Paco llevaba fumando gratis un año entero. Su buen amigo francés, un chico inteligente que estudiaba en una universidad de elite, le había contado una cosa que le cambió la vida. Los únicos resentidos serían sus pulmones. En una conferencia de un magnate, director de marketing de una tabacalera americana, su amigo francés tomó nota de algo que Paco no olvidaría jamás. Según contó el empresario, valoran mucho a los clientes fieles que consumen tabaco diariamente, con lo cual no quieren arriesgarse a perder ni uno. A cada queja que reciben sobre la calidad de su producto mandan un cartón a casa del fumador para mantener su confianza. Si un cliente abre un paquete defectuoso, no dudan en compensarle con un cartón por las buenas. Paco decidió ir de marca en marca inventándose historias bizarras para recibir cartones gratis. "había una bola de pelo de gato dentro", "uno de los cigarros no tenía filtro", "los cigarros tenían manchas negras, como de alquitrán". Para celebrar su boda, con una mexicana de buen ver, Paco estuvo persiguiendo a marcas de todo el mundo con el fin de conseguir tabaco gratis para todos los comensales. Y lo consiguió.
4 inputs:
Curiosos comentarios con tus post tipo nota. Me resulta original, dado la línea de vulgaridad tan igual que se está dando en la Red.
Esperaré a ver como es la novela de McCarthy, en ello estoy. Gracias por tu interés.
Yo, como soy vulgar, me limitaré a probar el truco de tu amigo para conseguir mucho tabaco gratis con el que fumar hasta caer muerto de una puta vez.
(Hum, ¿cuántos de los muertos en la operación retorno serían no fumadores?)
Tío, te dije que eras un rancio tacaño. Baja al estanco de tanto en cuanto y paga tus impuestos, anda... :P
Southmac: bien hecho, hay que aprovecharse de todos los errores del sistema para joderlo, y si en ello te jodes los pulmones, mejor que mejor.
George: cuando acudo a un club nocturno ya pago mis impuestos...
Publicar un comentario en la entrada