cuando Robin llegó, su rincón preferido estaba ocupado, y solo encontró sitio en una mesa alargada, en el centro de la primera planta. Encendió la pequeña lucecita individual con mampara verde y se dispuso a rellenar sus sesos. Cuando estaba alcanzando el grado máximo de concentración, una atractiva chica morena, con la cara perfectamente maquillada, rímel en sus pestañas y un escote generoso, le tocó cariñosamente la espalda por detrás. Robin no sabía lo que le esperaba. El truculento plan de sus maliciosos compañeros de piso estaba en marcha.
La seductora chica le pidió afablemente si era tan amable de acompañarla a buscar un libro. halagado, Robin se perdió con ella por las interminables estanterías de la primera planta.
Mientras tanto, tres libros fueron metidos en su mochila. Primer paso.
Cuando regresó a la mesa, encendió su ordenador portátil para pasar algunos apuntes. Segundo paso. Sus compañeros habían cambiado la música de bienvenida de Windows. En vez del clásico y breve sonido predeterminado, sonó con gran estruendo una sutil variación.
Un grito de mujer, en pleno orgasmo, hizo girar a cientos de cabezas hacia Robin. Su portátil gemía; una mujer cachonda insultaba y sollozaba en pleno polvo. ¿En pleno polvo con qué?. -Ahhh, Ahh, los gritos de la mujer se entremezclaban con los de un carnero. -Beeeeee-Beeeee.
Robin no había sido observado de esa forma en su vida y encima por tanta gente. Chicas, chicos, escudriñaban el degenerado zoofílico que había puesto el maldito vídeo rompiendo el clima de estudio. Un cerdo, un pedante pajero que coleccionaba vídeos de tias follando con carneros y cabras. 
La primera reacción de Robin fue bajarse la gorra que llevaba intentado ocultar su sudorosa cara. El volumen no bajaba, no tenía ni idea de como parar el festival zoofílico. Terminó por sacar la batería. Estaba tan nervioso que el ordenador le resbaló de las manos. El impacto contra el suelo fue tal que la pantalla se rajó, las teclas se esparcieron a su alrededor. Fuera de sí, Robin metió todo lo que tenía en la bolsa y salió corriendo de la biblioteca. Las risas penetraban sus oídos y retumbaban en su cabeza. Algunos dedos le perseguían, señalando al pringao zoofílico en su huida desesperada. Al llegar a la puerta, ya casi fuera de peligro, las alarmas sonaron, los tres libros que le habían metido le delataron como ladrón. El guardia de seguridad se lanzó contra él aporreándole la pierna derecha, cayó al suelo retorciéndose de dolor. Desde aquel día, Robin nunca volvió a ser el mismo. De ser un estudiante gris y mediocre, había pasado en cuestión de minutos a ser un estudiante gris, mediocre, ladrón y zoofílico. Robin el pringao.

domingo 23 de marzo de 2008

Carnicería Jordi

Jordi, ya era un hombre, tenía su propia empresa, su propio negocio. Su madre estaba orgullosa de él. Pese a ser el niño gordo y feo de la clase, y recibir todas las tizas y bolas de papel que le lanzaban sus compañeros, ahora era un ciudadano respetado por sus vecinos y clientes. Cada mañana, acudía puntual y sonriente a cortar cabezas de cerdo y amasar la carne con ternura para preparar hamburguesas. Su problema de obesidad no había hecho más que empeorar, pero ahora era alguien, tenía su negocio. Tenía máquinas que cortaban el jamón en lonchas finas y jugosas, una caja registradora de última generación, frigoríficos importados de Alemania. Su carnicería era el sueño de cualquier carnicero que se preciara. No obstante, de lo que más satisfecho estaba era de su cartel luminoso, el de su negocio, el hacía que su vanidad aumentase un poco más cada día, cuando llegaba puntual a su trabajo. Encima de un fondo blanco y siempre limpio, tenía estampado un logo con las letras de su nombre en mayúscula: "JORDI". Lo ingenioso del cartel era que la O no era una O sin más, era la cara sonriente de un cerdo. La idea había sido suya, y no de algún publicista famoso, que según creía él le hubiera cobrado mucho para encontrar una idea peor. 

Lo que no sabía Jordi, es que algunos de sus clientes comparaban la cara del cerdo con la suya, y se mofaban a sus espaldas mientras cortaba silbando unos bistecs de ternera gallega. Aunque se rieran de él, al menos no le tiraban bolas de papel ni tizas; ahora era alguien.

Cuando Jordi conoció por Internet a una chica de Botswana, y se conocieron y se casaron y ella vino a vivir a España, todavía no sabia que su carnicería daría un giro exótico. Su mujer, cuyo nombre tardó varios meses en pronunciar correctamente, le propuso ampliar la gama de productos de su carnicería; ella también quería participar en el lucrativo negocio y ayudarle en lo que pudiera con sus conocimientos sobre carnes lejanas. La mujer realizó una búsqueda exhaustiva por Internet (que sabía manejar sobradamente) y habló con algunos antropólogos de prestigio ( haciéndose pasar por redactora de una revista especializada en fauna africana) y finalmente elaboró un informe para su marido. Después de estudiarlo minuciosamente, llegaron a varias conclusiones; importarían carne de mono de Africa Central y carne de camello de Sudán. 
Y así fue como la O de Jordi siguió siendo una cara de cerdo, y la I final se convirtió en una liana verdosa con un mono con cara de energúmeno balanceándose, impulsado por un pequeño motor eléctrico. 



Fumar gratis

   Paco llevaba fumando gratis un año entero. Su buen amigo francés, un  chico inteligente que estudiaba en una universidad de elite, le había contado una cosa que le cambió la vida. Los únicos resentidos serían sus pulmones. En una conferencia de un magnate, director de marketing de una tabacalera americana, su amigo francés tomó nota de algo que Paco no olvidaría jamás. Según contó el empresario, valoran mucho a los clientes fieles que consumen tabaco diariamente, con lo cual no quieren arriesgarse a perder ni uno. A cada queja que reciben sobre la calidad de su producto mandan un cartón a casa del fumador para mantener su confianza. Si un cliente abre un paquete defectuoso, no dudan en compensarle con un cartón por las buenas. Paco decidió ir de marca en marca inventándose historias bizarras para recibir cartones gratis. "había una bola de pelo de gato dentro", "uno de los cigarros no tenía filtro", "los cigarros tenían manchas negras, como de alquitrán". 
Para celebrar su boda, con una mexicana de buen ver, Paco estuvo persiguiendo a marcas de todo el mundo con el fin de conseguir tabaco gratis para todos los comensales. Y lo consiguió.

A la misma hora

-Vamos, dime qué piensas, lo que te venga a la cabeza- su psicóloga trataba de desinhibir, de liberar a Pablo, para que le contara cuales eran los miedos que tenía si dejaba su ordenada y aburrida vida de estudiante de empresariales para dedicarse a su sueño, la escritura.
-No sé si valdría, no sé si sería constante...- Pablo se revolvía en la silla cruzando las piernas, no podía estar quieto.
-¿Has sido constante con las cosas que te han gustado hasta ahora?
-Sí, creo que sí...
-¿Qué más hay ahí que edifica un muro que no permite acercarte a lo que deseas?
-No me lo creo, no confío en que pueda salir bien.
-¿No confías en ti?- ¿Acaso no has arriesgado en algunos momentos de tu vida para seguir una senda nueva?- ¿Y cuando te fuiste a Italia para trabajar durante el verano, eso no fue algo nuevo que podía salir mal?.
- Me gusta leer, pensar, vivir, contemplar, pero no estoy seguro de merecerme una vida así.
-Una vida no se merece, se hace. Cada uno nace en un punto y va avanzando hacia otros a lo largo de su vida, no se trata de merecerlos. La cuestión es dirigirse hacia lo que a uno le realiza, con independencia de lo que hagan los demás. Fíjate en la cantidad de gente que ha decidido dedicarse al arte, a los negocios, a la moda, a la televisión. Hay muchos mundos ahí fuera. ¿Por qué razón tu no mereces adentrarte en aquello que quieres?
- ¡Ahora lo veo claro-gritó a plena voz Pedro esbozando una sonrisa- voy a ser el Cervantes del s.XXI!
- Me parece muy bien, pero nos vemos la semana que viene a la misma hora.

sábado 22 de marzo de 2008

Y una mierda

Pedro paseaba felizmente con su novia por el parque de su barrio. Era un sábado por la tarde y los últimos rayos de sol iluminaban los altos bloques de pisos que circundaban el intento frustrado de jardín.

Un grupo de yonquis se drogaba en uno de los múltiples rincones. Unos chavales jugaban a baloncesto y un par de tipos solitarios paseaban a su perro mientras fumaba compulsivamente.
Nada de todo ello parecía despistar a la enamorada pareja, que andaba abrazada y se besaba tiernamente, sintiéndose como en una nube de amor.
Quién les hizo aterrizar, fue un joven con un chaleco azul. Llevaba una carpeta en la mano con un bolígrafo.

-buenas tardes, ¿tenéis un minuto?
-¿Que quieres?-Soltó Pedro de mal humor. Su novia le pasó la mano por la cintura.
-Mirad, en el mundo se mueren cada día miles de niños. Algunos de ellos, en los países africanos, son obligados a hacer soldado desde los 6 años, luchando en guerras terribles que les traumatizan por toda la vida. Sólo os pido una colaboración de 5€ mensuales para construir escuelas para estos pobres niños, para darles un futuro mejor.

Lo primero que le pasó por la cabeza a Pedro fue mandar a la mierda a este plasta que les había cortado el rollo de mala manera, pero cambió de idea cuando vio la cara triste de novia, angustiada por la historia que les acababa de contar el voluntario.

-emm..-balbuceó Pedro tratando de ganar tiempo- verá, yo ya soy de 3 ONG diferentes, una de médicos, otra para que los niños no hagan pelotas de fútbol en Afganistán y la otra no me acuerdo.
Pedro consiguió el objetivo, su novia le miraba impresionada. Lo más importante ahora esa sacarse al pesado de encima.
-Entiendo-asintió el joven voluntario-¿conoce algún amigo que le pueda interesar ayudar a la causa?
-Oh si claro, muchos. Sacó el móvil del bolsillo y le soltó tres números al azar. Uno de una chica que había conocido en una discoteca, que no se acordaba ni de qué cara tenía, otro del taller donde le reparaban la moto y el último de su amigo de la infancia, Jesulín.

El joven se marchó agradecido alabando su amabilidad y gentileza. Su novia le beso y le dijo que era el Gandhi del s.XXI. . El sabía que era un perfecto crápula. ¿que importaba eso si nadie a su alrededor lo sabía?

viernes 21 de marzo de 2008

Todo saldrá bien

-Estos últimos tres días, después de tu operación, pareces tener una actitud servicial y sumisa-. Su padre se rió sonoramente. Antonio se puso rojo, se sentía humillado por su propio padre, y no había tregua ni después de una operación de clavícula. Debido a la operación, Antonio andaba encorvado hacia delante para evitar que le doliera más de la cuenta.

-Lo digo en serio-continuó su padre al ver que Antonio permanecía en silencio- Parece que lleves una joroba en la espalda, y que seas el criado de esta casa-.

Le lanzó un tenedor a su hijo. Antonio tuvo el tiempo justo para agacharse. El tenedor impactó contra un cuadro de unas flores, hecho en 1984, y se rompió en pedazos. Antonio resbaló y cayó al suelo, sin poder poner las manos debido al dolor que ello le hubiera causado. ¿Le hubiera salido la clavícula de sitio?. Sin saber si es peor el remedio que la enfermedad, Antonio aterrizó encima de los cristales. Se retorció de dolor en el suelo mientras su maligno padre arrepentido intentaba ayudarle. Piernas cortadas, manos hechas pedazos. Antonio sollozaba en la ambulancia que le llevaría al hospital por segunda vez en un mes. Su padre le susurraba preocupado.

-Todo saldrá bien Antonio, todo saldrá bien-.
-¡Cuando dejes de tirarme tenedores a la cabeza!- Gritó Antonio enojado. El camillero se giró y les miró desconcertado.

Antonio salió a los 3 días del ingreso, en silla de ruedas y con mucha menos sangre en el cuerpo que con la que había entrado. Su arrepentido padre quiso llevarle a casa. Antonio no quería ni verle y dijo que se iba él solo al bar con sus amigos. Lo que hizo en realidad fue ir a la comisaría para denunciar malos tratos por la de cosas terribles que su padre le había hecho desde que se alcoholizaba cada noche. Cuando ya llegaba a la policía, pasó por delante de un parking con una rampa muy pronunciada. Con la inercia que llevaba y el ligero desnivel de la acera, sin poder evitarlo se desvió, cayendo en picado por la rampa. Alcanzó más de 40km/h en 7 segundos. La esperanza que tuvo al ver que la puerta se habría, pensando que así quizá podría tener tiempo para frenar, se disipó cuando vio como un Renault Laguna familiar del año 2003 ascendía hacia el exterior. La silla chocó contra el capó, las dos faros frontales se rompieron. El cuerpo de Antonio atravesó el cristal delantero. Su boca ingirió el retrovisor del centro y su mano izquierda quedó atrapada en el encendedor eléctrico que en ese mismo momento se estaba cargando. 4 de sus dientes salieron disparados hasta perderse en el maletero de atrás. Los ocupantes del vehículo lo abandonaron a gritos cuando éste empezó a arder. El encendedor eléctrico había rodado y prendido uno de los asientos. Un seguido de recuerdos desfilaron por la mente de Antonio antes de perder el conocimiento para siempre. Su padre llevándole en bicicleta por la casa de campo. Su madre preparando pastel de manzana para su cumpleaños. Su primera novia. Su primer suspenso. Su primera Matrícula de Honor. Su primer porro.

Los bomberos no tardaron en llegar. Rociaron con agua el calcinado Renault Laguna. Apenas se distinguía la estructura metálica de la silla de ruedas de Antonio.

Low Budget

La báscula del baño de su habitación de hotel estaba en desuso desde hacía semanas. La grasa corporal de Jaime se había multiplicado. No quería pesarse por temor a ver con sus propios ojos que había engordado más de 20 quilos. Ya nadie le ofrecía trabajo, ya no tenía ganas de buscarlo él mismo, como en sus inicios, cuando soñaba con ser director. Dormía 10h diarias y se pasaba el día dando vueltas por la habitación, fumando un cigarrillo detrás de otro. Le habían amenazado 3 veces con echarlo del hotel a patadas por no pagar sus facturas. Vendió su deportivo, su reloj y sus trajes, para poder quedarse.
Había tenido su oportunidad, "El monje del paraguas naranja" tenía todos los alicientes para llegar a ser una película de culto que le consagrara como director, pero no fue así. Sus conocimientos acerca del budismo eran tan escasos que la película fue calificada de "cuatro tópicos de mal gusto sobre el budismo y una trama completamente fuera de lugar".
Intentó inspirarse en la novela de Herman Hesse, Siddhartha, con el fin de poder occidentalizarla formando una sinergia con "On the road", de Jack Kerouac.
Un joven perdido en un decrépito barrio de la periferia de NY, amante de la pornografía, el pegamento y el billar, atraca un centro budista. Al entrar tiene una revelación, el olor del incienso le cautiva y la figura imponente de Buda meditando lo absorbe. Se convierte, se corta el pelo y se pasea por el barrio leyendo textos Mahayana y mendigando de puerta en puerta para conseguir el sustento. Con el paso de los años, llega a ser un personaje reconocido y no será hasta los 40 que le atormenta una crisis de fe. Abandona los hábitos y vuelve a las andadas; juego, prostitución, drogas. El desenlace se produce cuando decide viajar a Tailandia para ir a un club de intercambio situado en una playa virginal. Conoce a una mujer, Verónica, que le devuelve a la vida y a moderar su tendencia a la autodestrucción. Deciden abrir una Guest House en Pattaya, el Lloret de Mar tailandés.
Con el estreno, no se recuperó ni la mitad del presupuesto de medio millón de dólares, con lo que la productora anotó su nombre en la lista negra de directores solo aptos para filmes low budget. 
Jaime abrió el cajón de la mesilla de noche, en el que guardaba los antidepresivos. Se fijó por primera vez en un libro grueso y bien encuadernado. La Biblia. Leyó por encima algunos fragmentos y la inspiración regresó a su desasosegada mente. Llamó a su agente. No le contestó al teléfono. Le dejó un mensaje.

-Tienes que creerme Andrés, esta vez  va en serio. Adán y Eva y todo el rollo del Paraíso, te suelto el título y lo encontrarás tan chocante que sé que me vas a llamar para que te dé más detalles. " Génesis, Bacanales en el Paraíso".

Nunca volvió a saber de su agente.  

jueves 20 de marzo de 2008

No me calientes la cabeza

Tratar con personas sabias no ocurre todos los días, y hablar de chicas con personas sabias menos. Uno de mis múltiples médicos me ha dado una clave crucial para con las mujeres. Hablándole de las mujeres que se encuentran a mi alrededor, ha parafraseado a un amigo suyo:
"Quiero una mujer que me caliente los pies, y no la cabeza". Lo mismo podría aplicarse a un hombre, claro. Perderse en la búsqueda de esa bella y culta mujer atenta, sensual, presumida y sofisticada que nos obsequia con noches de amor y locura y con propuestas irresistibles, es como pretender tomar el tren con Renfe de Barcelona a Blanes y llegar con 10min de antelación. O que un día que juega el Barça no escuches gritar a tus vecinos. 
Remitámonos a un par de tópicos: que el ser ideal no existe y que muchas veces nos fijamos en la persona equivocada. (Sé que me estás leyendo posible mujer de mi vida, vamos, ¡déjame un comentario culto, ocurrente y sofisticado!)

Mujeres, Mujeres...

1988


Miles de rave se sucedían sin parar por toda Inglaterra. Parajes lejanos, perdidos en medio de la nada, repletos de gente de todos los colores y modas bailando al son de una música repetitiva y psicodélica. Un Dj alocado pinchaba durante horas por amor al arte. La policía no daba abasto para clausurar las fiestas. Apenas conseguían interrumpir el desfase que la gente ya se había largado a otra aún más ruidosa y extravagante. Se podían degustar todo tipo de drogas, incluso las nuevas apariciones en el mercado europeo estaban disponibles a precios de cualquier bolsillo. Un verano que servía a la vez de laboratorio de nuevas sensaciones y experiencias. El verano del amor y del Acid House.
La palabra sueño o descanso perdieron su significado durante casi 3 meses.

Mierda. Por aquel entonces solo tenía 2 años y medio. Siempre he tenido la impresión de no haber nacido en el año apropiado. En otras palabras, el Imperio Británico conoció tiempos mejores.

La Blogosfera Underground II

Su habitación, con las paredes y el techo pintados de negro, era su base de operaciones. Un ordenador con pantalla plana, colocado encima de su escritorio, funcionaba las 24h del día, descargando películas y música sin descanso. Desde su habitación, desde ese ordenador, lanzaba al mundo virtual su peculiar visión del mundo y de la sociedad. Su blog, permanecía en la oscuridad del anonimato y penetraba en todas aquellas webs que ostentaban poder y capacidad de influencia en la opinión de la gente. Tenía una cuenta falsa en Fnac y se pasaba el día entrando y dejando comentarios acerca de la mala calidad de sus productos. En el BBVA, se colaba para advertir acerca de las hipotecas basura que esclavizaban a los clientes. En el Corte Inglés, dejaba por los suelos las supuestas ventajas de poseer un carné de socio.
Algunos blogs que conocían de su existencia le llamaban el Robin Hood de la blogosfera. Machacaba a Ciao y a su comunidad de conejitos de indias consumistas, que se pasan el día hablando sobre videojuegos y marcas de pasta de dientes para ganar unos céntimos de € al mes. 
Por la noche se inventaba relatos y textos macabros que luego colgaba en un blog bajo el pseudónimo de U-U Nation. Sí, el era uno de los impulsores del Blog Underground. Es decir, un auténtico freak pero con cojones.

La Blogosfera Underground

A todo el mundo que tenga un blog ególatra le gusta que se lo lean. Cuando te encuentras con un blog como Microsiervos, que tiene más de 4000 de autoridad en Technorati, piensas "Voy a dejarles un comentario en su blog para llevarme algunas visitas más". Entonces es cuando ves que quién tiene fama no está dispuesto a jugarse su posición. Para mi sorpresa, he visto que no se pueden dejar comentarios en Microsiervos. Prometo que mi comentario no iba a ser en tono spam, tipo "visita mi blog que soy muy provocativo y vanguardista". En fin, suerte que diario de un impresentable es un espacio interesante lleno de textos para comentar y disfrutar. Ésta es la auténtica blogosfera. La blogosfera Underground.

Border Line Films presenta...

Disponer de tiempo libre es un bien preciado al alcance de pocos. Mis días de reposo post-operatorio me proporcionan un cierto margen de horas libres, siempre y cuando no estoy durmiendo debido a los antibióticos y calmantes.
He tirado casi 2h de la primera mañana libre viendo la película más floja que he visto en mi vida. Mi generación creció rodeada por el cine americano simple, fácil y banal jamás creado. American Pie, Scary Movie, Colega, ¿dónde está mi coche? son algunas de las películas que vi en plena adolescencia. Me han servido como ejemplo moral y para definir mis valores para guiar mi vida.
Hoy, he decidido regresivamente ver Supersalidos, que suponía que seguiría el mismo estilo.
Hubiera dejado de verla a los 15min. pero mi lado masoquista me ha mantenido hasta el final viendo las lamentables aventuras de 3 estudiantes ceporros. 
En resumen ( podéis dejar de leer aquí si no sois masoquistas) la trama se desarrolla alrededor de una fiesta en la que los 3 protagonistas han sido invitados de rebote. El único requisito para asistir es que deben comprar bebida alcohólica porqué la chica guapa que organiza la fiesta se lo ha pedido. El más feo de los 3, uno con gafas y delgado, tiene un carné falso con nacionalidad hawaiana en el que supuestamente tiene 25 años. Mientras compra el alcohol se produce un robo en la tienda y acaba entablando una amistad con los dos polis que acuden al supermercado. Mientras, los otros dos, el gordo y el empanado, se desesperan al creer que no podrán tener la bebida y se quedarán sin fiesta. Con un lenguaje vulgar, lleno de contenido sexual y bromas fáciles pasan los minutos absurdamente hasta que terminan los 3 en la fiesta y acaban ligando de forma estrambótica. 
Es posible que mi manera de explicar la película suene al típico padre moralista. Quién no esté de acuerdo que mire la película... (¡os incito al sadomasoquismo intelectual!)

miércoles 19 de marzo de 2008

Operación finalizada

-Te  notarás un poco borrachín- me dijo la enfermera mientras me administraba un calmante intravenoso.
-¿Fumas?- prosiguió mientras cada vez veía más borroso.
-Sí, mucho.
-Bueno, la anestesia será global, así que te colocaremos un tubo en la boca. Al ser fumador, tienes más mucosa. Cuando te despiertes tendrás el cuello irritado.

Me levanto, miro a mi alrededor. Mi padre contempla el jardín trasero del hospital mientras saborea un Whisky con hielo. Mi madre duerme en el sillón. Carraspeo, tengo la garganta destrozada y me duele la cabeza. Pienso que mi estado es más parecido a cuando vuelvo de Monegros Desert Festival que no al de una operación por rotura de clavícula. Mi estómago se revuelve y un seguido de eructos indican a mis padres que ya me he levantado. Mi padre me mira sonriente y termina el Whisky de un trago.

-¿Cómo estás?- pregunta mi madre.
- No lo sé- Respondo sinceramente. 

Tengo el suero conectado en la mano derecha; me siento nenaza, pero me da mucha angustia. Un sin fin de gotas permean mi piel para proporcionarme ahora calmante, ahora antibiótico. 

Me levanto a mear con dificultades. Llevo unos calzoncillos blancos muy finos que me han regalado en la clínica. Mi padre, algo ebrio, se fija en mi pelo moreno despeinado, en mi bata blanca y en que ando jorobado y suelta:
-Pareces Jesucristo! jajaja!. Le miro de reojo, estoy cansado y quiero dormir.

Me despierta la voz de un amigo. Ha venido a hacerme un rato de compañía. Mis padres se van a la cafetería mientras él y yo nos ponemos al día y le explico con detalles cómo me encuentro. Responde por mi a los mensajes que tengo en el móvil. Nos reímos y en ese momento me da un blancazo. Sudor frío por todo el cuerpo y nauseas. Me abanica con el diario y lentamente se me va pasando. Me recupero. Me traen más suero y una ensaimada para merendar. Mi amigo se va. Me vuelvo a quedar dormido.

Después de cenar, miro House en la Cuatro. Muy apropiado para verlo desde un hospital (me asaltan todos los miedos posibles). Sobre las 24h es cuando aparece la enfermera más guapa que he visto en todo el día. Tengo ganas de hacerle la encuesta "¿cuantos pedos crees que te tiras al día?" pero me reprimo y sigo mirando la tele. 

Durante la noche tengo pesadillas. Sueño que una gorda se sienta encima de mi, obligándome a despertarme y mover los brazos sin querer. ¡Qué dolor! Es un sueño. No hay gordas a la vista.
A las 8h de la mañana recibo otra dosis de suero. Es la última. Termino de leer "El niño con el pijama de rayas". El médico acude puntual a las 12h. Un chequeo rápido certifica que estoy bien. Ya puedo irme. Tengo una placa metálica de unos 7cm de largo que une las tres partes de mi clavícula izquierda. Bonito cuadro.

PD: este post ha estado escrito con la mano derecha exclusivamente y con un humor de perros. A 37.5º de fiebre. Mañana será otro día.

lunes 17 de marzo de 2008

En boxes

La incesante actividad que ha tenido este blog durante el estreno en la primera semana, con 8 respuestas logradas en la encuesta más trascendente de la historia de los pedos, va a dejar paso a unos días de ausencia. La razón no es por una diarrea del autor, tan siquiera por mandra o vagancia, falta de ideas, cansancio acumulado, exceso de drogas, arresto domiciliario...
mañana Vanity Dust será sometido a una intervención quirúrgica de alto riesgo debido a una rotura de clavícula. Según declaraciones del propio escritor " La muy cabrona se ha roto en tres partes, ni con unos palillos chinos puede ponerse en su sitio". Después fue preguntado por la causa de la rotura, a lo que respondió tajante: " estaba practicando un deporte de riesgo, que cada uno piense lo que quiera". En el Paris Match el titular del día decía así: " Vanity Dust pretende hacer creer indirectamente que su lesión puede deberse a la práctica del sexo salvaje".
Le deseamos una corta intervención y que en la habitación haya televisión por cable.
"Pronto estaré de vuelta": ha prometido en plan estrella de Hollywood.

El niño con el pijama de rayas


John Boyne escribió El niño con el pijama de rayas en 2006, la cuarta novela en su carrera como escritor. El narrador se sitúa en tercera persona, con un lenguaje cercano al niño protagonista, Bruno. Una familia alemana que vive en un lujoso barrio residencial de Berlín, se traslada a "Out-With" en Polonia, por qué el padre de Bruno debe responder al trabajo que se le ha otorgado desde arriba. Desde el primer momento, Bruno no se siente bien acogido; su nuevo hogar se encuentra alejado de todo y se ha tenido que despedir de sus amigos precipitadamente. Por primera vez confraterniza con su hermana; ambos odian el lugar. El servicio, compuesto por un camarero y una asistenta, son interrogados por Bruno en repetidas ocasiones, el niño quiere saber como y por qué han abandonado todos su idílica vida en Berlín para venir a un lugar tan sórdido y gris. " Tu padre tiene un trabajo muy importante, tenía que venir aquí, yo no puedo hacer nada". 
Haciendo de explorador, una de sus aficiones predilectas, Bruno recorre la extraña valla que recorre su casa hasta encontrarse con un niño que lleva un pijama de rayas. Está al otro lado, en Out-With, el campo de concentración para judíos. A partir de ahí, entablan una amistad entrañable que marcará el transcurso del resto de la obra. Todavía no he terminado el libro, así que no puedo contar el final. ( ¡Tampoco lo haría!).
Fácil de leer y delicioso, es todo lo que puedo decir hasta el momento

Experiencias "siguiente blog"

Para lograr la seudofama en la blogosfera y de paso matar el aburrimiento matutino, existe un método infalible que recomiendo con fervor. La técnica del siguiente blog. en la barra Blogger que se encuentra en la parte superior de la pantalla, permite deambular aleatoriamente por un número infinito de blogs. Al cabo de unos cuantos clics, uno se da cuenta de hasta que punto está perdiendo el tiempo. Uno de cada 20 está en español. El 90% están inactivos desde hace un año o más.
La gran mayoría son sobre un padre que cuelga las fotos de su hijo. Mi hijo jugando, mi hijo en la bañera, el cumpleaños de mi hijo, mi hijo en bicicleta. La cara del niño es desconcertante, parece como si la fama le hubiera llegado demasiado pronto. Un modelo precoz de la revista Vanity Fair.
Si hay suerte, encontraréis páginas minimalistas en japonés donde un Charles Darwin del país del sol naciente cuelga fotos en primer plano de plantitas y flores.
La palma de oro se la llevan los blogs de animales. Todos aquellos que por distintas razones no pueden tener un hijo, o es tan feo que no quieren sacarle fotos, cuelgan fotos de su perro. Mi perro en la nieve, mi perro saltando, mi perro comiendo.
Hacen falta más blogs ególatras.

Retiro afrancesado

Al llegar a mi casa de campo, dejé una pila de libros sobre la mesa. El retiro de una semana me permitiría leerme unos 2 o 3. Traje más de 10 para poder elegir según mi estado de ánimo, y para convencerme a mi mismo de que me estaba convirtiendo en un verdadero intelectual. La pomposidad de mi intención me excitaba y me hacía sentir, al mismo tiempo, un poco hipócrita. Una libreta, un bolígrafo, una Nintendo DS y 2 paquetes de Drum, uno de filtros y papel OCB ocupaban el resto de la mesa. La nevera estaba llena de cerveza. Sería mi pócima a lo largo de la semana. 
Empecé con Ampliación del campo de batalla, el libro con el que Houellebecq consiguió cruzar la frontera de su país. Un relato sobre un funcionario deprimido que viaja alrededor del país acompañado de un extraño compañero. Dos depravados que frecuentan discotecas y están al borde del suicidio. Un libro no future en toda regla. 
El tercer día abrí la genealogía de la moral, de Nietzsche. Lo dejé en la página 20. Decidií pasar a Electroshock, de Laurent Garnier. Una autobiografía del dj francés impulsor de la música electrónica en Francia. Me estaba dejando colonizar por nuestro país vecino. En la nevera tenía un paquete de brie y de Babibel. Unos días de niebla, frío, subiendo troncos del garaje cada medio día. Sin televisión, sin prisa, sin pausa. 

Este es el típico post descafeinado que no le interesa a nadie. A mi tampoco.

domingo 16 de marzo de 2008

Two Girls

Dos chicas tomando una copa. Mientras estaba bajándome el último tema de Marc Houle en Beatport, recibí un link de un buen amigo ( ahora rebajado a la categoría de conocido con orden de alejamiento) en el que me invitaba a visionar un vídeo llamado 2 girls 1 cup. 
Las sensaciónes que experimenté me hicieron retomar la confianza en la humanidad y en su futuro y glorioso porvenir. Un par de chicas, medio actrices porno retiradas, medio gordas con tetas grandes, se vomitan la una a la otra y rellenan una copa con un zurullo. La cámara graba directamente la dilatación del ojete y podemos apreciar con detalle como la mierda llena la copa hasta el tope. Ojalá hubiera podido ser yo el que grabara el vídeo.

Hay una cosa aún más bonita una vez visionado el vídeo y soportado las arcadas. El placer de mandar el link a otro amigo. Recomiendo que tu amigo esté presente mientras le prometes que es algo que le va a cambiar la vida, que nunca será ya lo mismo. Podéis buscar los miles de vídeos en Youtube llamados "2 girls 1 cup reaction". Apreciar como un joven adolescente se graba mientras lo ve, o una niña pija o un gordo que se lo enseña a su madre y a la abuela. 

Viva el cine independiente, vivan los cortos de bajo presupuesto. Viva las cacas y las copas.

Sandía sulfúrica

Mis intestinos reclamaban su anarquía. Contra mi voluntad y contra mi resistencia, se estaban rebelando a marchas forzadas. Una tailandesa de unos 40 años, pelo liso y delgada masajeaba mi espalda haciendo crics y cracs. Sentía dolor y a veces placer. Suspiraba por el profundo efecto relajante del masaje tailandés. Me encontraba en una remoto pasaje (Soi) apartado del bullicio de las calles y autopistas de Bangkok.
Repasé mentalmente todos los alimentos ingeridos de la última semana para encontrar de donde provenía la súbita reclamación de independencia de mis intestinos. Desayunos: café, huevos fritos, pan con mermelada. Comidas: arroz, sopas, fideos. No, todo eso no podía ser la fuente de la rebelión. Me sentía como un historiador estudiando los hechos precedentes a una revolución, para definir cual había sido la causa principal. Fruta, mierda, era la fruta. Ayer compré una sandía por unos 0.20€ en el mercado de fin de semana.
Una ventosidad hizo su estelar aparición justo cuando la masajista me giraba para retorcerme la pierna. Un tufo rancio invadió la sala. Me pareció ver como las cortinas se movían, quizá por el largo recorrido de mi pedo. Afortunadamente, no fue demasiado sonoro. La mujer, se había dado cuenta de la embarazosa situación cuando sus papilas olfativas le llevaron el informe de : atención, este tipo es un degenerado.
Una diarrea acuciaba a marchas forzosas. La manifestación era tan masiva que los cuerpos de seguridad se habían visto obligados a retroceder. Maldita sandía sulfúrica. Le dije a la chica que me encontraba mal, pagué mi masaje y dejé propina, mientras ella encendía el aire acondicionado con cara de pocos amigos.
Corrí hasta mi hotel, que se encontraba a unos 200m del salón de masaje. Llevaba unos pantalones anchos Dickies falsos que compré impulsivamente el primer día de mi llegada. Eran dos tallas más grandes de lo que mi cintura necesitaba. Mientras corría me caían al suelo, así que tuve que aguntarlos mientras un seguido de pedos acompañaban mi trayecto hacía el hotel.
Una vez en el baño, me lamenté que el inodoro no fuera Roca, me preguntaba si sería capaz de soportar una anarquía intestinal de tal calibre.

Ruido relevante

Me puse las gafas para ver mejor los créditos del fin de la película. Eran ideogramas chinos. No comprendía absolutamente nada y al ser una película sobre samurais de clase B no había ni transcripción fonética. Mi móvil empezó a vibrar, aproveché para sacarmelo rápido del bolsillo y metérselo en plan broma en la entrepierna de mi novia, que se había dormido a mi lado al principio de la peli ( justo cuando el primer duelo entre dos chinos con cola de caballo y espadas largas empezaba). Sonó el politono del Partido Popular y ella pegó un brinco,

- Te lo meto por el culo!- Gritó con voz de pito. Me pregunté, dada mi bisexualidad, si había algo más erótico que meterte algo vibrando por el culo mientras suena el himno del partido al que votas fielmente cada 4 años. Mi novia era del Partido Comunista ( apostaba por la IV Internacional y adoraba a Trotsky), de ahí que su nickname en los chats de sexo fuera "TrotGirl"; El mío era mejor: "Rajoyboy"

Descolgué el teléfono mientras mi novia golpeaba mis lumbares con el mando a distancia. Una voz en inglés, parecía un contestador, repitió 4 veces seguidas: Hola, somos de relevantNoise y hemos visitado su blog para saber que marcas menciona en sus textos y si hay alguna injuria que debamos comunicar a nuestros clientes, gracias por su amabilidad. Me sentí más Rajoyboy que nunca. Por fin alguien que no fuera yo mismo había visitado mi solitario blog ególatra. Ni que fuera para colaborar con los engranajes de control del sistema capitalista que mi novia tanto odiaba. Soy feliz-pensé- mi blog hace Noise y encima es Relevant.

Lo último que apareció en la pantalla de créditos fue el año de producción del filme: s. IV a. C. No sabía que Lao Tse, aparte de escribir el Tao Te Ching, había hechos sus pinitos en el cine nacional.

sábado 15 de marzo de 2008

Koalas

Llamé con insistencia a la puerta de Anne con los nudillos prietos. Vivía en un tercero. Una finca de los años setenta, sin ascensor. Estaban renovando los apliques de cada planta; había bombillas colgando provisionalmente (esta fase de las obras duraba desde hacía meses).
Anne abrió la puerta. Tenía una taza de I love NY de color blanco en la mano. Su albornoz rojizo estaba atado sin presión, dejando entrever el escote.
La taza de Anne, su albornoz medio desabrochado, su pelo ligeramente despeinado, me aportaron una dosis de normalidad matutina que consiguió serenarme durante un breve lapso de tiempo. Los 3 Diazepan que había tomado mientras subía las escaleras estaban haciendo efecto.
Jadeando, balbuceé un -buenos días-. Fumar un paquete y medio de tabaco al día durante 12 años tenía consecuencias como ésta.
Anne me miró de arriba a bajo, su mirada se detuvo en unas manchas de vino rosado que tenía en mi camisa, yo también me fije por primera vez. ¿Vino?.
Intenté iniciar la conversación mostrándome espontáneo y ocurrente.

-Soy el cartero, tengo una carta para usted- sonreí Mis dientes amarillentos salieron a escena. Noté una punzada, en el labio superior, lo tenía tan reseco que al tensionarlo se cortó. Un sabor salado se mezcló con mi saliva. Sabor a sangre. Anne permaneció impasible, parecía que no había querido escuchar mi gag matutino.
Tenía un saludo mejor.
-Anne, he venido a decirte algo, estoy embarazado.

Ella sabía porqué había venido en realidad. Nos unía un contrato y mis visitas formaban parte de lo estipulado. Mi sustanciosa cuota mensual contemplaba entre 5 y 10 visitas al mes. Si iba menos, no pagaba, si pasaba de 10, me tocaba pagar un plus. Algo parecido a las tarifas planas de teléfono. De 18h de la tarde hasta las 8h de la mañana. Anne estaba disponible las 24h del día. El servicio que me prestaba por mi cuota de afiliado era ocultarme en su casa durante el tiempo necesario. Tenía derecho a té, usar la ducha y mirar la tele y a un ágape.
La policía tenía mi dirección, sabían en lo que estaba metido y de ahí sus visitas rutinarias, para registrar el apartamento en busca de pistas sobre Koalas, Osos Panda, Tigres de Bengala y Pikachus. El tráfico de animales era mi especialidad, aunque importar Sushi de salmón también resultaba rentable y funcionaba bastante bien durante el verano. Lo que no sabían y esperaba que nunca descubrieran era donde tenía el almacén. Evidentemente estaba en una zona industrial próxima al puerto. Después de varias ordenes de registro de mi domicilio haciéndome el capullo, los policías creían que era tartamudo y ante su presencia fingía un nerviosismo incontrolado. Contestaba sus preguntas pronunciando palabras incomprensibles y al poco rato me dejaban en paz. Suerte que no entraron en el baño el día que tenía escondido un cocodrilo en la bañera.

-Pasa- Dijo Anne compasivamente- Tengo café preparado en la cocina.-¿ Qué ha ocurrido ésta vez, Cocodrilo Dundee? ( Anne siempre usaba nombres de protagonistas con especial sensibilidad por los animales; su favorito era Ace Ventura).

–Ésta vez no tiene que ver con animales, me dirigí hacía el salón y me dejé caer en el sofá.- Suspiré y examiné con más detalle las manchas de vino.- Estaba en la inauguración de una exposición de arte contemporáneo y unas chicas bailaban una danza vanguardista, para romper con la tradición de copa y charla banal entre los invitados. Su numerito consistía en bailar moviendo brazos y piernas imitando una gaviota sobrevolando el mar. Rociaron sus cuerpos con vino para simular su muerte por unos cazadores de gaviotas (¿existen?). Ninguna de las bailarinas imitaba un barco de activistas de Greenpeace con un mensaje en la proa tipo “Salvad a las Gaviotas”.
Dejaron la botella de Cune muy cerca de donde yo me encontraba. Tenía una sed de camello. Todo el mundo contemplaba ensimismado la matanza de gaviotas. Bebí a morro hasta la última gota, quedaría una media botella. Bostecé ( que no eructé) y mientras me relajaba y paladeaba el vino de buena calidad, el público rompió en aplausos. El sobresaltó provocó que la botella que tenía entre manos saltara volando con tan mala fortuna que chocó contra un cuadro. La botella se rompió en pedazos . El cuadro parecía obra deJack el destripador. –¡Págalo, Págalo! Coreaban los invitados riendo. Algunos pensaban que formaba parte de la performance de danza. Pero no era así. El artista se acercó a mi indignado.

-2300€, puedes pagar en efectivo o con tarjeta.

- Lo demás, Anne, te lo puedes imaginar- puse los pies sobre la mesita del salón, encima de las revistas con la programación televisiva- Usé mis conocimientos de Ju-Jitsu, que me enseñó Morfeo cuando salí de Matrix. Después de la clásica patada voladora golpeando en la entrepierna al artista, corrí por la pared pisando todos los cuadros que entorpecían mi camino hacia la salida. Rompí el cristal que daba a la calle y te llamé para desconectar de Matrrix otra vez y aparecer en tu edificio de apartamentos. Tu apartamento es para mi algo así como la nave en la que vivía con Trinity.

- Me tendrás que regalar uno de tus Koalas.

- Puedo sacarme la camisa?-me estaba resfriando con las manchas de vino y a parte quería lamerlas para limpiarlas.

Algo menos americano

La profesora de francés escrutó meticulosamente cada uno de nuestros rostros. Todos escuchábamos atentamente su nueva propuesta para el nuevo trimestre.

- Deberíais hablarme sobre algún tema que os interese especialmente, o que queráis estudiar con más detalle. Los temas propuestos en clase se debatirán entre todos, y así practicaréis el oral. A algunos de vosotros os pediré que hagáis una exposición en clase.- Se acarició el pelo coquetamente y se levantó de la silla para acercarse a nuestros pupitres para crear un ambiente menos distante.

Pensé que por fin podía desmelenarme y sacar a relucir algunas cosas que me gustaban, antes de que saltara la chica con mostacho teñido derubio que siempre vestía de negro y propusiera hablar sobre la gastronomía en las regiones de Midi-Pyrenées y Rhone Alpes. Levanté el brazo con seguridad, dando a entender que tenía una idea clara y que agradaría a toda la clase. Miré fugazmente uno a uno a todos mis compañeros, para luego mirar a la profe y explicarme.

- Me siento especialmente interesado por algunos escritores.- hice una breve pausa para asegurarme que el grupo me seguía.- Douglas Coupland los define como la Generación X, en un libro con el mismo título. Me refiero, aunque quizá podamos discutir si son propiamente de esa generación, a Chuck Palahniuk y Bret Easton Ellis, por ejemplo.
Mi profesora no pudo ocultar una expresión de desolación. El silencio reinó en la clase durante unos segundos interminables. Comprendí mi graso error al instante, todos eran autores americanos, polémicos, violentos. La profe se esforzó por tomar como relevante mi idea, y preguntó disimulando la angustia a el resto de compañeros si alguien conocía a alguno de dichos autores. La negativa fue contundente, la chica del mostacho teñido rellenaba un sudoku de nivel fácil. Retomé la iniciativa con fuerza, tenía una última baza.

-¿Que os parece entonces si hablamos sobre un escritor de renombre francés, Michel Houellebecq?. Ídem de Ídem. 

No le pidas peras al olmo. (si alguien sabe como se traduce esta frase en francés, tenga la amabilidad de decirlo en un comentario)

viernes 14 de marzo de 2008

Temporary Global Amnesy

Unas 5o personas acudieron a la fiesta de Roy y su mujer. El único  dresscode era llevar peluca. El ingenio de los invitados era de talla mediana. Predominaban las pelucas a lo afro, en plan retro. Una mata de pelo sintético de grandes proporciones. Algunos graciosos, en concreto 3 jóvenes que parecían amigos, llevaban una falsa calva como peluca. Es decir, una peluca de calvo. No sé definirlo mejor. Un tipo gordo, de piel rosácea, ojos hundidos, con los dedos gruesos como salchichas de frankfurt llevaba con orgullo unas rastas que le llegaban hasta la cintura. Para recogérselas, a la altura de del hombro tenía una cinta con los colores de la bandera de Jamaica. Me extraña que Bob Marley no saliera de la tumba para destripar al gordo ceboso. 

La esposa de Roy dedicaba su atención a saludar sonriente a los recién llegados, ejerciendo el rol de anfitriona. Roy iba borracho 2 horas antes del inicio de la fiesta. De hecho, llevaba medio día pedo. Había trabajado por la mañana. Su mujer había estado en la oficina, en el bufete de abogados hasta las 16h  y no había venido a comer a casa. Roy llamó al Pizza Hut para encargar una familiar barbacoa con masa gruesa y extra de queso. La oferta del día le obsequiaba con 4 cervezas gratis. Comió enfrente del televisor, viendo las notícias de la CNN. Más niños desaparecidos en el condado de Wiskonsin. No le preocupaba lo más mínimo, no tenía hijos      (pese a haberlo intentado sin éxito en repetidas ocasiones).
Las 4 cervezas le indujeron a un estado de leve embriaguez. Para alcanzar otro nivel, rellenó una copa con vodka y Coca-Cola. Le sentó como una patada en el culo, pero no devolvió. Tras perder el hilo del telediario, se quedó dormido en el sofá. Su mujer le despertó.

-¿Otra vez Roy?- Sin poder abrir los ojos por el dolor de cabeza, respondió con una voz ronca apenas audible.
-¿Qué tal el trabajo cariño?
- Como siempre, atendiendo a yuppies ricos que me exigen todo lo posible para que el divorcio no les deje sin al mitad de sus bienes y sin el BMW.

Roy no colaboró con los preparitvos de la fiesta. Siguió dormitando en el sofá hasta pasadas las 18h. Se levantó. La migraña persistía, aunque se había atenuado. Salió a dar un paseo por el jardín trasero. Se sentó en la tumbona, al lado de la piscina. Quería beber más, sacó del minibar un Martini con hielo. Al rato, llegaron los primeros invitados. Roy cayó en cuenta del estado deplorable en que se encontraba, impresentable. Se dirigió al baño a toda prisa. Una ducha rápida palió momentáneamente los efectos del alcohol. De las personas que estaban invitadas solo tenía cierta simpatía por Mark y Dave, dos amigos de sus años universitarios. Había liado algunos canutos como regalo de bienvenida. Como su mujer, él también quería ser un buen anfitrión. Al salir del baño se dirigió a toda prisa al despacho sin que nadie lo viera. Se fumó el primer porro él solo. Dave y Mark llevarían pelucas de payaso, una roja y la otra azul, se habían puesto de acuerdo. Antes de salir de su despacho,Rroy sacó del cajón una peluca del Elvis Presley. Bajó por las escaleras principales. Tenía los ojos vidriosos. El salón estaba repleto de gente que no conocía. Saludo a todo aquel con el que se cruzaba.

- ¿Como va?, ¡Gracias por venir!. 

Finalmente, cuando estaba al borde de la desesperación (odiaba la faceta social asociada a todo acto público) vislumbró al otro lado del salón, al lado del jarrón chino que parecía sacado de Tintín en la China, las dos pelucas de payaso. En un abrir y cerrar de ojos, Rob, Dave y Mark estaban con un porro cada uno en el garaje para dos coches de la casa. Roy se apoyaba en la puerta mecánica que daba acceso a la calle. Dave gesticulaba excitado relatando con detalle su última partida de golf bajo los efectos del LSD.

- ¡Mi palo de hierro parecía de goma! Al moverlo tenía la sensación de que era pura gelatina, ¡y los árboles silbaban y me deseaban suerte!. Al imitar un golpe, hizo un gesto brusco con la mano y sin darse cuenta le dio al botón que abría y cerraba la puerta mecánica. La peluca de Elvis de Roy quedó enganchada con la bisagra. Se levantó del suelo ante la atónita mirada de dave y Mark. Su cabeza se aplastaba por momentos. Lanzó un grito ahogado que hizo reaccionar a Dave. Apretó el botón para cerrar la puerta. La sangre brotaba de la frente de Roy. Se desplomó en el suelo.

Abrió los ojos y lo primero que vio fue una luz de neón. Se incorporó con dificultad, tenía la cabeza enyesada. Su mujer estaba sentada en una silla a su lado con cara de preocupación. No la reconoció, no sabía quién era. ¿ Quién era él?, ¿ Dónde coño estaba?, ¿ Qué eran todos esos cables que tenía enganchados por el cuerpo?

Su mujer rompió a llorar. El médico entró en la habitación. 

- Señora, no se preocupe, su marido padece una Amnesia Temporal Global. 

Roy eructó sonoramente. ¿Acaso recordaba las normas de educación? Tenía una erección de caballo. Intentó levantarse de la cama pero le habían atado las muñecas y los tobillos.

-Tengo sed- fueron sus dos primeras palabras

Siesta

Una tía en pelotas se pasea por la playa. Sus pechos, bronceados y firmes, botan ligeramente a cada paso que hace. Estoy tumbado en una toalla con un dibujo de Pikachu lanzando un impactrueno. En la mano derecha tengo una Estrella Damm que bebo a sorbos pequeños con constancia. Eructo libremente mientras mis ojos se regocijan con tan sensual mujer.

Me despierto, no estoy en la playa. Toda la gente sentada a mi alrededor me está mirando. Me acuerdo; estoy en el anfiteatro del colegio de mi hijo, Leopoldo. El director está dando una conferencia sobre los valores que transmite la escuela a los estudiantes de primaria. Esfuerzo, solidaridad, constancia.... Pongo cara seria y de suma concentración mientras escucho susurros de desaprovación alrededor mío. ¿ Que tipo de padre eructa en medio de una conferencia?
Tengo ganas de fumar un cigarro, pero decido esperar hasta que termine la charla. Pienso en por qué mi mujer no ha venido conmigo. Mis ojos vagan por la sala, los detengo justo en el altavoz izquierdo que emite la entusiasta voz del director. Recuerdo por qué no ha venido mi mujer, hace más de 10 años que no tengo pareja, Leopoldo es adoptado y percibo una donación substanciosa por ocuparme "responsablemente" de él. 
- Nuestros alumnos aprenden cada día-escucho sin poder evitarlo- Matemáticas, física, algebra, computo numérico. Esto es solo la base.

 Para mis adentros reconozco avergonzado que no he estudiado nada de eso en toda mi vida.

-Esa es solo la base-sigue- en clase de yoga, realizan ejercicios que incrementan su concentración, el conocimiento de su cuerpo, su autoestima. Las horas extraescolares de música les afinan el oído y les ayuda a mejorar sus capacidades sensitivas y cognoscitivas...

Mi móvil empieza a vibrar mientras el himno del Partido Popular suena como politono. El director no puede evitar perder el hilo de su discurso. Cuelgo lo más rápido que puedo. Toda la sala está al corriente de mis inclinaciones políticas, cosa que no me molesta. Soy un militante convencido. España se rompe, hay demasiada inmigración y la religión debe seguir estando subvencionada por el Estado. Hay que liberalizar aún más el mercado, privatizarlo todo. Pizarro me parece un tipo serio y responsable, que irradia luz al Partido Popular. Me río de mi propio chiste ( Pizarro estaba antes en Fecsa-Endesa). Me vuelve a entrar el sueño. Esta vez conduzco un deportivo descapotable por una carretera interminable a una velocidad de 200km/h. Llevo unas Ray-Ban modelo aviador y tengo pelo. Una melena que ondula con el viento y brilla a la luz del Sol. Vuelvo a pensar en Pizarro. 
Escucho un golpe seco, entreabro los ojos, estoy en el suelo, me he caído de la silla al apretar el acelerador y poner la sexta marcha. Sin darme cuenta, la conferencia ha terminado. Soy la única persona que queda en toda la sala, así que aprovecho para eructar de nuevo. Esta vez sin riesgo de poner en juego mi credibilidad como padre. 

jueves 13 de marzo de 2008

drunk at fotolog

Mi estado al volver de Razzmatazz era desolador. Hacía un par de horas que el Sol se había asomado por la ventana que da a mi estudio. Los 7 redbull con Absolut que había bebido a lo largo de la noche me provocaban un mareo considerable. Tenía el pulso acelerado y sudores fríos.
La ansiedad me había asaltado en repetidas ocasiones, no dejándome dormir. Me encontraba delante del ordenador, ojeando una página de Fotolog tras otra. Hacía zapping de un espacio a otro, siempre y cuando se tratara de una página de una chica. 
El fotolog es un lugar en el que puedes "ampliar" tu red de amistades, dejando comentarios compulsivamente en tono alegre e infantil a todos aquellos que te cruzas. Puedes agregarlos a "mis amigos" conformando una lista interminable de plastas que postean memeces. Los textos suelen contener un lenguaje deteriorado y simple, lleno de abreviaturas, estilo sms. 

"Fotolog, celebra tu analfabetismo y haz amigos nuevos cada día".

 Lo sé, tendría que hacerme publicista. Quizá sea mi vocación frustrada.

Veía las fotos borrosas, y apenas podía comprender los textos. Me sentía como un arqueólogo en el interior de una pirámide con pasillos interminables, descifrando sin parar dibujos de pájaros y hombres de perfil con los brazos formando ángulos rectos, robotizados. Al arqueólogo le tiemblan las manos debido al nerviosismo de estar aportando a la egiptología nuevos datos y descubrimientos. Mis manos temblaban por el nivel de taurina que recorría mi cuerpo. 

"Aquí el emperador quisó decir a su pueblo que su poder Divino les protegería de la sequía".
"Aquí, la foto de ésta gorda petarda está hecha desde arriba para enseñar su escote y ocultar su protuberante michelin".

Seguí de página en página, de una basura intelectual a otra, y tuve el placer de gozar de mi estado etílico mientras leía a duras penas cosas como ésta:

Nenaaaaas, ste find la liams!! xdxdxdxdxdxdxd
Monsi, acuérdate de traer la cam, y mi falda negra jijiji.
UUUUaaalaaa, cmo os kiero xikas, soys lu mejorcito de mi vida.
Alexandra, no t rayes por ese tío, ya veras cmo t ls tendras q sacar d ncima otra vez!!

muxos besis!!!!

Reconozco que esa mañana resacosa tuve suerte; leí otras estupicedes intelectualoides de lo más absurdo y banal:

Llueve, el cielo oscuro se cierne sobre mi terraza, el agua cae sobre mi cuerpo, escucho el sonido de las gotas golpeando en el suelo. Tengo las mejillas frías y mojadas, pero no tengo frío. Mi vida es así, llueve y llueve sin parar, pero me mantengo firme y fuerte, sin desfallecer.

Me desperté a las 4 de la tarde, babeando encima del teclado. La batería estaba en reserva. Recordé que mi travesía en el Fotolog no había quedado ahí, había dejado decenas de comentarios en varias páginas, a modo de huella tras mi paso. Un souvenir:

Sigue intentado, inserta monedas en la máquina expendedora de cerebros. Ves a New Park y juega a la máquina que pesca regalos con un brazo metálico, asegúrate de pescar un cerebro fresco, más dotado que el tuyo. Ahorra, viaja a EE.UU, trae contigo el cerebro que hayas conseguido. Implántatelo, reza, prueba en hacer otro post en Fotolog. Si te sale mejor que antes, llama a tus amigos y diles que eres el nuevo líder del grupo y que a partir de entones decidirás tu a que pizzería iréis cada fin de semana. Si escribes igual que antes, vuelve nadando a tu casa. 


ventosidades inoportunas

Animo a todos aquellos que merodeen por este blog a responder el cuestionario. Lo más probable es que la encuesta (siendo optimista) sea respondida por 2 o 3 personas, teniendo en cuenta el tipo de pregunta y el número de gente que conoce mi Vanity Dust (por ahora nobody).

Las ventosidades son el fruto final de un proceso de evacuación de gas que ha tenido un gran recorrido a lo largo del interior de nuestro cuerpo. Cuando viajas al extranjero sueles comprar algún detalle de última hora en el dutyfree del aeropuerto para traer a tu família (una caja de bombones o un producto local a precio de oro). Quieres demostrar que has pensado en ellos; posiblemente lo sacas de la bolsa de plástico con en logo del aeropuerto antes de llegar a casa para que no puedan reconocer dónde lo has comprado. 

Ventosear es un souvenir. Los gases que expulsamos nos ofrecen el hedor de todo aquello que han ido encontrando a lo largo del recorrido intracorporal. Un viaje de lo más excitante, oscuro y fuera de los circuitos turísticos. Una peste personalizada, con unas características irrepetibles, igual que la caspa, los granos y las manchas en la piel.
Los pedos son un comprobante; un recibo que certifica una buena comida o una ingesta de hamburguesas en el Burger King. Es difícil apreciar los matices entre la clase de alimento ingerido. En una universidad remota de Dakota del Norte, existe una asignatura no presencial que consiste en aprender a discernir entre distintas clases de peste. Los alumnos reciben botellitas de cristal con la etiqueta oculta, rellenadas por el mismo profesor experto en provocarse los pedos. Los estudiantes esperan impacientes la llegada de la botellita cada semana. Inspiran el contenido, como si se trara de esnifar cola, y con la misma pasión que un catador de vinos, los alumnos describen con pelos y señales sus impresiones. En el último apartado del trabajo, deben deducir que alimentos han sido los principales agentes causantes  del gas. Envían el trabajo por e-mail al profesor y para ver si han acertado, desenganchan la etiqueta y leen el verdadero contenido del gas. Pese al esfuerzo incansable de los estudiantes, la mayoría de ellos mujeres, se han otorgado pocas Matrículas de Honor.

Vamos, ¿ cuantos pedos te tiras al día?

miércoles 12 de marzo de 2008

Presagios

Un conocido mío, Uri, (que desterré de la categoría de amigo a la de mero conocido hace un año), tiene un pequeño trastorno. Sé que no es un un gran castigo rebajar a alguien de una consideración a otra, y lo más posible en estos casos es que el aludido ni se percate de su desvalorización. Mi decisión de bajarlo de categoría no tiene que ver con su problema. El trastorno de Uri se asemeja al de las adolescentes pijas de Occidente. Compra cosas compulsivamente para no pensar realmente en lo que está haciendo con su vida. La diferencia es que él tiene 24 años, y sus ingresos familiares apenas le acercan a la clase media. Con dos carreras universitarias a medio acabar, actualmente trabaja en una tienda de una cadena de informática. En pocos meses, ha conseguido convertirse en uno de los mejores vendedores del país. Su sueldo, estipulado en el mínimo de 600€ mensuales, alcanza los 1000€ gracias a su talento para vender seguros inútiles y antivirus anticuados que no detectan ni el troyano que te envía tu mejor amigo cuando se entera que te has tirado a su novia durante los últimos tres meses.

Dentro del abanico de sus compras compulsivas, se encuentran un Macbook, un ipod mini, dos bicicletas de montaña (se compró otra enseguida después de que le robaran la primera al mes de tenerla), una moto de segunda mano, una PSP, unas Converse negras, una Xbox 360 y una guitarra con amplificador.
La mayoría de las compras las realiza a crédito, de ahí que aún este pagando mes a mes su bici robada. Le quedan otros 8 meses para abonar el importe final. Lo rocambolesco de la historia, es que no va acumulando sus compras, sino que al poco tiempo de tener una la vende y adquiere otra. De ese modo, se gastó 230€ en un ipod nuevo que luego revendió por la mitad. Por la guitarra le dieron un tercio de su valor en Cash Converters. Con el dinero del ipod y de la guitarra, compro la Xbox, que acabaría en manos de un amigo suyo a mitad de precio. Este amigo subastó la consola en ebay y ganó 100€ más de lo que le había pagado a Uri. Con el dinero de la Xbox y un crédito compró el macbook y la PSP. Al cabo de dos meses decidió vender ambas cosas para pagarse un billete de avión a Mexico. Sus pies llevan la única pieza que todavía conserva, las Converse negras.

Su súbito interés por viajes abusurdos culminan su trastorno consumista-obsesivo. Realizó un viaje, en pleno mes de enero a Oslo para visitar a una azafata de vuelo que había conocido en una discoteca de Barcelona en verano. Según sus propias palabras "Está tremenda, una rubiaza con un culo perfecto". Convenció a un amigo para pasar tres días en la capital noruega. Calculaba gastar unos 100€. Lo que no sabía es que en Oslo un café vale 5€ y una botella de vino 20€. Afortunadamente para su bolsillo, no pagó alojamiento, se alojó en casa del supuesto pivon despampanante al que se quería tirar. La rubia había engordado unos 20 kilos desde su visita a Barcelona, el acné se había expandido como una plaga por su cara. El único sexo que tuvo fue en la ducha, masturbándose untando su miembro con jabón, para acercarse más al tacto de una vagina.
En total, gastó el triple de lo previsto.

En estos momentos, Uri está de viaje a Mexico. Ha pagado unos 800€ para ir a ver a una pueblerina amante del cybersexo. -Tiene una cara de guarra!, como me pone-me dijo la última vez que le vi.
Le deseo suerte.

Fair Play II

En el césped, una portería de plástico del Decathlon recibía algún chute puntual. El estado etílico de mis amigos dificultaba la tarea de anotar un tanto. El jardín estaba flanqueado por una piscina de unos 10 metros de largo por 4 de ancho. Un chute de Cristian hizo caer desafortunadamente la pelota dentro de la piscina. Como reacción, pensó que una de las chicas debía lanzarse al agua para recogerla. La propuesta no fue bienvenida, así que entre Cristian y dos más persiguieron a Georgina hasta que consiguieron atraparla. Fue brusco, poco delicado. Pablo le hizo la zancadilla lanzándose por el suelo. La golpeó en la pierna derecha, en la rodilla. Georgina gritó mientras su cuerpo se desplazaba hacia el suelo. El impacto fue amortiguado por el césped. A pesar de ello, su cabeza se empotró. Todos los que estábamos escuchamos el golpe seco de su cráneo, que rebotó debido a la inercia que llevaba. Las otras chicas se quedaron mudas, a la rubia se le escapó el cubata de las manos. Nadie fue a ayudarla. La sangre brotaba desde detrás de su oreja y manchaba su camiseta de color azul celeste. Pablo, satisfecho porque había conseguido derribar a su presa, y fiel a la propuesta de Cristian, no le dio la más mínima importancia al accidente. La levantó con los brazos y se la cargó en la espalda, como un saco de patatas. Su camisa negra de rayas grises se impregnó de sangre.
Decidido, se dirigió hasta la piscina y lanzó a Georgina, su presa, dentro del agua. 
Georgina estudiaba medicina y aún no tenía hecho el testamento. 

martes 11 de marzo de 2008

Majestuoso porvenir

Las llagas que tenía en la boca no le habían dejado pegar ojo en toda la noche. Se levantó de mal humor y terriblemente cansado. Hacía un día soleado y además era sábado. El día perfecto para salir a pasear por el centro, pero eso de las caminatas a pleno Sol por una ciudad que conocía al dedillo no era lo suyo. Mientras preparaba el café, encendió el ordenador para revisar los correos. Su conexión era extremadamente lenta. La compañía telefónica le aseguró que le habían aumentado la velocidad a muchos megas. A pesar de ello, lo cierto es que tardaba tanto como siempre. Se preguntaba si el niñato gordo con granos que vivía en el piso inferior de su edificio, le robaba la conexión para descargarse películas de American Pie y música de Britney Spears. 

No pudo terminar el café, aunque le puso dos cucharadas de azúcar y antes había hecho gárgaras con flúor; la infección bucal era insoportable.
Tenía cuatro e-mails sin leer. El control anti-spam ya no daba para más, siempre se colaba alguna capullada. Esta vez, le proponían comprar un terreno en una isla remota de Tailandia, chatear con rubias sumisas del Este durante un mes por 10 $ y contratar un seguro para accidentes laborales.
Solo un mail iba dirigido personalmente a él. Kathy, su asesora legal y abogada, le informaba que tendría que pasar por juicio un día del mes siguiente, aún por confirmar. Le decía que había hecho todo lo posible para alegar defensa propia y que había sido provocado con "piedras, insultos y blasfemias". Eso no bastaba, según el abogado defensor, para llegar a un acuerdo económico y olvidarse de seguir con trámites judiciales. Habría que ir a juicio, y no había otra opción.
Recordaba perfectamente como había sacado su puño de hierro de la guantera del coche al ver un par de jóvenes borrachos enseñándole el culo y tirándole piedras desde la cuneta de la carretera, justo al salir del bar. Los otros recuerdos que tenía eran el fuerte golpe que recibió el capó de su coche al impactar con uno de los dos jóvenes, que no había podido escapar porque llevaba los pantalones bajados. El siguiente recuerdo que tenía, era vislumbrando unas luces azules y rojas acercándose desde lo lejos. Todo lo demás, el litro de tequila que llevaba en el cuerpo aquella noche se había ocupado de borrarlo.
Tenía la boca pastosa, mal aliento, los labios hinchados. Se acercó al baño, levantó la taza del váter y escupió. Entre la saliva amarillenta se mezclaba algo de sangre de un tono oscuro, casi coagulada. El conglomerado se hundió en el agua, junto con un par de colillas y ceniza que había tirado la noche anterior.


Fair Play

El eslogan de la FIFA, "juega limpio", puede leerse en las vallas publicitarias de todos los campos de fútbol donde se celebra un partido de competición europea, excepto en los que las vallas han sido substituidas por pantallas de publicidad electrónica. Es posible que la FIFA obligue a que su "publicidad moral" no le sea cobrada como a los otros anunciantes, quizá ponerla es más bien uno de los requisitos que deben cumplir los clubes para participar en la competición.

Apostar por el juego limpio parece redundante y va en dirección opuesta a lo que quieren los que sustentan el negocio, los hinchas. Un hooligan inglés no viaja 3000 km. hasta la otra punta de Europa para ver a su equipo jugar como unas nenas, y ver como la estrella de su equipo sonríe y le da unas palmaditas amistosas en la espalda a su rival ante el mínimo roce. No.

De cara a la galería, el juego limpio suena honesto y correcto, pero de cara al negocio no es una buena estrategia de marketing. Precisamente, el fútbol sirve a los fanáticos para desahogar su rabia contenida contra 11 tipos que dan golpes a una pelota con una camiseta diferente (aunque a veces de la misma marca) que los 11 jugadores del equipo su ciudad o pueblo.
La rabia y el insulto, junto con la escasa actividad neuronal que requiere estar 90 minutos gritando y comiendo perritos calientes y pipas saladas, son los alicientes que atraen a decenas de miles de machos cada semana.
No cabe en mi imaginación un partido sin faltas, sin tarjetas amarillas ni expulsiones. La gente abandonaría el campo pasados los primeros 20 minutos.

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Lo que lees es ficción literaria. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

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