
Miles de rave se sucedían sin parar por toda Inglaterra. Parajes lejanos, perdidos en medio de la nada, repletos de gente de todos los colores y modas bailando al son de una música repetitiva y psicodélica. Un Dj alocado pinchaba durante horas por amor al arte. La policía no daba abasto para clausurar las fiestas. Apenas conseguían interrumpir el desfase que la gente ya se había largado a otra aún más ruidosa y extravagante. Se podían degustar todo tipo de drogas, incluso las nuevas apariciones en el mercado europeo estaban disponibles a precios de cualquier bolsillo. Un verano que servía a la vez de laboratorio de nuevas sensaciones y experiencias. El verano del amor y del Acid House.
La palabra sueño o descanso perdieron su significado durante casi 3 meses.
Mierda. Por aquel entonces solo tenía 2 años y medio. Siempre he tenido la impresión de no haber nacido en el año apropiado. En otras palabras, el Imperio Británico conoció tiempos mejores.
2 inputs:
Si, fue un año que hoy parecería imposible. Yo lo disfruté en Ibiza, quizá no con tanta locura londinense, aunque eso llegaría luego, diez años después.
Gracias por tu visita y tu comentario sobre la última obra de Ishiguro.
Yo estaba en plena edad del pavo, pero en un pueblo de mierda del noreste español...
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